Queman la basura tanto los servicios municipales como los vecinos, y La Habana se cubre de humo tóxico
La Habana
Las autoridades alertan de los “efectos graves” para la salud de la incineración de deshechos
La Habana/“Al basurero que está en la esquina de mi casa casi todos los días le dan candela. Hay momentos en los que el barrio se ve con niebla, y no es niebla, es humo”. El paisaje que describe Tony no es exclusivo de Guanabacoa, donde vive, sino que es una situación generalizada en La Habana. “Mi casa está en una elevación y veo la zona oeste sur de la de La Habana hasta lo que es el Primer Anillo de la ciudad, y todos los días por la mañana el nivel de humo que hay cubriendo toda esa zona es grande y muy preocupante”.
La quema de basura es indiscriminada hasta el punto de que a menudo ocurre junto a hospitales, escuelas o parques. El pasado viernes, una usuaria en redes sociales denunciaba un “quemadero de desechos” cerca del Parque Metropolitano de La Habana, “a escasos 50 metros del hospital Clínico Quirúrgico de 26”, señalaba, “y en medio de un barrio súper poblado de ancianos y niños”, esto es, la céntrica zona de Puentes Grandes, en el municipio Plaza de la Revolución.
Así las cosas, las autoridades han comenzado a manifestarse para alertar de las consecuencias de llevar a cabo esta acción prohibida. Este domingo lo hizo el Centro de Neurociencias de Cuba, en un mensaje en Facebook que advertía de la toxicidad de esta práctica que ha proliferado con la crisis.
Estos componentes “actúan como venenos neurológicos: afectan la memoria, el desarrollo cognitivo de los niños y pueden desencadenar enfermedades neurodegenerativas”
“Ante la quema de basura en nuestra ciudad, alertamos a la población: esta práctica es gravemente tóxica para su salud y su cerebro”, subraya el texto. El centro explica que, al arder, la basura libera metales pesados y dioxinas, capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, que protege el cerebro.
Estos componentes “actúan como venenos neurológicos: afectan la memoria, el desarrollo cognitivo de los niños y pueden desencadenar enfermedades neurodegenerativas”, además de dañar “gravemente pulmones y corazón”, y contaminar el suelo y el agua. “Quemar un basurero no lo limpia, lo convierte en una fábrica de veneno”, advierte la institución, que afirma comprender la desesperación que existe a raíz de la crisis de la recogida, pero a la vez objeta: “La solución no puede ser enfermarnos todos. Cuidar el ambiente es cuidar nuestra mente. Un pueblo sano es un pueblo que piensa”.
Una alerta similar a la de Neurociencias publicó este mismo lunes el propio gobierno de La Habana, “ante la molesta situación generada por la quema de basura en distintos puntos de la ciudad”. Al respecto, explica que la quema de basura se refiere a “incinerar desechos sólidos en lugares no autorizados o en condiciones inadecuadas”.
El procedimiento, continúan, no solamente produce la contaminación del aire, sino que puede tener “efectos graves en la salud humana”, como problemas respiratorios, cáncer y trastornos neurológicos. “La inhalación de humo de basura quemada puede causar enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Además, las partículas finas en el aire pueden agravar condiciones preexistentes, como el asma”, detallan.
Las advertencias han sido acogidas con aplausos entre los usuarios, que agradecen que se intente concienciar de esta manera, pero también ha dado origen a una acalorada discusión sobre quién es el objetivo real del aviso. “La alerta no es a la población, es a los organismos correspondientes, que parece no importarles la situación tan grave y peligrosa que se repite en todo el país”, señala una habanera que no duda en apuntar a un culpable. “Los ciudadanos son responsables de cuidar la limpieza, pero el Estado, que es el dueño de todo, es el responsable de recogerla. Y no digan que es por la falta de combustible por culpa del viejito del frente. Hace años esto viene sucediendo”, añade.
Según ha comprobado 14ymedio, no solamente son los ciudadanos los que incendian los deshechos, sino también funcionarios de Servicios Comunales. “Hay un nivel de irresponsabilidad, de desconocimiento y de desidia muy grandes en esa decisión de darle candela a la basura”, lamenta por su parte Caridad, una vecina de La Víbora. Y explica: “Por una parte, los vecinos están obstinados de tener basura en el barrio y dan candela, pero es que no están entendiendo la consecuencia de eso. Pero por otra parte, la institución comunal también está quemando, y eso es mucho más serio porque hay un hay una desconexión entre lo que dicta Salud Pública y lo que está haciendo comunales”.
Este fin de semana, en Regla, podía verse a dos trabajadores de Comunales junto a un basurero humeante, no muy lejos de la escuela primaria Frank País. Ambos contaban con una pequeña máquina para mover la basura.
Los rumores sobre que la quema generalizada en distintos puntos de La Habana venga de una orden dada desde las distintas direcciones de los Servicios Comunales se han desatado este fin de semana. Una empleada de esta dependencia en el municipio de Cerro negó en conversación telefónica a este diario que sea una medida ordenada desde arriba a pesar de que los focos de desechos quemados se multiplican. “No, no fuimos nosotros, esa es la indisciplina social, compañera”, respondía la trabajadora, que recomendó llamar a los bomberos si se observa peligro en el incendio.
En Guanabacoa, Comunales ha optado por resolver la situación ofreciendo trabajo a quienes tengan vehículos de tracción animal. “Todo guanabacoense que posea carretilla de tracción animal y esté interesado en la convocatoria debe presentarse en la empresa”, pedían a través de redes sociales. En el anuncio se afirma que el pago es “por rendimiento” y que el objetivo es “garantizar la recogida de desechos sólidos del sector doméstico”.
El peligro de prender fuego a las basuras no es nada nuevo. Como recuerda una usuaria en redes, el macrovertedero de calle 100, en el que se realiza la quema controlada de residuos, ya lleva décadas suponiendo un riesgo. “Hace más de 20 años, tal vez unos 24 o 25, se evaluó que era necesario cerrarlo y buscar otras alternativas. Lo cierto es que frecuentemente el humo proveniente de ese vertedero oficial contamina gravemente el aire de sus entornos, afectando áreas extensas de Marianao, Lisa, Boyeros, etcétera”, recuerda una habanera.
Con los años y una cada vez más acusada falta de combustible, de vehículos en condiciones de recoger los desechos y de recursos humanos para realizar un trabajo tan duro como ingrato han hecho empeorar la situación, que se ha traducido en una capital repleta de basureros improvisados en cada esquina. La puntilla ha llegado con el bloqueo al petróleo derivado de la orden ejecutiva del presidente de EE UU, Donald Trump, que desde finales de enero amenaza con aranceles a los países que entreguen combustible a Cuba.
La pasada semana, el primer ministro, Manuel Marrero y el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, evaluaron la situación en un encuentro en el que se determinó que habría “122 puntos de transferencia o acopio temporal de residuos en proceso de certificación para aumentar la capacidad de almacenaje”.
Marrero recordó allí que “alternativa será viable sin una estricta disciplina ciudadana, orden y control”. Por su parte, Reynol García Moreira Reynol García Moreira, vicegobernador de La Habana, habló de la utilización de vehículos de tracción animal como estrategia para la capital, mientras en algunas provincias se están habilitando medios eléctricos.