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Robos y desvíos de harina obligan a una panadería privada a suspender la producción en Granma

Pan

La empresa, que arrienda el local a una entidad estatal en Río Cauto, busca nuevos trabajadores “honestos”

"No buscamos conflictos con los trabajadores. Buscamos que se respete el contrato, que se trabaje con honestidad y que cada consumidor reciba un pan de calidad". / Facebook / Robert Roman Quezada
14ymedio

08 de noviembre 2026 - 08:23

La Habana/La panadería privada Doña Nieves, ubicada en la localidad de Vado del Yeso, en el municipio de Río Cauto (Granma), ha suspendido temporalmente su producción después de que sus administradores denunciaran irregularidades en la elaboración del pan y decidieran reforzar los controles sobre los trabajadores. El enfrentamiento ha dejado a los vecinos sin el servicio, mientras la familia que gestiona el establecimiento busca tres nuevos panaderos para reanudar las operaciones.

En una extensa publicación en Facebook, Robert Román Quezada, administrador del grupo Complejo Doña Nieves, explicó que su familia mantiene un contrato de arrendamiento con la Empresa de Pan y Dulce de Río Cauto. El acuerdo incluye el pago de una renta por el establecimiento y la entrega a los trabajadores del 5% de las ganancias obtenidas.

Según el comunicado, durante aproximadamente dos meses comenzaron a multiplicarse las quejas de los consumidores por la mala calidad, el tamaño y el bajo peso del pan. Ante la falta de soluciones por parte de la administración del establecimiento, la familia decidió realizar una inspección sorpresa del proceso productivo.

Los resultados revelaron que por cada 25 kilogramos de harina se elaboraban unos 120 panes adicionales a los previstos en la fórmula. Además, las unidades que debían pesar 30 gramos después del horneado apenas alcanzaban los 24, mientras que las de 50 gramos se quedaban en 44.

Las unidades que debían pesar 30 gramos después del horneado apenas alcanzaban los 24 / Facebook / Robert Roman Quezada

A un precio de 40 pesos por unidad, los 120 panes adicionales representarían 4.800 pesos. Si se procesaban 50 kilogramos de harina, la diferencia ascendería a 9.600 pesos. La familia aclara, sin embargo, que esas cifras corresponden al valor potencial de la producción excedente y no constituyen una prueba de apropiación del dinero por parte de los trabajadores.

Para corregir las irregularidades, los arrendatarios colocaron a un representante encargado de supervisar los ingredientes, las cantidades utilizadas y el peso del producto terminado. También eliminaron dos beneficios que, según explican, concedían voluntariamente a los panaderos: una remuneración extraordinaria y cinco panes diarios por trabajador.

La familia sostiene que los empleados decidieron dejar de trabajar después de que se implantaran los controles y se retiraran los incentivos. Considera que no resulta justo que los vecinos se queden sin pan por exigir que se respeten las cantidades y la calidad del producto.

La publicación provocó una discusión en las redes sociales. Varios comentaristas respaldaron las medidas y denunciaron que el desvío de materias primas y la reducción deliberada del peso del pan son prácticas habituales en Cuba. Otros cuestionaron los cálculos y recordaron que durante el horneado se pierde parte del peso de la masa.

Ante esas objeciones, Román Quezada respondió que las porciones destinadas a producir panes de 50 gramos se cortaban inicialmente con 70 gramos de masa, precisamente para compensar la pérdida de humedad. También aportó un dato nuevo: antes de la supervisión, algunas unidades terminadas pesaban entre 34 y 44 gramos.

"Llevamos 13 días con una persona supervisando todo el proceso, trabajando los mismos panaderos y utilizando diferentes tipos de harina. Durante ese tiempo, ningún pan ha pesado menos de 56 gramos, e incluso hemos encontrado panes de hasta 68 gramos", aseguró el administrador.

Los empleados decidieron dejar de trabajar después de que se implantaran los controles y se retiraran los incentivos. / Facebook / Robert Roman Quezada

Algunos participantes mencionaron la Norma Cubana de Panificación y sus tolerancias de peso, aunque discreparon sobre los márgenes permitidos y la manera correcta de realizar las mediciones.

Otra parte del debate se concentró en las condiciones laborales. Varios usuarios reprocharon a la familia que detallara los incentivos retirados sin precisar cuánto cobraban realmente los panaderos. "No hables de %, habla de cuánto ganaba diario cada trabajador", escribió Osmany Castro, quien consideró que quitarles los cinco panes diarios agravaba las dificultades económicas de sus familias.

Las quejas también se extendieron a otras provincias. Usuarios de Holguín, Santiago de Cuba y La Habana denunciaron panes cada vez más pequeños, de mala calidad y, en algunos casos, con problemas de higiene. Desde Ciego de Ávila, un comentarista aseguró que el pan de la bodega había dejado de distribuirse y que ahora dependía de vendedores particulares que cobraban 60 pesos por unidad.

Mientras tanto, Doña Nieves anunció que pretende reanudar la producción entre el lunes y el martes, aunque reconoció que los nuevos trabajadores podrían necesitar capacitación. La familia promete mantener la supervisión y respetar las cantidades establecidas en las fórmulas.

"No buscamos conflictos con los trabajadores. Buscamos que se respete el contrato, que se trabaje con honestidad y que cada consumidor reciba un pan de calidad y con el peso que le corresponde", concluye el comunicado. Los vecinos de Vado del Yeso, entretanto, siguen pendientes de que vuelva a encenderse el horno.

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