A Ciego de Ávila no llega la harina y tampoco el pan
Alimentación
Durante el mes de mayo, los avileños solo han tenido pan dos días
Madrid/Los avileños tuvieron este mayo pan para dos días. Así de extrema es la situación, reconoció Rafael Pina Joba, director general de la Industria Alimentaria en la provincia, que calificó de “ínfima” la cantidad de harina que recibe el territorio. En una entrevista con el medio local, Invasor, el funcionario dijo que en los últimos días la cantidad de materia prima recibida asciende a tan solo 32 toneladas para los más de 430.000 habitantes que tiene Ciego de Ávila.
“En este mes que está en curso, nosotros teníamos previsto entregar entre cuatro y cinco días de pan de población”, contó Pina, pero la asignación recibida obligó a recalcular mucho más a la baja de lo esperado, que ya era más que escaso. El malestar en la población es patente, sobre todo porque las dulcerías sí tienen productos de repostería.
“Muy buena pregunta”, dijo Pina, cuestionado al respecto. “A raíz de las indicaciones que tiene el país estamos obligados como empresa a enrumbarnos en nuevas producciones y vincularnos con los actores económicos que nos permitan incrementar los niveles de producción”, detalló. Estos acuerdos han facilitado que llegue a la industria estatal un tipo de harina denominada “diferenciada” que se emplea para la repostería.
Estos acuerdos han facilitado que llegue a la industria estatal un tipo de harina denominada “diferenciada” que se emplea para la repostería
“La misión fundamental de nuestra empresa es darle alimentación a la población avileña y poder competir en el mercado informal con las producciones, que la de nosotros tenga un mayor nivel de aceptación por parte del pueblo”, argumentó el directivo. Sin embargo, afirmó que las cantidades son escasas y se emplean casi exclusivamente, por indicación de Comercio, a pasteles de quinceañeras. El resto se distribuye de forma controlada en comunidades vulnerables, sostuvo.
El funcionario habló del pan que se adquiere por la canasta, cuya situación dista mucho de ser nueva. Hasta hace poco, la cantidad era de 60 gramos teóricamente diarios –20 por debajo del peso anterior, aunque el descenso vino acompañado de una rebaja mal compensada por la nula calidad–, pero ahora esto es una utopía. A la escasez de materia prima se une la de electricidad
“A raíz de la energía –dijo, sin adjetivos– hemos tenido que utilizar más de 25 hornos eléctricos para poder hacer esta producción que permita que no se nos ponga malo el pan, que no se acidifique, que no se echen a perder nuestras producciones. Y hemos tratado de recuperar estas producciones para darle un mejor servicio, dentro de las posibilidades, a la población”, indicó. Pino respondió además a la duda de por qué se hace la masa en un lugar y se hornea en otro, un proceso que también repercute negativamente en la calidad del pan.
“Nosotros no quisiéramos, porque es un proceso que tiene que ser continuo”, lamentó, pero no hay alternativa mejor. “Hemos tenido que recuperar nuestros hornos de leña. Y tenemos lugares donde el poco horario que nos da la producción, las máquinas no logran mover las masas por el nivel de materia prima que necesitan para producir, y en momentos dados hemos tenido que mover esa masa hacia una unidad que tenga corriente en ese momento para preelaborarla, y después traerla hacia la propia unidad para poderla cocinar en los propios hornos de leña”, explicó. Las cosas podrían ser peor, ya que se correría el riesgo de tener que tirarla.
“En este momento no tenemos pan liberado. Estamos adquiriendo un nivelito de harina a través de los actores económicos y a través de las empresas que nos lo pueden facilitar"
En cuanto al pan “por la libre”, ni pensarlo. “En este momento no tenemos pan liberado. Estamos adquiriendo un nivelito de harina a través de los actores económicos y a través de las empresas que nos lo pueden facilitar”, indicó. La previsión, no obstante, es que si algún día se retoma la producción la venta sea controlada.
El directivo también habló de cómo se ha tenido que reinventar la industria, haciendo desde croquetas con extensores de yuca, de calabaza y de boniato a chicharritas de plátano y sopas de fideo. La situación es tan estrambótica, que la diversificación llega a sectores con nula relación con la actividad de la empresa. “Estamos proyectando abrir una tienda de venta de piezas y partes de vehículos que nos permita garantizar el salario de nuestros trabajadores. Hoy mi empresa, parece que no, pero tiene a nivel provincial más de 1.300 empleados, y tenemos la responsabilidad con ellos y con su familia. De darles, por lo menos, su salario mínimo para que puedan mantener a la tropa”, contó.
La industria tiene un taller de reparación y mantenimiento y actualmente negocia con distintas empresas para arrendar su maquinaria o los servicios de los trabajadores, algo similar a lo que quiere hacer con los nueve vehículos que tiene parados y pretende alquilar a los privados.
Lo relatado por el funcionario muestra la dramática situación de la industria del pan, que ya venía de datos terriblemente malos. En 2021 se produjeron 446.500 toneladas de pan en toda la Isla, frente a las 176.400 de 2025. Los datos muestran una caída en cuatro años del 60%, pero todo hace prever que los números de este 2026 no tengan parangón.