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El exilio aportará "el capital necesario para reconstruir Cuba", dice Jorge Mas

Transición

El empresario habla con 'El País': "Lo que hizo Trump con Venezuela le vino bien a Venezuela, pero no sirve en Cuba, porque es un Estado fallido"

Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana y propietario del Inter de Miami. / X/Jorge Mas
14ymedio

17 de mayo 2026 - 15:46

Madrid/Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana y una de las figuras más importantes del exilio cubano en Miami –hijo del histórico Jorge Mas Canosa–, aseguró en una entrevista con el diario español El País que “el capital necesario para reconstruir a Cuba no es difícil levantarlo” y que el exilio tendrá un papel decisivo en una eventual transición. “Si hacen falta 40, 50, 60, 70 u 80 mil millones, sea la que sea la cifra, no será un problema”, afirmó.  

Mas Santos es conocido por su perfil empresarial y deportivo –es dueño del Inter de Miami y principal accionista de MasTec– y como líder en el exilio afirmó estar en sintonía con Washington ante un posible cambio en la Isla. “Todo está yendo muy rápido. Estamos hablando de meses”, dijo con respecto a la transición. “Yo calculo que antes del fin de verano. Tal vez ni eso. En semanas veremos cambios”.

Aseguró que la reconstrucción económica de Cuba tiene que verse precedida por la constitución de un Estado de derecho. “Hay que empezar de prácticamente cero, porque el sistema y la estructura política no funcionan”, y afirmó que fuera de la Isla existe capacidad para aportar a la reconstrucción. Según Mas sería “súper fácil” si existiera un marco legal favorable al mercado y a la inversión extranjera. 

Sostuvo que el exilio cubano tiene capacidad suficiente para financiar esa transformación y minimizó el desafío económico que implicaría levantar la infraestructura del país: “Solamente con el exilio –y ahí yo hablo en nombre mío, que tengo una empresa bastante grande– el capital necesario para reconstruir Cuba no es difícil levantarlo. Si hacen falta 40, 50, 60, 70 u 80 mil millones, sea la que sea la cifra, no será un problema”.

Solamente con el exilio –y ahí yo hablo en nombre mío, que tengo una empresa bastante grande– el capital necesario para reconstruir Cuba no es difícil levantarlo

Al ser cuestionado sobre la necesidad de una intervención militar de EE UU, respondió: “Eso no me toca a mí decidirlo, u opinar, pero yo creo que no se puede descartar ninguna opción sobre lo que se pueda o no hacer en Cuba”. 

Mas descartó que una transición como la venezolana fuera posible en la Isla. “Lo que hizo Trump con Venezuela le vino bien a Venezuela, pero no sirve en Cuba, porque Cuba es un Estado fallido”, afirmó, argumentando que en la Isla no existen estructuras o fuerzas institucionales que funcionen. “Hace falta un cambio total del liderazgo, que puede ser desde dentro”. 

Aunque también aseguró que existen figuras opositoras comparables a María Corina Machado, dichas figuras no están dentro de Cuba porque “no pueden hablarle al pueblo libremente sin poner en peligro sus vidas”.

“Lo mejor que le puede pasar al castrismo es que sea enterrado como un dinosaurio del pasado”, afirmó al respaldar la posible imputación contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, asegurando que desde su liderazgo ha trabajado para dar justicia a los familiares de los fallecidos en aquel caso. “Sea como sea, es una decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Veremos.”

Lo mejor que le puede pasar al castrismo es que sea enterrado como un dinosaurio del pasado

El empresario y líder opositor compartió también con el medio español dos documentos con los que intenta perfilar una eventual transición en la Isla. El primero, titulado Hoja de ruta para una Cuba próspera, democrática y de libre mercado, propone modernizar el sistema bancario, eliminar el impuesto sobre la renta, ofrecer exenciones fiscales a empresas con participación de capital nacional y apostar por sectores como la industria farmacéutica, militar y pesada. 

El segundo es un proyecto de Ley Fundamental para la transición democrática, redactado junto a la Asociación de Abogados Cubanoestadounidenses, con estructura de Constitución: 28 páginas, 115 artículos y nueve disposiciones transitorias.

Mas Santos explicó que su “Ley Fundamental para la transición democrática” no pretende restaurar la Cuba anterior a 1959, sino servir como un marco legal provisional para facilitar inversiones extranjeras, garantizar derechos humanos y conducir al país hacia elecciones libres y una nueva Constitución. 

El empresario defendió la idea de una Cuba “de primer nivel tecnológico”, con una economía abierta y un sistema político “democrático y pluralista”, estrechamente vinculado a EE UU como principal mercado y socio económico. “Yo hablo del milagro económico de Cuba, de un país que no se parece a ninguno del pasado, que mira hacia el futuro”, aseguró.

Yo hablo del milagro económico de Cuba, de un país que no se parece a ninguno del pasado, que mira hacia el futuro

“Los que estamos afuera podemos aportar conocimiento, esfuerzo, trabajo, recursos económicos”, dijo también refiriéndose al papel del exilio en esa transición, y recalcó que ese futuro va más allá de “montar hoteles y hacer turismo de playa”, señalando la importancia de reconstruir las infraestructuras, así como el poder civil en las ciudades y “poner a funcionar el sistema de salud”.

Cuando se le preguntó si imaginaba un sistema de salud privado para Cuba, respondió que sería “una combinación de modelos”: que pueden ser sistemas privados, pero sin coste para el ciudadano, sugiriendo que se accedería al sistema de salud a través de bonos que pague el Estado. “El sistema [de salud] de EE UU todos sabemos que no necesariamente funciona”, afirmó.

Consideró “prematuro” hablar de Cuba como un eventual estado 51 de EE UU –idea que Trump ha deslizado recientemente sobre Venezuela–: “No lo descarto, pero el futuro lo tienen que determinar los cubanos. Hay que darles esa opción y otras a través de las urnas”.

Por último, el empresario aseguró que nunca había visto al exilio cubano tan coordinado como ahora y mencionó sus contactos constantes con figuras como Rosa María Payá y Orlando Gutiérrez-Boronat, en medio de lo que considera “el tramo final” del castrismo. 

Aunque reconoció que durante décadas el exilio ha vivido sucesivas decepciones –desde la caída de la Unión Soviética hasta la muerte de Fidel Castro–, afirmó que nunca había percibido un cambio tan inminente como el actual, una expectativa que atribuyó directamente al liderazgo de Donald Trump y Marco Rubio.

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