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La fiebre del petróleo hizo que más de 135.000 cubanos se fueran a vivir en Guyana en 2025

Migración

El país necesita mano de obra para el sector de la construcción y ofrece salarios atractivos

Puestos improvisados de alimentos en el Mercado Municipal de Bourda, en Georgetown (Guyana). / EFE/Nazima Raghubir
14ymedio

11 de febrero 2026 - 15:38

Madrid/Si los más de 13.500 cubanos que recibieron en 2025 la residencia en Uruguay suponen una cifra llamativa, mucho más lo son los nacionales de la Isla que lo hicieron en Guyana en el mismo año: diez veces más, 135.000. Eran apenas 800 los que se instalaron en ese pequeño país sudamericano en 2020, lo que da la medida del éxodo migratorio que se ha producido en los últimos años.

Guyana, explica Bloomberg en un extenso reportaje este miércoles, es un “petro-Estado en rápido crecimiento” que sin embargo tiene mano de obra escasa, de ahí que las empresas constructoras guyanesas estén recurriendo cada vez más a los cubanos como fuerza de trabajo. El país sudamericano es paso obligatorio para los migrantes de la Isla que optan por la “ruta del sur” –que llega hasta Brasil, Uruguay o Chile– y, por lo que revela la agencia especializada en economía, la mayoría lo elige como destino final.

Las oportunidades de empleo en un territorio con apenas 955.000 habitantes favorecen esta decisión, señala Bloomberg, que recuerda que la afluencia de cubanos puede aumentar con el actual empeoramiento de las condiciones de la Isla. “Con la producción de petróleo prevista para alcanzar los dos millones de barriles diarios en los próximos cinco años, la actividad de construcción en la capital va en auge”, detalla la agencia (pese a sus inmensas reservas, Venezuela produce actualmente apenas un millón de bpd). “El Gobierno ha destinado 3.700 millones de dólares a su programa de inversión en el sector público para este año, casi la mitad de su presupuesto total para 2026, frente a los 3.200 millones del año pasado y los apenas 184 millones de 2019”.

Las autoridades esperan construir en todo el país un total de 28 hoteles, y la propia ministra de Turismo reconoció que la mano de obra extranjera está ayudando en esa misión

Lo mismo ocurre con el sector privado. Al respecto Bloomberg destaca la proliferación de grúas y columnas de acero en la capital guyanesa, Georgetown, “por encima de los edificios de madera de la época colonial o de los terrenos baldíos cubiertos de vegetación”, en especial los nueve hoteles de lujo que se están levantando. No serán los únicos: las autoridades esperan construir en todo el país un total de 28 hoteles, y la propia ministra de Turismo, Susan Rodrigues, reconoció que la mano de obra extranjera está ayudando en esa misión.

La llegada masiva de cubanos, refiere la agencia, ha abierto en el pequeño país un debate, pues su Gobierno aún no ha elaborado una política migratoria integral que tenga en cuenta el auge económico. Por el momento, dice Bloomberg citando a un asesor ministerial en materia de trabajo, los permisos se sellan “caso por caso a petición de los contratistas”, aunque las autoridades prevén una reforma constitucional que incluya los derechos de los migrantes.

Por el momento, a los cubanos parecen bastarles las buenas condiciones económicas que encuentran en suelo guyanés. Así uno de los entrevistados por Bloomberg, Jorge Rondón Fernández, un cubano de 42 años que cambió las aulas por los andamios en Georgetown. Actualmente gana 1.115 dólares al mes, casi diez veces más de lo que cobraba como profesor en Las Tunas. 

El tunero no esconde la dureza del trabajo, tan distinto a impartir clases en una escuela, ni lo que le costó llegar, 3.000 dólares. No solo es muchísimo menos de los más de 10.000 dólares, por ejemplo, que necesitaban los cubanos para la “ruta de los volcanes”, vía Nicaragua en avión y rumbo a EE UU por tierra, sino con condiciones mucho más ventajosas. El paquete contratado vía coyote incluye el boleto de avión a Georgetown, un empleo asegurado y el alquiler de un mes, y el pago se hace un tercio por adelantado y el resto, descontado del sueldo.

La presencia de nacionales de la Isla en suelo guyanés no es nueva, en cualquier caso, y va más allá de la exportación de personal sanitario desde 1970, que también ha sido frecuente. En 2024, el Gobierno de Guyana contrató a diez ingenieros cubanos con “habilidades relevantes” para ayudar a la estatal Power and Light (GPL) a resolver su crisis energética. 

“Pude experimentar un mercado libre”, declara a la agencia. “No como en Cuba, donde la gente te dice que hagas esto o aquello”

Por aquellos días, salió rumbo al pequeño país sudamericano la central flotante turca Baris Bey, que tuvo que abandonar el puerto de Mariel, donde había estado hasta entonces, por la falta de fondos para mantenerla por parte del régimen de La Habana. Entonces, el presidente guyanés, Irfaan Alí, celebró la llegada de los ingenieros de la Isla y afirmó haberse comprometido con el embajador de Cuba en Georgetown para la “importación” de técnicos. 

Al no requerir visado, Guyana es, además, uno de los destinos favoritos en los que se proveen de mercancía para revender en la Isla las mulas cubanas, especialmente desde que en Haití se disparó la violencia, hace dos años.

Bloomberg entrevista a un cubano “veterano”, Vaniar Gutiérrez Mustelier, que lleva más de una década en Guyana, desde antes de que se descubriera petróleo en la costa –en 2015, motivo por el cual la Venezuela de Maduro abrió en los últimos años una disputa con el país por la región del Esequibo. El hombre, de 57 años y natural de Santiago de Cuba, cuenta que “las ventajas del capitalismo” siempre fueron un gran atractivo para sus compatriotas.

“Pude experimentar un mercado libre”, declara a la agencia. “No como en Cuba, donde la gente te dice que hagas esto o aquello”. Gutiérrez Mustelier es, además de ciudadano guyanés, director de un departamento en el Ministerio de Obras Públicas. Sin embargo, advierte en la entrevista que la adaptación a Guyana no es del todo fácil: además de “los constantes recordatorios de que son extranjeros”, hay que acostumbrarse a comer picante y aprender a ser “conservadores en situaciones sociales”. Y puso como ejemplo: “En Cuba estamos acostumbrados a abrazar cálidamente a las personas, físicamente, pero cuando llegué a Guyana y empecé a hacerlo, la gente intentaba apartarme como diciendo: ‘Respeta mi espacio personal’”.

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