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Venezuela entrega a EE UU a Alex Saab, operador financiero de Maduro y amigo de La Habana

Venezuela

“Aquello se jodió”, lamenta el presentador de 'Con Filo', Michel Torres, en un comentario que refleja la frustración del castrochavismo

Lo ocurrido se parece más a una entrega política y judicial a EE UU, aunque Caracas evite llamarla extradición. / EFE
14ymedio

17 de mayo 2026 - 11:16

La Habana/“O Maduro es un corrupto o los Rodríguez son unos traidores”. La frase, escrita por Michel Torres Corona, presentador del programa oficialista cubano Con Filo, resumió la frustración y el terremoto político provocado por la entrega de Alex Saab a Estados Unidos. Durante años, el chavismo lo presentó como un diplomático secuestrado, un enviado especial perseguido por Washington por llevar alimentos y medicinas a Caracas. Ahora, el propio poder venezolano lo ha puesto en manos de las autoridades estadounidenses.

El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería de Venezuela (Saime) habló de “deportación” y sostuvo que Saab estaba vinculado a delitos “públicos, notorios y comunicacionales” en territorio estadounidense. Pero el término resulta inexacto. Saab es colombiano de nacimiento –aunque el chavismo lo presentaba como funcionario venezolano– y, si se tratara de una deportación migratoria ordinaria, lo esperable habría sido enviarlo a Colombia. Lo ocurrido se parece más a una entrega política y judicial a EE UU, aunque Caracas evite llamarla extradición.

La operación tiene dos nombres en el centro: los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez. Delcy, convertida en figura principal del nuevo equilibrio de poder venezolano, fue quien apartó a Saab del cargo de ministro de Industria y Producción Nacional. Jorge, durante años uno de los grandes voceros del chavismo, había defendido su causa como si se tratara de un símbolo de resistencia antiimperialista. La decisión de entregarlo dinamita esa narrativa desde dentro.

Sus críticos lo describían como testaferro de Maduro, la pieza clave de una red de corrupción montada sobre la crisis venezolana

Saab llegó a Miami escoltado por agentes federales, según reportes de agencias internacionales. El empresario, señalado durante años como operador financiero de Maduro, vuelve así al país que lo acusó de lavado de dinero y de formar parte de una estructura de negocios opacos vinculados al Estado venezolano.

Su historia pública comenzó a cambiar en junio de 2020, cuando fue detenido en Cabo Verde durante una escala aérea. Estados Unidos lo reclamaba por cargos de conspiración para lavar dinero. En octubre de 2021 fue extraditado a Miami, donde permaneció preso hasta diciembre de 2023, cuando la Administración de Joe Biden lo indultó como parte de un canje de prisioneros con Caracas. Maduro lo recibió entonces como un héroe.

La versión oficial insistía en que Saab era un “diplomático” capturado por cumplir una misión humanitaria. Según ese relato, había conseguido alimentos, combustible y medicinas para Venezuela burlando las sanciones de Washington. Sus críticos, en cambio, lo describían como testaferro de Maduro, la pieza clave de una red de corrupción montada sobre la crisis venezolana.

Las investigaciones revelaron sobreprecios, productos de baja calidad, sociedades registradas en jurisdicciones opacas y una compleja red de intermediarios

Mucho antes de que Saab se convirtiera en bandera propagandística, el medio venezolano Armando.info había empezado a seguir sus rastros. Desde 2017, sus periodistas documentaron los negocios vinculados a los Clap, las cajas de alimentos subsidiados que el chavismo presentaba como un programa social para los más pobres. Las investigaciones revelaron sobreprecios, productos de baja calidad, sociedades registradas en jurisdicciones opacas y una compleja red de intermediarios.

El medio identificó a Saab y a su socio Álvaro Pulido como figuras centrales en esos negocios. Sus reportajes siguieron sociedades en Hong Kong, México, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y otros territorios. Lo que el Gobierno venezolano presentaba como importación de alimentos era, según esas investigaciones, un entramado transnacional de enriquecimiento privado con dinero público.

El costo para los periodistas fue alto. Saab demandó por difamación a varios reporteros del medio. Algunos tuvieron que salir de Venezuela ante el acoso judicial y político. Durante años, el chavismo y sus aliados intentaron desacreditar esas investigaciones como parte de “una campaña contra la revolución”. La entrega de Saab a EE UU vuelve a colocar ese archivo periodístico en el centro de la historia.

Torres remató con la frase que más golpea al castrochavismo: “En cualquier caso, aquello se jodió. Pasemos página”

En Cuba, el caso tiene una resonancia especial. El aparato oficialista de la Isla acompañó la defensa de Saab. Medios estatales lo llamaron diplomático, denunciaron su detención como un secuestro político y celebraron su liberación de 2023 como una derrota del imperialismo. Por eso la reacción de Michel Torres Corona refleja el desconcierto dentro del propio campo oficialista.

Torres recordó que lo “público, notorio y comunicacional” fue precisamente la campaña mundial por la libertad de Saab. Luego remató con la frase que más golpea al castrochavismo: “En cualquier caso, aquello se jodió. Pasemos página”. 

El caso Saab ya no divide solo a chavistas y opositores en Venezuela. Ahora parte también el relato revolucionario en Cuba. Si Saab era inocente, Caracas acaba de entregar a un hombre que durante años presentó como víctima de Washington. ¿Cómo responderá La Habana ante los traidores? Si era culpable, entonces el régimen de la Isla defendió como mártir antiimperialista a un operador corrupto. En cualquiera de los dos escenarios, la propaganda queda atrapada en su propia trampa.

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