En Mariel se rechaza la bancarización: "Aquí, todo es en efectivo y en billetes grandes o en verdes”
Economía
El diario oficialista 'Escambray' publica un reportaje sobre la violación sistemática de la norma en la zona franca y en el resto del país
Madrid/A pesar de que la legislación cubana obliga a que los pagos en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) estén bancarizados, con el fin de que las cuentas puedan estar fiscalizadas según los estándares internacionales, la realidad es otra. Lo revela un reportaje publicado este martes por el diario oficial espirituanoEscambray en el que se pone de manifiesto que ninguno de los esfuerzos normativos encaminados a suprimir el efectivo funciona en la Isla.
El texto, primero de una serie, se nutre con los testimonios de comerciantes particulares y empresarios que explican la fallida bancarización. Hace ahora tres años, en agosto de 2023, las autoridades establecieron –mediante la resolución 111/2023– un conjunto de normas que limitaban los pagos en efectivo a 5.000 pesos y exigía a todos los actores económicos que adoptaran las medidas necesarias para poder cobrar por transferencia. El cliente tenía la libertad de elegir cómo pagar, pero el vendedor quedaba obligado a cobrar como se le dijera.
El sistema nunca ha funcionado como el Gobierno pretendía. La desconfianza de los cubanos hacia el sistema bancario y a poner su dinero –con un valor muy volátil– en manos de las entidades han estado entre las principales causas. Además, los privados han necesitado el efectivo para comprar dólares en el mercado negro, indispensables para importar y continuar abasteciéndose, lo que ha impedido la recirculación monetaria: como resultado, los bancos carecen de dinero y los clientes no pueden en la práctica extraer lo que tienen depositado. La alta inflación que sufre el país ha agravado el panorama.
“Eso de que el pago por transferencias es ley, nada más se lo creen ustedes, periodista”
“Tengo tres meses de salario atrapados en mi tarjeta y debo dinero”, cuenta a Escambray una cubana que muestra 1.000 pesos a la periodista y le explica que no ha podido sacar más. “Con eso no puedo ni merendar”, dice otra que obtuvo la misma cantidad pese a llevar apostada en la cola desde las 3 de la mañana. Aunque hace pocos días –a mediados de julio– que el Banco Central de Cuba emitió una nueva resolución para eliminar el límite de 5.000 pesos, las consecuencias están por determinar. “Eso de que el pago por transferencias es ley, nada más se lo creen ustedes, periodista”, espeta una de las entrevistadas a la periodista.
La normativa, dice sin ambages la redactora, “es una de las más violadas en Cuba”. Las negativas a cobrar por transferencia han sido ampliamente documentadas por la prensa, tanto oficial como independiente, incluyendo 14ymedio, pero la dimensión es aún mayor de lo sabido. Algunos vendedores, señala el texto, han optado por cobrar una especie de peaje por el cobro bancario, algo que la ley prohíbe expresamente, pero que la liberalización de los precios –ahora que se han eliminado los topes– podría servir para esconder.
“No queda más remedio, en el mismísimo Mariel (Zona de Desarrollo) todo es en efectivo y en billetes grandes o en verdes”, cuenta un entrevistado que, además, agrega al sonarle el teléfono. “Mira, tengo que ir corriendo porque este punto me va a dar efectivo a cambio de una transferencia al 20%. Ayer estaba al 35”.
“No queda más remedio, en el mismísimo Mariel (Zona de Desarrollo) todo es en efectivo y en billetes grandes o en verdes”
La normativa sobre la ZEDM es clara. Desde su propia creación, en 2013, la ley estableció que “los concesionarios y usuarios abren cuentas en las instituciones bancarias de su elección establecidas en la Zona, a través de las cuales efectúan los cobros y pagos derivados de sus operaciones”. Hay más legislación en torno a las obligaciones de quienes operan en el enclave, como las resoluciones 342/2021 y 117/2020. En principio, el efectivo está previsto solo para operaciones muy menores de caja chica o gastos de consumo de quienes trabajan en la zona, pero nunca para las compraventas mayoristas. Dado que el fin de este espacio era incentivar la inversión extranjera –que se ha quedado en una pobre porción frente a lo esperado–, la trazabilidad era la norma.
La periodista, que recoge los más diversos testimonios de comerciantes que aducen no poder aceptar transferencias si quieren después tener capacidad de compra, visita como parte de su trabajo una feria en Sancti Spíritus donde, sostiene, la ley se aplica a golpe de inspección. Sin embargo, en cuanto es posible, se intenta evadir. “Quita el cartelito (Se aceptan transferencias), mi chino, que nos vas a malear el picao”, dice el dueño de un puesto de ahumados.
Eidy Rojas González, que tiene un puesto de venta de carne, cuenta que acumula en su tarjeta más de 800.000 pesos que no puede sacar y que incluso llegó a poner una denuncia contra el banco de Cabaiguán, pero este se comprometió a darle 200.000 cuando tuviera dinero. “Les dije: ‘¿Me pueden dar un papel para que cuando venga un inspector le diga: Yo, Eidy Rojas González, tengo todo mi dinero en el banco, no puedo aceptar transferencia?’. Pero el banco se limpia con eso. En el campo nadie te vende un puerco por esa vía”, lamenta.
"Desde enero estoy inscrito en el banco y no hay forma de que me den un peso. ¿De qué manera quieren que aceptemos transferencia?”
Otro vendedor sostiene que una mujer reclamó porque no aceptaba transferencias. “Le dije: ¿Sabes leer? Lee: ‘Dos millones y pico’. Desde enero estoy inscrito en el banco y no hay forma de que me den un peso. ¿De qué manera quieren que aceptemos transferencia?”.
Los testimonios son numerosos y ponen de manifiesto la crudeza de la situación, aunque muchas preguntas siguen sobre la mesa: “¿Cuántos puntos se han cerrado y cuántos dueños han sido procesados? ¿Qué hacen las comisiones de bancarización con los listados de incumplidores? ¿Por qué los depósitos bancarios están casi en bancarrota? ¿Por qué los inspectores solo actúan cuando existe denuncia de negativa al pago por transferencia? ¿Las multas resolverán el pago en efectivo?”, plantea el medio. Habrá que esperar a la segunda entrega de la saga para saber la respuesta.