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La hija de cinco años de Arnelys Nancy Vega presenció el crimen de su madre en Centro Habana

Feminicidios

El feminicidio de la joven de 25 años se suma a una ola de asesinatos machistas reportados en junio en La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba

Solo en los últimos días, se han reportado varios casos que muestran un mismo patrón de brutalidad. / EFE
14ymedio

12 de junio 2026 - 15:46

La Habana/Arnelys Nancy Tita Vega González, de 25 años, fue asesinada el pasado 7 de junio en su casa del barrio Colón, en Centro Habana. Su propia hija de cinco años, denunció el Observatorio de Género Alas Tensas, fue testigo del crimen. El agresor la atacó, según la misma fuente, "con extrema violencia". 

En el intento de defenderla, el padre de la víctima resultó herido y tuvo que ser hospitalizado. La organización independiente también reconoció la reacción de los vecinos, que lograron detener al agresor hasta la llegada de la Policía y pusieron a salvo a la niña, convertida en testigo directo de uno de los crímenes más estremecedores reportados en la Isla en las últimas semanas.

Alas Tensas condenó el asesinato y pidió atención psicológica especializada para la menor, marcada por una experiencia traumática de enorme impacto. “Deseamos pronta recuperación al padre de Tita”, señaló la plataforma, que hizo públicas además sus condolencias a la familia de la joven.

El asesinato de Vega González tiene lugar en un mes de junio particularmente violento

Con este caso, 14ymedio registra 29 feminicidios confirmados en 2026. Alas Tensas, por su parte, elevó a 33 su propio registro en lo que va de año. La organización añadió que sigue investigando otros nueve posibles crímenes machistas y dos intentos correspondientes a este año, así como varios casos alertados en 2025. 

El asesinato de Vega González tiene lugar en un mes de junio particularmente violento, en el que se han acumulado denuncias de feminicidios en distintos puntos del país. Solo en los últimos días, se han reportado varios casos que muestran un mismo patrón de brutalidad, cercanía del agresor a la víctima y desprotección institucional.

El 9 de junio fue confirmado el asesinato de Rosaidis Donatien, una joven de 23 años atacada por su esposo en el reparto Nito Ortega, en Palma Soriano, Santiago de Cuba. Según Alas Tensas, el agresor terminó hospitalizado tras autolesionarse. En su denuncia, la organización advirtió que “se ha disparado la violencia general y en especial contra las mujeres y las niñas” en medio de la crisis que atraviesa la Isla.

Un día antes había trascendido el caso de Yohanka “Maconcha” Acosta Rodríguez, cuyo cuerpo fue hallado en la esquina de 23 y Paseo, en El Vedado habanero. La víctima, madre de dos hijos, fue asesinada por su ex pareja, que ya se encontraba detenido cuando la plataforma confirmó su identidad. El hecho volvió a poner el foco sobre La Habana, una de las provincias donde más casos de feminicidio se han documentado este año.

Del lado oficial, predominan el silencio, la escasez de datos y la ausencia de una cobertura sistemática

También en los primeros días de junio se conoció la muerte de Lisney Cárdenas Bruzón, de 26 años, atacada el 3 de junio por su esposo en la comunidad rural de La Tomatera, en el municipio camagüeyano de Florida. Según la denuncia, la mujer agonizó durante más de ocho horas sin que llegara una ambulancia. El caso estremeció no solo por la violencia del ataque, sino por el retrato descarnado del colapso de los servicios básicos en Cuba, donde incluso una emergencia de vida o muerte puede quedar abandonada a su suerte.

A esa cadena de crímenes se sumaron los casos de Adrianelys Nieves Castillo, de 24 años, asesinada por su ex pareja en Camagüey durante un apagón y delante de su hija menor, y de Estefany García, conocida también como Tita, muerta presuntamente a manos de su ex pareja en San Miguel del Padrón, en La Habana. En ambos episodios, la violencia de género dejó además a niñas muy pequeñas en situación de orfandad o trauma severo.

La reiteración de estos asesinatos ha obligado a reconstruir una y otra vez, casi siempre desde la sociedad civil, una realidad que las instituciones cubanas siguen sin enfrentar con transparencia. Los reportes surgen de publicaciones familiares, testimonios de vecinos, mensajes en redes sociales y del trabajo de verificación de plataformas como Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba. Del lado oficial, predominan el silencio, la escasez de datos y la ausencia de una cobertura sistemática que permita medir con claridad la magnitud del problema.

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