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“Sin gas, sin agua, sin electricidad”, el lamento de La Habana

Cuba

Cupet se retrasó en las obras de la planta uno de gas de cocina; dos termoeléctricas vuelven a salir del SEN

El restaurante Emperador, en los bajos del edificio Focsa, en El Vedado habanero, sin electricidad, este viernes. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

05 de junio 2026 - 13:44

La Habana/El suministro de gas manufacturado a La Habana no llegó hasta el mediodía, a pesar de que Cupet había prometido este jueves que el corte programado sería hasta las 5:00 am de este viernes. En un mensaje publicado en sus redes sociales, la estatal informaba de que los trabajos en la planta de producción número uno, situada en Melones, se retrasaron.

Según el breve post, “se presentó un imprevisto relacionado con un retorno de gas, que obligó a realizar un venteo controlado para poder continuar”. La planta ya se encontraba en proceso de arranque para cuando publicó ese comunicado Cupet, que ofrecía disculpas y recordaba “que en procesos de reparación y mantenimiento pueden surgir situaciones imprevistas que afecten los plazos programados”.

Los vecinos de los municipios afectados, los más poblados de la capital –La Habana Vieja, Centro Habana, Cerro, Diez de Octubre y Plaza de la Revolución– no necesitaron acudir a las redes para saberlo. De buena mañana, no pudieron ni prepararse un café. Una vez en la calle, la falta de gas era el tema primordial.

“No te podrás imaginar el trabajo que me costó prender ese carbón, desde las seis y media de la mañana hasta hace un rato que al fin pude”

“¿No dijeron que volvía a las cinco de la mañana? ¿O es que va a volver a las cinco de la tarde?”, clamaba una vecina de Ayestarán. En una casa particular, una anciana ofrecía café hecho al carbón por 20 pesos. La queja general de la clientela era no haber podido desayunar. La de la vendedora, la dificultad para colarlo. “No te podrás imaginar el trabajo que me costó prender ese carbón, desde las seis y media de la mañana hasta hace un rato que al fin pude”, contaba a las mujeres que esperaban turno. Y suspiraba: “Son las diez de la mañana y el gas sin venir, parece que no se saben el reloj”.

En La Rosa esquina Ayestarán, había un grupo de residentes cocinando en la calle también con carbón. Uno de los comentarios más abundantes era la seria afectación a la venta de pan en los negocios privados, pues las panaderías hornean con gas.

“Sin gas, sin agua y sin electricidad”, era el lamento generalizado en Centro Habana. 

La situación energética es crítica este viernes después de una nueva salida del sistema de dos centrales termoeléctricas: la Antonio Guiteras, en Matanzas, la mayor del país, “por salidero en la caldera”, según el parte de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), y la Máximo Gómez, en Mariel, “por causas desconocidas”.

Hacia las 13:00 horas, las autoridades comunicaron que la Guiteras se encontraba aún “en proceso de enfriamiento”. Este tiene una duración prevista, indicaron, de unas 30 horas.

Así las cosas, en el horario pico de la tarde noche, solo se prevé una disponibilidad de 1.090 megavatios (MW) para una demanda de 3.050 MW. La afectación pronosticada, de 1.990 MW, supone más del 65% de la energía necesaria. Ayer, estuvo afectado el servicio, reconoce la UNE, durante las 24 horas. 

Además de la salida imprevista de las dos centrales del occidente del país, se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento la unidad 2 de la CTE Ernesto Guevara en Santa Cruz del Norte (Mayabeque), la 2 de la Lidio Ramón Pérez en Felton (Holguín), la 6 de la Renté, en Santiago de Cuba, y la 5 de Nuevitas.

Por falta de combustible dejarán de producirse en total nada menos que 1.203 MW

Están detenidas también la patana de Regla y las centrales de fuel de Mariel y de Moa. Por falta de combustible dejarán de producirse en total nada menos que 1.203 MW.

Este jueves, Cupet había informado de que “labores de mantenimiento inaplazables” en la planta de Melones obligaban a cortar el suministro del llamado “gas de la calle” durante la pasada noche. La instalación recibe gas natural procedente de los pozos de Jaruco, operados por Energás y el gigante canadiense Sherritt, a través de una tubería soterrada de unos 25 kilómetros, lo filtra, reduce su presión y lo mezcla con aire para producir aire metanado. Su capacidad nominal ronda los 40.000 metros cúbicos por hora y abastece precisamente a los cinco municipios afectados por la parada, los más poblados de la capital. 

El corte llegó apenas dos meses después de que la prensa oficial anunciara la reactivación del programa de gasificación en La Habana. La promesa era sumar 25.000 nuevos clientes durante 2026, después de casi una década sin incorporar familias de manera sistemática. Hasta finales de marzo, sin embargo, solo se habían conectado 735 hogares, una cifra muy modesta frente al tamaño del problema.

En mitad de la crisis energética, el gas manufacturado ha vuelto a aparecer como “política de Estado” y como una fórmula para reducir el consumo eléctrico en los horarios pico. Sin embargo, la red que debe aliviar la crisis, abandonada durante años, también necesita reparaciones urgentes, válvulas, piezas y mantenimiento.

El problema se agrava porque la alternativa del gas licuado, la popular balita, tampoco funciona con normalidad. En muchas provincias los ciclos de entrega se han alargado y los puntos de venta permanecen desabastecidos. La escasez del cilindro estatal ha convertido cada aviso de distribución en una carrera contra el tiempo.

A esto se suma la venta en dólares de la balita por plataformas digitales como Supermarket23 y Kmcero. La primera oferta cilindros de 22 libras a 29 dólares, pagados desde el exterior, mientras la segunda comercializa balitas de 10 kilogramos por 24 dólares. En ambos casos el cliente debe entregar un cilindro vacío, el mismo envase que circula en la red estatal.

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