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En Sancti Spíritus, una farmacia cambia los remedios naturales por detergente y champú

Farmacias

Mientras la antigua botica estatal pierde su función, una parroquia cercana distribuye gratuitamente medicamentos a enfermos que no logran encontrarlos

El establecimiento ocupa un inmueble construido en el siglo XVIII. / 14ymedio
Mercedes García

01 de noviembre 2026 - 09:24

Sancti Spíritus/Los antiguos tarros de cerámica siguen ocupando su lugar detrás de las vitrinas de madera, como si nada hubiera cambiado en la histórica farmacia de medicina natural de Sancti Spíritus. Sin embargo, sobre los mostradores, donde durante décadas los vecinos acudían a buscar pasiflora, tilo y otros remedios tradicionales, ahora se alinean pequeños envases plásticos de champú, tintes, peróxido y detergente. La botica conserva su apariencia de otros siglos, pero ha perdido lo que daba sentido a su existencia: los medicamentos.

Situado en la calle Máximo Gómez número 38 Sur, frente a la Iglesia Parroquial Mayor y muy cerca del Hostal del Rijo, el establecimiento ocupa un inmueble construido en el siglo XVIII. Sus pisos de piedra, sus grandes armarios de madera oscura y sus recipientes de porcelana forman parte de un patrimonio que ha sobrevivido al paso del tiempo, aunque no al deterioro de los servicios farmacéuticos.

"Esta farmacia siempre ha existido, desde que tengo uso de razón, con productos naturales que eran demandados por la población", cuenta a 14ymedio una vecina que acudía habitualmente a comprar pasiflora y tilo para su madre. Después de encontrar el local cerrado en varias ocasiones, logró entrar esta semana y descubrió que ya no había los remedios que buscaba.

"No tengo nada en contra de que vendan esas cosas, pero perder el acceso a las medicinas naturales sí que no me gusta nada". / 14ymedio

"Ahora venden productos que parecen criollos (de producción nacional y artesanal), como champú, tintes, peróxido, detergentes y loción antimosquitos", explica. La mujer señala también la presentación de las mercancías, en pequeños pomos de plástico con etiquetas rudimentarias. "No tengo nada en contra de que vendan esas cosas, pero perder el acceso a las medicinas naturales sí que no me gusta nada", lamenta.

Las fotografías tomadas por este diario muestran largas hileras de envases azules, amarillos y blancos sobre los antiguos muebles de la farmacia. Detrás, protegidos por vitrinas de cristal, permanecen los recipientes de cerámica con inscripciones que recuerdan nombres de plantas y preparados medicinales. Algunos estantes están prácticamente vacíos. Los tarros tradicionales parecen haber quedado como elementos decorativos de un negocio que ahora ofrece otras mercancías.

La transformación resulta especialmente llamativa por la historia del inmueble. Una guía patrimonial de la ciudad recuerda que el edificio fue restaurado en 1986 y acondicionado como farmacia de medicina verde, con mobiliario inspirado en las antiguas boticas de la villa. Entre los objetivos de aquella intervención figuraba expresamente el rescate de los medicamentos tradicionales. 

"Esta farmacia siempre ha existido, desde que tengo uso de razón, con productos naturales que eran demandados por la población". / 14ymedio

El caso de Sancti Spíritus no es único en la Isla. En septiembre de 2026, la Farmacia de Peralta, en Holguín, también aparecía convertida en una suerte de tienda de variedades, con productos privados vendidos por consignación y apenas unos pocos medicamentos disponibles. Una clienta que acudió a buscar fármacos encontró que la oferta se reducía a unos frascos de colirio.

La desaparición de los remedios naturales lleva tiempo avanzando en Cuba. En julio de 2025, una farmacia de Matanzas presentaba un panorama similar de estantes vacíos. "No tienen frascos, no tienen nada", resumía entonces un consumidor que recordaba los tiempos en que el propio establecimiento elaboraba sus preparados.

En septiembre de 2024, las autoridades farmacéuticas de Camagüey reconocieron las dificultades para obtener ajo, cebolla, orégano, sábila, azúcar y alcohol, además de materias primas importadas indispensables para la elaboración de jarabes, extractos y cremas. El derrumbe de la producción agrícola había terminado por afectar incluso a los remedios que durante años fueron promovidos como alternativa a los medicamentos industriales.

La ironía es mayor en Sancti Spíritus, donde, a pocos pasos de esta antigua farmacia, la Iglesia católica distribuye gratuitamente medicamentos a pacientes que no logran encontrarlos en los establecimientos estatales. Cada sábado, enfermos crónicos y familiares acuden a la parroquia con sus recetas en busca de tratamientos para la hipertensión, la diabetes y otras dolencias. Quien entre ahora a la botica de Máximo Gómez buscando un remedio para aliviar los dolores de cabeza puede salir, en el mejor de los casos, solo con un pomo de champú.

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