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De pie, un detenido del 11J gritó por la libertad de todos en un tribunal de La Habana

"De inmediato los familiares empezamos a aplaudir y nos sacaron de la sala junto a los abogados defensores"

Todos los policías, dice Yudinela Castro, "parecían haberse puesto de acuerdo en un punto, y era en que no les habían dado pistolas para asistir a las marchas, que no iban armados". (14ymedio)
14ymedio

08 de febrero 2022 - 18:46

La Habana/Cerca de las tres de la tarde del pasado viernes, casi a punto de terminar el juicio a 33 manifestantes del 11 de julio en el Tribunal Municipal de Diez de Octubre, en La Habana, uno de ellos se puso de pie y gritó por la libertad de todos.

Al ver el inusual gesto, cuenta a 14ymedioYudinela Castro Pérez, madre del joven de 18 años Rowland Jesús Castillo, uno de los enjuiciados, "de inmediato los familiares empezamos a aplaudir y nos sacaron de la sala junto a los abogados defensores".

Castro, presente ese día en el tribunal, igual que el martes y el miércoles, considera que los abogados defensores de los procesados "hicieron muy buen trabajo".

"Defendieron a los jóvenes a un cien por ciento, se fajaron duro", subraya a este diario la mujer, quien espera que anuncien la sentencia esta misma semana, "porque como máximo dijeron que podía tardar hasta cinco días hábiles".

Castro, presente ese día en el tribunal, igual que el martes y el miércoles, considera que los abogados defensores de los procesados "hicieron muy buen trabajo"

El miércoles, la Fiscalía había rebajado las penas que solicitaba a los más jóvenes del grupo, entre ellos la de Rowland Jesús Castillo Castro, que inicialmente se enfrentaba a 23 años de cárcel que fueron reducidos a 12. "Estoy esperanzada, porque la esperanza es lo último que se pierde, de que la condena contra mi hijo siga bajando".

"Aun así me siento desconsolada, porque estos siete meses que él va a cumplir en prisión no tendría que haberlos pasado preso", afirma la madre. "Mi hijo salió a la calle a pedir libertad, a expresar lo que toda persona tiene derecho a expresar. Era su sentimiento como el de todos los jóvenes que salieron ese día".

Aunque le bajaran la sentencia "a un año", argumenta Castro, tampoco estaría de acuerdo: "Yo voy a seguir peleando y exigiendo su libertad, cueste lo que me cueste".

Su actitud, sin embargo, no es común entre los familiares de otros acusados. "Otras madres también están reclamando, pero he visto a varias que han cogido miedo a las amenazas de la Seguridad del Estado y se han callado", asegura.

La mujer, que padece leucemia, hace hincapié en que va a sacar fuerzas de donde no tiene para sacar a su hijo de la cárcel: "Mi hijo no es un delincuente, es un atleta de lucha libre con varias medallas. No es un asesino, no mató a nadie para que le pidan esa condena".

El día del juicio, "cuando le tocó hablar", narra Castro, el joven Rowland "dijo claramente que no se arrepentía de nada de lo que había hecho, pero que lo único que quería era poder salir en libertad, continuar sus estudios para poder ayudarme en medio de mi enfermedad y estar al lado de su hijo, que lo necesita".

"Mi hijo no es un delincuente, es un atleta de lucha libre con varias medallas. No es un asesino, no mató a nadie para que le pidan esa condena"

Yudinela Castro está al cuidado de su nieto, de poco más de año y medio, que "lleva siete meses sin ver a su papá". Este lunes, la madre pudo ver a su hijo en el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, donde fue a recibir tratamiento por dos hernias inguinales. "Espero poder volver a verlo el próximo día 10 de febrero que tiene su visita reglamentaria en la Prisión de Menores Jóvenes de Occidente del Guatao".

"Cuando salimos el viernes del Tribunal, había un fuerte operativo a las afueras, un cerco que parecía que yo era una prófuga de la justicia, porque ellos dicen que me estoy relacionando con personas contrarrevolucionarias y terroristas", protesta. "Pero yo estoy en todo mi derecho de pedir la libertad de mi hijo".

El martes "hubo mucho descontrol" en los testimonios de los oficiales de la Policía que declararon porque "cada uno decía una cosa diferente". La madre, sin embargo, apunta que "todos parecían haberse puesto de acuerdo en un punto, y era en que no les habían dado pistolas para asistir a las marchas, que no iban armados".

Esto la indignó, "porque en muchos videos que están circulando en las calles se ve cuando los policías disparan contra los manifestantes y la manera violenta en que enfrentan a los jóvenes", unas imágenes, asevera, que no se transmitieron durante el juicio.

En cuanto al apoyo que está recibiendo, es dispar. En su barrio, asegura, la gente la rechaza: "Antes tenía amistades que iban a mi casa y ahora ni me llaman por teléfono porque dicen que mi línea está pinchada". Sin embargo, en Santos Suárez, donde Rowland participó de la protesta el 11J –ahí vive su padre–, y donde por cierto apareció una de las últimas pintadas contra Miguel Díaz-Canel, es diferente: "Los vecinos muestran mucha preocupación".

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