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"Podemos trabajar con miembros del régimen cubano, pero no con los que tienen sangre en las manos"

EE UU

  • Marco Rubio ofrece "una oportunidad única" al sector crítico para dar los pasos hacia la " libertad política y económica"
  • Los actores privados de EE UU siguen con su "diplomacia empresarial" y negocian proyectos de inversiones en la Isla

Marco Rubio en la rueda de prensa ofrecida en Nueva York. / Captura
14ymedio

24 de septiembre 2026 - 07:16

Madrid/“¿Por qué siempre me tocan las preguntas sobre Cuba?, bromeó este miércoles Marco Rubio en una conferencia de prensa en Nueva York. El secretario de Estado de EE UU habló, en realidad, de Irán, Venezuela, el multilateralismo, África, Ucrania, Rusia, China y la tensión con los socios tradicionales de Europa y Canadá. Una hora en la que, ciertamente, le tocó dos veces abordar la situación con la Isla para volver a decir que la opción preferida de su Administración es el diálogo. 

“Obviamente, hay algunos individuos en ese régimen con los que nunca podremos trabajar porque tienen las manos manchadas de sangre. Pero hay personas allí con las que creo que se podría trabajar si están dispuestas a encauzar al país hacia la libertad política y económica y hacia el proceso que nos llevará a ese objetivo final”, reiteró.

La declaración llegaba en un contexto nuevamente tenso por las palabras que horas antes había empleado Donald Trump para hablar de Cuba en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente de EE UU afirmó desde la tribuna que "el régimen comunista está bajo gran presión", que "es un Estado absolutamente fallido" y que "va a caer", provocando la inmediata salida de la delegación cubana de la sala, como protesta.

“La pregunta es qué la reemplaza, y tienen la oportunidad de hacer cambios y de comenzar a poner a su país en una trayectoria irreversible hacia el progreso y un futuro mejor, y eso implica libertad política y económica”

Por esta cuestión preguntaron los periodistas a Rubio, que rechazó haber dicho literalmente que Cuba colapsará por sí sola. “La Revolución cubana ha fracasado durante más de 60 años”, matizó. “La pregunta es qué la reemplaza, y tienen la oportunidad de hacer cambios y de comenzar a poner a su país en una trayectoria irreversible hacia el progreso y un futuro mejor, y eso implica libertad política y económica”, argumentó.

El secretario de Estado no quiso adelantar cómo avanzan las conversaciones –que el propio Trump había mencionado horas antes– pero señaló que los procesos de cambio son lentos. “Hemos visto estas transiciones históricamente en todo el mundo. No ocurren de la noche a la mañana. No ocurren de inmediato. No reviertes más de 60 años de mala gestión, corrupción e incompetencia en seis meses”, prosiguió.

Sin embargo, comprometió la ayuda y apoyo de la Administración estadounidense si “están abiertos a ello”. Rubio no puso sujeto a la frase, pero no era necesario. “Las personas que hablan en nombre del Gobierno están dirigidas por otras que, al menos públicamente, son bastante recalcitrantes. Pero la realidad de su situación es que las cosas no van a mejorar en Cuba sin que hagan cambios muy sustanciales”, añadió. A su juicio, la Isla está ante “una oportunidad de oro para colocarse en un camino irreversible hacia un futuro mejor”.

La prensa insistió en la opción militar a la manera venezolana, una vía que está a todas luces lejos de las intenciones explicitas de EE UU, aunque se nieguen a descartarla públicamente. “Estados Unidos – y digo esto como una respuesta general, ni siquiera específica para Cuba–, si hay una amenaza a la seguridad nacional, el presidente tiene tanto el poder como la obligación de abordarla”, comenzó. “Dicho esto, nuestra preferencia siempre es abordar estas cosas de una manera negociada, en la que se logre progreso a través de cambios sustanciales en un país que no implique el uso de la fuerza militar”.

Rubio intentó zanjar la cuestión, pero tuvo que volver al tema apenas seis minutos después, cuando fue preguntado por las posibilidades de los empresarios estadounidenses para entrar en sectores privatizados en Cuba. El secretario de Estado señaló que la Ley Helms-Burton limita la entrada de estadounidenses en la economía de la Isla y apuntó directamente al Congreso, responsable de su eventual levantamiento. 

No obstante fue firme al asegurar que considera “que los intereses comerciales de EE UU podrían desempeñar un papel positivo en una Cuba futura con una economía libre y abierta, donde las personas puedan trabajar por cuenta propia o para quien deseen”. Además, recalcó que hay un gran número de exiliados cubanos en EE UU, una comunidad muy próspera que estará en condiciones de aportar mucho cuando la situación sea propicia, al igual que los extranjeros. 

En este momento, adujo, las circunstancias no son favorables, y no solo por las leyes del embargo. “¿Por qué invertiría yo, por ejemplo, un empresario de España, 10 millones de dólares en Cuba si dentro de dos años deciden unilateralmente cambiar las reglas, quitármelo todo y quedarse con el dinero sin devolvérmelo jamás?”, preguntó retóricamente. En su opinión, es cierto que las nuevas medidas del Gobierno dan ciertas garantías teóricas, pero ve imprescindible esperar su puesta en práctica.

"La Administración de Trump se siente bastante positiva respecto a la dirección que están tomando las cosas", aseguró

“La falta de certidumbre es el problema. Simplemente no hay legitimidad ni credibilidad de que este régimen vaya a cumplir estas condiciones porque nunca lo ha hecho antes”, consideró, y resumió en dos puntos clave lo previamente apuntado: el embargo y la falta de garantías son la clave. “Por eso siempre vuelvo a lo mismo: no se trata solo de la libertad política, que es increíblemente importante, sino de tener un modelo de Gobierno en esa Isla que le dé al sector privado la confianza de que, si invierten, van a recuperar su dinero con ganancias y no se lo van a quitar para nunca reembolsárselo”.

Casi en paralelo, el presidente del Consejo Comercial y Económico EE UU-Cuba, John Kavulich, afirmó en una entrevista al diario The Christian Science Monitor que las negociaciones y la "diplomacia empresarial" continúan activas a través de los actores privados. "Los gobiernos, a través de empresas privadas, están hablando todos los días", dijo el empresario, que mencionó “acuerdos de inversión en marcha”. 

Kavulich no dio detalles sobre las empresas, los sectores y los volúmenes de inversión, a pesar de que hay algunos casos –como en la minería– que son secretos a voces, pero dijo que, pese a las relaciones políticas sostenidas públicamente, en voz baja las cosas son diferentes.

"La Administración de Trump se siente bastante positiva respecto a la dirección que están tomando las cosas", aseguró.

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