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EE UU duda entre dos opciones de transición para Cuba: paulatina como en Venezuela o brusca y caótica

Diálogo

'The New York Times' presenta los argumentos de varios expertos sobre el cambio de régimen

Banderas de Estados Unidos y Cuba frente la Embajada de Estados Unidos, en La Habana. / EFE/Ernesto Mastrascusa
14ymedio

27 de febrero 2026 - 07:35

Madrid/Los grandes medios estadounidenses, más allá de los radicados en Florida, han puesto el foco en Cuba desde que Washington ha incrementado la presión sobre la Isla. Entre las numerosas notas publicadas este viernes, destaca un análisis del New York Times que firma Michael Crowley, un reportero que suele acompañar al secretario de Estado, Marco Rubio, en sus viajes. El periodista ha hablado también con varios expertos y conocedores de la situación que ponen sobre la mesa las dudas y opciones que baraja la Casa Blanca para cambiar las cosas en La Habana.

La mayoría de los analistas consideran que Trump y Rubio abogan por una apertura paulatina del régimen hacia libertades económicas y políticas, más al estilo de la opción venezolana tras la captura de Nicolás Maduro, aunque hay una voz que desentona. Es la de Jason Marczak, experto en América Latina del Atlantic Council de Washington, que cree que ambos podrían estar más dispuestos a asumir el riesgo de una transición caótica en la Isla que en Venezuela. 

La clave está, opina, en el petróleo y la poca relevancia de la Isla. Frente a la necesidad de estabilidad que exigía levantar la industria petrolera venezolana, Cuba no tiene nada más allá de una economía aislada y sin apenas bienes que exportar. “Los disturbios allí tendrían escaso impacto económico más allá de sus costas”, sostiene. En cuanto al otro gran temor de Washington, una ola migratoria, se podría paliar con la misma ayuda humanitaria que ya se empezó a enviar con la cooperación de la Iglesia católica a través de Cáritas, añade Marczak. A su juicio, la opción Delcy, no tiene visos de prosperar. “La mayoría de los cubanos nunca han vivido bajo otro régimen que no sea el comunista”, dijo.

A su juicio, la opción Delcy, no tiene visos de prosperar. "La mayoría de los cubanos nunca han vivido bajo otro régimen que no sea el comunista"

Diferente opinión tiene Ryan Berg, director del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, que cree que las declaraciones que Rubio ha realizado en las últimas semanas invitan a pensar que no se irrumpirá en la Isla y, por el contrario, se prefiere “una transición lenta” hacia la democracia. “No buscan un cambio de régimen de la noche a la mañana”, considera. 

Crowley hace un repaso sobre cómo se han desarrollado los acontecimientos en las últimas semanas y deja claro que es impredecible si la fallida incursión de este miércoles –en la que murieron cuatro de los diez cubanos que participaron– tendrá alguna influencia en las decisiones de Washington. 

El reportero reseña algunas declaraciones de políticos de Florida, más beligerantes en fondo y forma, y cree que no es el tono que ha adoptado Rubio, que tras años de retórica encendida contra un régimen que, se muestra ahora más mesurado. 

“Cuba tiene que cambiar. No tiene que cambiar de golpe. No tiene que cambiar de un día para otro. Aquí todo el mundo es maduro y realista”, dijo este miércoles en el marco de la cumbre de los países del caribe Caricom. En los márgenes de esa cita se habría llevado a cabo, según la prensa de Miami –y que el NYT da por hechos consumados– una reunión entre los asesores del secretario de Estado y el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo

“Trump no quiere un vacío de poder repentino en La Habana”, declaró un alto funcionario del Gobierno y un colaborador de Rubio. La nota cita otra serie de declaraciones realizadas por el republicano en público. “En cuanto a los efectos colaterales, no están más preocupados que nosotros”, dijo, en referencia a los países caribeños. “Estamos a 90 millas de distancia, y Estados Unidos ha experimentado una migración masiva desde Cuba en el pasado”.

Además, Rubio insistió en que la naturaleza prioritaria de las reformas es la económica: “Si quieren llevar a cabo esas reformas drásticas que abren el espacio para la libertad económica –y, con el tiempo, política– del pueblo de Cuba, obviamente a Estados Unidos le encantaría verlo”, sentenció.

La función de El Cangrejo como interlocutor adecuado está por ver, aunque lo más probable es que sea un simple recadero de Raúl Castro. El jefe de negocios de EE UU en Cuba, Mike Hammer, dijo en una entrevista con el diario español ABC que “dentro del sistema cubano hay individuos que se dan cuenta de que el proyecto ya está finalizando y que a lo mejor están interesados en hacer un cambio que ellos ven que es necesario”. 

Sin embargo, otros analistas consideran que es imposible encontrar dentro del régimen a alguien que rompa la disciplina del partido. “La búsqueda de una Delcy Rodríguez cubana es una tontería”, dice al NYT William LeoGrande, profesor de la American University especializado en América Latina. “Si va a haber un acuerdo, tendrá que ser entre Estados Unidos y el actual Gobierno cubano, no con una rama del actual Gobierno”.

“Si va a haber un acuerdo, tendrá que ser entre Estados Unidos y el actual Gobierno cubano, no con una rama del actual Gobierno”

María José Espinosa, de origen cubano y miembro Centro de Política Internacional, tampoco ve en la oposición una salida. “Todo el mundo está en la cárcel o en el exilio”, considera. Aun así, dice la nota, “algunos funcionarios de Trump creen que los dirigentes cubanos se verán obligados a hacer concesiones a Trump”, porque la alternativa “–un colapso económico y un posible levantamiento violento– sería peor para ellos”.

Un documento desclasificado advertía de que “los intereses estadounidenses se verían amenazados de formas complejas y posiblemente sin precedentes”, ya que podría dar lugar a una “inestabilidad sustancial y posiblemente prolongada”, incluidas represalias violentas, una emigración “a gran escala a Estados Unidos” y “exigencias de participación estadounidense”. 

El informe citado decía también que había “más probabilidades de que el Gobierno de Fidel Castro caiga en los próximos años”. La parte más amarga es que el documento se elaboró hace 33 años, en 1993. Ha muerto hace tiempo el caudillo y cerca de tres millones de cubanos han abandonado la Isla desde entonces.

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