APOYO
Para ayudar a 14ymedio

"Yo no voy a desfilar en nada que tenga que ver con el comunismo"

Cuba

La respuesta inesperada de un chofer de triciclo a un inspector que apuntaba los nombres en su lista de asistencia a los actos del Primero de Mayo

La escena ocurrió en una de las piqueras de triciclos eléctricos que en los últimos meses han sido autorizados en Holguín para transportar pasajeros. / 14ymedio
Miguel García

30 de abril 2026 - 15:26

Holguín/Un transportista privado de Holguín pensó que se trataba de otra inspección. Estaba en la piquera del hospital clínico quirúrgico cuando un funcionario de Transporte se acercó, le pidió nombre y apellidos y sacó un papel. El chofer se preparó para mostrar sus documentos, licencia o permiso de circulación. Pero no era una multa ni una revisión de rutina.

“Resulta ser que el hombre lo que saca es un panfleto de arenga política o una convocatoria para el desfile del Primero de Mayo”, cuenta un pasajero que fue testigo de los hechos. El funcionario, según su relato, preguntaba si los choferes iban a firmar su “disposición” a participar en la movilización.

La escena ocurrió en una de las piqueras de triciclos eléctricos que en los últimos meses han sido autorizados en Holguín para transportar pasajeros, en medio del colapso del transporte público y la crisis energética. En febrero, las autoridades provinciales comenzaron a emitir permisos temporales para que triciclos y motorinas de carga pudieran llevar también pasajeros, una práctica que antes era castigada con multas e incluso con la inmovilización del vehículo.

“Los inspectores de transporte están yendo por piqueras recogiendo la disposición de los triciclos con el permiso especial de carga y pasaje para que vayan al desfile”

La medida fue presentada como una solución de emergencia para una ciudad cada vez más paralizada por la falta de combustible y guaguas. Pero también colocó a esos choferes bajo un sistema de censos, permisos, piqueras y controles administrativos. Ahora, según el testimonio, esa misma estructura está siendo utilizada para incorporarlos a la maquinaria política del 1 de Mayo.

“Los inspectores de transporte están yendo por piqueras, las piqueras establecidas de la ciudad, recogiendo la disposición de los triciclos que le dieron el permiso especial de carga y pasaje para que vayan al desfile”, explicó el pasajero a este diario.

El chofer se negó a firmar. Y lo hizo con una frase que, hace solo unos años, pocos cubanos se habrían atrevido a pronunciar en público, mucho menos ante un funcionario estatal con capacidad de inspeccionar o sancionar su medio de vida: “Le dijo: ‘Yo no voy a desfilar en nada que tenga que ver con el comunismo’”. Los inspectores no insistieron y siguieron su camino.   

La denuncia coincide con un momento de intensa movilización política en Cuba. La Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el único sindicato autorizado en la Isla, convocó el desfile del Primero de Mayo bajo la consigna “La Patria se defiende”, en medio de una campaña oficial que busca presentar la marcha como una demostración de unidad frente al bloqueo petrolero impuesto por EE UU y las supuestas amenazas de un ataque militar. En Holguín, la CTC provincial anunció que espera reunir alrededor de 200.000 trabajadores en la plaza.

Esa cifra ayuda a entender la presión, puesto que los actos masivos no se dejan nunca a la espontaneidad. Se coacciona a trabajadores y estudiantes con reuniones, listas, compromisos, puntos de concentración y controles de asistencia. 

“Tocan a la puerta con un papel y ahí tienes que poner tu nombre, tu apellido, tu carné y firmar”

Pero la presión no se limita a centros laborales, universidades o piqueras de transporte. Otro testimonio recibido desde Diez de Octubre, en La Habana, apunta al uso de fumigadores de la campaña antivectorial para recoger firmas casa por casa en apoyo a la campaña oficialista “Mi firma por la Patria”.

“Sí, llegaron la gente de los mosquitos, que los cogieron para eso”, relata una vecina del barrio. “Tocan a la puerta con un papel y ahí tienes que poner tu nombre, tu apellido, tu carné y firmar”. Según su relato, en su vivienda nadie aceptó sumarse a la campaña: “Por supuesto que en la casa nadie firmó”.

La escena terminó con una conversación entre los propios trabajadores enviados a recoger firmas. “Llegó otro compañero que parece que andaba con ella y él le dijo: ‘¿Ya terminaste?’ Y él le dijo: ‘No, qué va, si me han tirado la puerta ya tres gentes en la cara. Nadie quiere firmar eso’”. La tensión quedó resumida en una frase seca, dirigida a un albañil que se negaba a rubricar el papel oficial: “Si no me lo vas a firmar, no me lo ensucies”. 

1 Comentario
Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último