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Elías Amor: “Los cambios económicos y políticos en Cuba tienen que ser simultáneos”

Entrevista

  • Miami puede acabar siendo una "ciudad satélite" de la futura república democrática por los estrechos vínculos que se van a consolidar
  • La reconstrucción será similar a la emprendida por Europa occidental tras la segunda guerra mundial
 

"Pienso que sí, que el cambio está cerca. Mucho más que en cualquier otro momento". / 14ymedio
14ymedio

09 de mayo 2026 - 08:06

Madrid/El economista Elías Amor nació en Santiago de las Vegas (La Habana), en 1958, pero reside en Valencia (España) desde 1969. En el país europeo ha desarrollado toda su carrera, incluyendo sus estudios de Ciencias Económicas y Empresariales y su desempeño como profesor de universidad. Aunque ha trabajado de funcionario público en distintos organismos españoles, nunca ha dejado de ocuparse de su Isla natal, especialmente a través de su blog, Cuba Economía.

Fue presidente, en el período 2020-2024, de la Unión Liberal Cubana, partido de centro derecha liberal, fundado por Carlos Alberto Montaner, y anteriormente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, una organización con sede en Madrid que supervisa y denuncia los abusos del régimen contra la sociedad civil.

Pregunta. Está claro, y usted lo ha repetido, que económicamente la principal salida es cambiar el sistema, pero ¿cuáles serían los pasos concretos para cambiar el sistema? Al menos los tres primeros, de los que se derivaría el resto. ¿Y qué marcos legales o regulatorios que afectan a la economía habría que crear o eliminar de inmediato?

Respuesta. El sistema debe cambiar en lo político hacia la democracia pluripartidista y parlamentaria, con pleno respeto a los derechos humanos y la plena libertad de todos los presos políticos, para convocar lo antes posible elecciones constituyentes, estableciendo el principio de separación de poderes. Sin embargo, al mismo tiempo, se tiene que avanzar en el cambio económico que entraña reducir el peso del Estado en la economía, suprimir la planificación central, introducir el mercado como instrumento de asignación de recursos y el respeto a los derechos de propiedad privada y la empresa. El marco legal que se debe modificar en el plazo más corto posible es la Constitución de 2019.

Se corre el riesgo de que si se empieza solo con los cambios económicos sin alterar la estructura política, se acabe en un Doi Moi a la vietnamita, nada deseable en las actuales condiciones. Por el contrario, si se empiezan las reformas políticas pero la economía se deja de lado, se puede producir un gran estallido social por las frustraciones sentidas por la población. No hacer nada es una opción que es la peor de todas. Los cambios económicos y políticos tienen que ser simultáneos. Es difícil, sí, pero no imposible.

"La transición española es inaplicable en el caso de Cuba, y ciertamente es una lástima, ya que fue un proceso ejemplar"

P. ¿En qué modelo de transición podría fijarse Cuba? (En sus alusiones a Venezuela, por ejemplo, Rubio ha puesto como ejemplo la transición española, pero no sé hasta qué punto esto se puede aplicar a Cuba: sabemos lo distinta que fue la dictadura franquista económicamente).

R. No hay un modelo de transición para Cuba si se tienen en cuenta otras experiencias anteriores. Lo que sí que es necesario, insisto, es que se den pasos simultáneos en el cambio político y el económico. Si se producen disparidades o asimetrías entre ambos, el proceso puede acabar saliendo mal. Hay que acompasar el ritmo e intensidad de las reformas para lograr lo antes posible una nación democrática con una economía próspera. La transición española es inaplicable en el caso de Cuba, y ciertamente es una lástima, ya que fue un proceso ejemplar. Pero en Cuba no se dan las condiciones, ni de salida ni de llegada.

P. ¿Qué papel tendrían las pequeñas empresas privadas?

R. Fundamental. Deben convertirse (ya lo son) en el principal componente de la economía (hay cuatro mipymes por cada empresa estatal, actualmente, y esa ratio debe ir a más conforme se avance en las privatizaciones y la desregulación). Las empresas privadas, los trabajadores por cuenta propia, las cooperativas no agropecuarias y el resto de las entidades privadas dejarán de sentir el peso de la intervención estatal y podrán funcionar con niveles de libertad similares a los que tienen las empresas estatales, que dejarán de ser el centro de la economía. Hay que fomentar los pequeños negocios nacionales con una moderna legislación empresarial que estimule la creación de empresas, el aumento de la productividad, la reinversión de los beneficios y la apuesta por la rentabilidad a medio plazo. El sistema empresarial debe estar diseñado para apostar tanto por los oficios y productos tradicionales como por las nuevas tecnologías. 

"Estados Unidos debe y puede ayudar en la primera fase para superar la crisis humanitaria lo antes posible". / OCDH

P. ¿Y qué papel piensa que puede jugar Estados Unidos?

R. Fundamental también. Estados Unidos lleva jugando un papel clave con Cuba desde el siglo XVIII, cuando Francisco de Arango y Parreño ya veía que el futuro económico y la prosperidad de la Isla no estaba en la metrópoli sino en las colonias que acababan de independizarse de Inglaterra en el norte. Esto es más vigente hoy que nunca, donde los cubanos que viven en Estados Unidos tienen un peso económico y político superior al de cualquier otra minoría y Miami puede acabar siendo una “ciudad satélite” de la futura república democrática por los estrechos vínculos que se van a consolidar. 

Estados Unidos debe y puede ayudar en la primera fase para superar la crisis humanitaria lo antes posible, y que el pueblo vea que el cambio político supone una mejoría económica inmediata. 

Después debe y puede ayudar en la reconstrucción sectorial y económica de la nación, promoviendo la inversión de empresas y la creación de negocios conjuntos con ciudadanos cubanos que atiendan las necesidades de una sociedad en proceso de desarrollo en sectores que crecerán en esta fase, como el turismo, la logística o la sanidad. 

Finalmente, las grandes empresas de Estados Unidos deben y pueden participar en los proyectos de reconstrucción de infraestructuras más a medio y largo plazo, en los concursos que a tal fin se establezcan. Estados Unidos, sin llegar a lanzar un “plan Marshall”, debe ayudar a Cuba a recuperar la credibilidad y solvencia fiduciaria en los mercados financieros internacionales, y Cuba devolver esa ayuda con un firme apoyo político y unas favorables relaciones de vecindad, que pongan punto final a la historia de confrontación creada por Fidel Castro.

"La reconstrucción será similar a la emprendida por Europa occidental tras la segunda guerra mundial"

P. ¿Cuál es el mayor desafío para Cuba en ese eventual cambio económico, tras 67 años de dictadura socialista?

R. Realmente, hay tres desafíos. Hay un desafío inmediato, a corto plazo, que es lograr que la población experimente mejoras inmediatas en las condiciones de vida una vez acabada la dictadura, por ejemplo, en todo lo que tenga que ver con alimentación, vestido, artículos personales, equipamientos domésticos, medicinas, artículos para pequeños arreglos y reparaciones de viviendas y todo aquello que puede servir para alejar la situación de crisis humanitaria en que se encuentra la Isla.

A medio plazo, el segundo desafío es que hay que innovar y rápido con las transformaciones en el marco jurídico económico, liberalizar la producción y comercialización agropecuaria, suprimir el carácter socialista de la economía, la propiedad de los medios de producción de todo el pueblo, las organizaciones vinculadas al Gobierno, la empresa estatal, el sector presupuestado, las normas de regulación de empresas. Todas estas reformas se tienen que lograr en menos de cinco años para que la economía pueda funcionar a plenitud.

A más largo plazo, el tercer desafío es que hay que acometer la recuperación de las infraestructuras deterioradas, empezando por la vivienda, la energía, las carreteras, los transportes, la protección del medio ambiente, etc. Esta es la fase de los concursos de proyectos para atraer a arquitectos y urbanistas de primer nivel mundial que diseñen la Cuba del futuro. 

P. ¿Hay algún tipo de tecnología que permita a Cuba "saltar etapas" y acelerar la recuperación económica y el desarrollo?

R. No. El estado de destrucción de la economía cubana alcanza proporciones tan elevadas que hace imposible “hacer trampas” en el proceso de desarrollo. La reconstrucción será similar a la emprendida por Europa occidental tras la segunda guerra mundial. Las tecnologías avanzadas de nuestro tiempo, como la IA, la robótica, el internet de las cosas, etc., requieren de espacios de alta calidad de vida para sus teletrabajadores, y en Cuba no se dan estas condiciones, al menos por ahora, aunque no conviene desdeñar ese potencial de cara al futuro.

"Los cubanos salen de Cuba y en horas ya están funcionando en términos de oferta y demanda, precios de equilibrio y mercado libre"

P. ¿Están los cubanos "preparados" para el libre mercado?

R. Siempre lo han estado. Los cubanos salen de Cuba y en horas ya están funcionando en términos de oferta y demanda, precios de equilibrio y mercado libre. Donde no lo pueden ejercer es dentro de la Isla por culpa de un régimen que cree que topando unos precios y fijando por decreto ministerial otros, se pueden asignar los recursos de forma eficiente. Incluso en Cuba, dentro de la Isla, existen actividades informales que se guían por la oferta y demanda y que ofrecen unos resultados excepcionales, como el tipo de cambio informal que rige los precios de las monedas. No creo que para los cubanos sea un problema la institución económica del mercado, más bien, una oportunidad.

P. ¿Piensa que el cambio está cerca? ¿Qué falta?

R. Pienso que sí, que está cerca. Mucho más que en cualquier otro momento. Y se va a producir porque el régimen comunista no tiene respuesta para las anomalías que se presentan de no saber cuándo va a llegar un barco con petróleo a la Isla, o cuántas fábricas tendrán que cerrar el mes que viene por los apagones, o cuántos niños se quedarán sin escuela. Es un fallo del sistema que no tiene fácil arreglo. Sin una Venezuela que aporte barcos de petróleo para seguir con el despilfarro y la reventa de derivados, el régimen ha llegado a su fin y lo único que está intentando es encontrar una salida.

Me gustaría para Cuba una transición como la que he vivido en España: pacífica y ordenada

P. ¿Volvería a Cuba?

R. Es mi sueño. A una Cuba libre y democrática.

P. ¿Alguna imagen específica que le venga a la cabeza de una futura Cuba de sus sueños?

R. Me gustaría para Cuba una transición como la que he vivido en España: pacífica y ordenada. Pasar de la ley a la ley, y con los menores costes económicos y sociales, para conseguir una república democrática, libre y moderna. 

Quiero hacer constar aquí que tampoco es que la transición española a la democracia fuera una senda de rosas. Hubo momentos difíciles, con los asesinatos de la ETA o la crisis económica que llevó a aplicar los Pactos de la Moncloa, pero se superaron los obstáculos y continuó el proceso, porque la vuelta atrás era inviable, como se vio el 23F (1981) con el intento de golpe de Estado.

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