"Una transición sin negociación con los militares sería muy difícil en Cuba"
Entrevista
Laura Tedesco y Rut Diamint advierten que la democratización exigirá desmontar el poder económico de Gaesa
Madrid/Laura Tedesco y Rut Diamint llevan años estudiando uno de los asuntos más delicados de cualquier transición democrática: el papel de las Fuerzas Armadas cuando un régimen autoritario cae, se agota o se transforma. Ambas académicas argentinas –Tedesco es profesora en Saint Louis University, en Madrid, y Diamint, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en Argentina (Conicet) y profesora en la Universidad Torcuato Di Tella– han investigado las relaciones entre civiles y militares en América Latina, los límites del poder castrense, la conducción democrática de la defensa y los riesgos que aparecen cuando los uniformados conservan privilegios políticos, económicos o corporativos después del cambio.
Juntas han analizado el caso cubano desde una perspectiva poco frecuente en el debate público: no solo qué ocurriría con el Partido Comunista o con la oposición en una transición, sino qué papel desempeñarían las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ministerio del Interior y el entramado empresarial formado por el poderoso conglomerado militar Gaesa, que controla la mayoría de la economía nacional.
14ymedio remitió por escrito el cuestionario a ambas expertas, que consensuaron sus respuestas y contestaron conjuntamente, salvo en una de las preguntas, en la que ofrecieron opiniones por separado.
"La resistencia a un cambio no proviene tanto de las FAR como de otras estructuras políticas y económicas"
Pregunta. ¿Puede haber una transición democrática real en Cuba sin una negociación explícita con los militares?
Respuesta. Puede haber, aunque es muy difícil, y los militares que disfrutan de privilegios y beneficios no los quieren perder. Una transición sin negociación va a debilitar al nuevo Gobierno. El primer Gobierno debe tener claro que deberá hacer concesiones para lograr gobernabilidad.
P. Después de estudiar las transiciones latinoamericanas y el caso cubano, ¿creen que las FAR pueden ser parte de la solución democrática o son, por su estructura actual, el principal obstáculo para cualquier cambio real?
R. No son el principal obstáculo, pero no hay un liderazgo visible en este momento que apunte a una democratización de las FAR. Es posible que las FAR defiendan inicialmente al nuevo régimen y, cuando las condiciones existentes no sean favorables, verán cómo acomodarse, tal como hicieron en los otros países de América Latina.
P. En una transición, ¿cómo evitar los riesgos de un golpe militar, una resistencia clandestina del aparato represivo, una fractura entre facciones o focos de rebelión interna?
R. La resistencia a un cambio no proviene tanto de las FAR como de otras estructuras políticas y económicas. Tal como pasó en los países de la extinta Unión Soviética, se adaptaron al cambio, y Cuba tiene fuerzas acostumbradas al mandato del partido, no tienen tradición golpista.
En el caso cubano, lo que es incierto es cómo reaccionarán aquellos militares relacionados con la economía a través de Gaesa. Los miembros de las FAR no tienen tantos privilegios como aquellos que sí están relacionados con las empresas de las FAR.
"Verdad, justicia y reparación son procesos necesarios para una transición democrática"
P. ¿Cómo impedir que los mandos militares conviertan su poder económico en impunidad política durante una transición?
Diamint. Los militares son soldados de los dueños económicos. No son quienes mandan, pero las reformas económicas serán las más fáciles de implementar y las que tendrán menos rechazos.
Tedesco. Yo no coincido al cien por cien con esto. Creo que los jerarcas militares negociarán su rol económico y político. Los jerarcas militares relacionados con las empresas tienen mucho que perder.
P. ¿Qué combinación de verdad, justicia y reparación sería viable para atender a las víctimas sin caer en los extremos de la desmemoria o la venganza?
R. Sin justicia transicional no habrá cambio, pero no se ven hoy líderes con la suficiente legitimidad como para convencer a la sociedad de la fatalidad de una revancha.
Verdad, justicia y reparación son procesos necesarios para una transición democrática. Hay que tener en cuenta que la dictadura lleva décadas en el gobierno. ¿Se podrán devolver las propiedades confiscadas en los 60? Probablemente no. Quizás sólo aquellas que han sido transformadas en escuelas u otras entidades públicas. Aquellas propiedades que estén en manos de particulares no deberían ser expropiadas.
P. ¿Creen que se debería crear desde el inicio un Ministerio de Defensa dirigido por civiles?
R. Sí, con mandatos claros de lo que se aceptará y lo que no. Y qué rol tendrán en democracia las FAR. Con un nombre nuevo que las independice del fracaso de la Revolución.
"Creemos que los líderes y la sociedad no entienden el problema militar y el poder que representan"
P. Costa Rica abolió el ejército y Panamá eliminó sus fuerzas militares tras la caída de Noriega. ¿Son modelos útiles para Cuba o excepciones históricas difíciles de replicar? ¿Podrían transformarse parte de las estructuras de las FAR en cuerpos de protección civil, guardacostas, bomberos, guardabosques, atención a desastres naturales o reconstrucción de infraestructuras? Una vez terminado el castrismo, ¿necesitaría Cuba un Ejército?
R. En un país tan militarizado es difícil pensar en eliminarlas. Todas las fuerzas tienen misiones secundarias o subsidiarias, pero no pueden ser el objetivo de ellas. Además, Costa Rica tenía un acuerdo de élites para eliminar a los militares y Noriega tenía un grado militar real, no como Raúl Castro. No se puede trasladar esas experiencias a Cuba, no es el mismo tiempo, ni las condiciones ni la hegemonía de Estados Unidos.
P. ¿Qué deberían estar haciendo desde ahora la oposición democrática, la sociedad civil y el exilio para prepararse ante el problema militar?
R. Creemos que los líderes y la sociedad no entienden el problema militar y el poder que representan. La ola de remilitarización de nuestra región está muy vinculada a ese desconocimiento de los políticos de qué es y cómo usar a los militares.
Las FAR no se van a correr de su lugar privilegiado por sí mismas. Un líder con amplia legitimidad y bien asesorado, tiene que, en sus primeros días de gobierno, mandar un mensaje claro y ejecutar las medidas necesarias que comiencen el camino de un control civil de las Fuerzas Armadas.
En el caso de las FAR, tiene que haber un control civil de lo militar y la desaparición del rol económico que ejercen a través de Gaesa. La negociación será complicada y las FAR van a poner todos los obstáculos necesarios para poder mantener su posición privilegiada.
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Este texto se ha hecho en colaboración con Cuba Siglo 21 como parte del proyecto “Cuba: estabilizar y desarrollar”.