La victoria demócrata en EE UU despierta esperanzas y dudas entre los cubanos
Crónica
El nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso abre expectativas en la Isla, mientras algunos insisten en que los principales problemas son internos
La Habana/La mayoría de los cubanos están demasiado ocupados intentando sobrevivir a la profunda crisis económica que atraviesa el país como para seguir de cerca las elecciones legislativas de Estados Unidos. Sin embargo, entre quienes conocen los resultados de los comicios del pasado martes, la victoria del Partido Demócrata despierta cierta esperanza de que se produzca un cambio en las relaciones entre Washington y La Habana. Otros, en cambio, consideran que la solución a los problemas de la Isla no depende de quién gobierne en el país vecino.
“Ellos son todos iguales”, asegura a EFE el habanero Daniel Escobar, de 60 años, al referirse a los políticos estadounidenses. Pese a su escepticismo, reconoce que “los demócratas son un poquito mejores” y mantiene un moderado optimismo ante el nuevo escenario político abierto tras la derrota de los republicanos en las elecciones de medio mandato.
“Nosotros no perdemos la fe en que hay que hacer un cambio a favor de todos los cubanos. (Con) la relación o lo que sea, tiene que pasar algo favorable a Cuba, porque la verdad es que Cuba está pasando momentos muy difíciles”, afirma Escobar.
La contundente victoria demócrata, que ha permitido a ese partido recuperar tanto el Senado como la Cámara de Representantes, supone un revés para Trump, cuya Administración ha intensificado desde enero la presión sobre el Gobierno cubano mediante restricciones al suministro de petróleo, nuevas sanciones y amenazas de intervención.
“Si tuviera que apostar por cuál será el próximo objetivo de Trump, diría que es Cuba”
El nuevo Congreso, que asumirá sus funciones el próximo 3 de enero, podría dificultar la agenda del mandatario republicano y limitar su margen de maniobra, aunque las consecuencias concretas para Cuba siguen siendo inciertas.
“Si tuviera que apostar por cuál será el próximo objetivo de Trump, diría que es Cuba”, señaló Charles Kupchan, profesor de Asuntos Internacionales de la Universidad de Georgetown, durante un foro dedicado a analizar las consecuencias de las elecciones para la política exterior estadounidense.
A juicio del académico, Trump podría intentar consolidar su legado histórico convirtiéndose en el presidente que consiguió derrocar al Gobierno comunista de la Isla, un objetivo perseguido durante décadas por distintos sectores de Washington.
El historiador cubano Fabio Fernández Batista tampoco descarta que el mandatario, debilitado por sus resultados en la política interna, busque una victoria en el exterior. Trump podría “lanzarse a la búsqueda de un éxito político en el ámbito exterior, y ese podría ser Cuba”, sostiene.
“La victoria demócrata abre, al menos en lo inmediato, una sensación de esperanza de que algo cambie”
Sin embargo, Fernández Batista contempla también la posibilidad contraria: que el presidente estadounidense recurra a su faceta negociadora para alcanzar algún tipo de acuerdo con La Habana.
“Ahora mismo se abre un escenario donde hay posibilidades disímiles. (…) Se abre un compás de espera y de incertidumbre”, resume el historiador.
Para Ariel Dacal, también historiador cubano, “la victoria demócrata abre, al menos en lo inmediato, una sensación de esperanza de que algo cambie”. No obstante, advierte de que el resultado electoral no basta para confiar en una transformación sustancial de las relaciones bilaterales.
“Queda, a la vez que disfrutar el respiro momentáneo, esperar que curso traerá, sin más expectativa de las debidas”, señala Dacal.
El profesor asociado de Historia de la Universidad de Miami Michael J. Bustamante considera que un Congreso contrario a Trump podría “frenar cualquier escalada adicional contra el Gobierno cubano”. Sin embargo, recuerda en una publicación en X que los demócratas “tienen una larga lista de batallas que librar, abusos que investigar y prioridades que impulsar”.
Entre los ciudadanos consultados en La Habana tampoco existe unanimidad sobre las consecuencias de la derrota republicana.
Yoel Machado cree que un Congreso controlado por la oposición podría “eliminar un poco la posibilidad a Donald Trump de hacer algunas cosas”. No obstante, teme que las nuevas limitaciones políticas puedan provocar una reacción imprevisible del mandatario.
Esa estrategia de resistencia puede resultar conveniente para los dirigentes cubanos, pero “ofrece poco al pueblo cubano”
También podría ser “un momento tenso donde puede surgir algún tipo de maniobra desesperada. Fuera de ahí, si no pasa nada hasta el 3 de enero, que es lo que espero, que no pase”, declara a EFE.
Mientras tanto, el Gobierno cubano parece apostar por resistir las presiones de Washington antes que dar señales públicas de una disposición a negociar. Los contactos entre ambos países no han producido, al menos hasta ahora, resultados tangibles.
En octubre, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, aseguró a The New York Times que las autoridades cubanas estaban dispuestas a esperar “el tiempo que sea necesario” hasta que Estados Unidos modificara su política hacia la Isla. “Tiene que hacerlo. Es inevitable”, afirmó el canciller.
Para Bustamante, esa estrategia de resistencia puede resultar conveniente para los dirigentes cubanos, pero “ofrece poco al pueblo cubano”, que soporta las consecuencias tanto de las presiones estadounidenses como de la ineficiencia y la mala gestión de su propio Gobierno.
Una opinión que comparte un joven habanero entrevistado por EFE, quien prefirió mantener su identidad en el anonimato y puso el acento en la responsabilidad de las autoridades de la Isla.
“Ahora mismo los mayores problemas que tenemos nosotros son internos y si no se solucionan los problemas internos, no le podemos echar la culpa ahora a lo que sucede en Estados Unidos”, sentencia.