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La 'legión extranjera' sigue arrollando

Matanzas supera por más de 7 juegos a sus más cercanos perseguidores

Víctor Mesa ha tenido suficiente poder para formar un elenco con jugadores que en su mayoría vienen de otras provincias. (BaseballCuba)
Ernesto Santana

09 de septiembre 2016 - 14:40

La Habana/Con la barrida que le propinó a los Alazanes de Granma, Matanzas mantiene una racha ganadora tan impresionante que incluso muchos de los que no simpatizan con su controvertido director técnico, Víctor Mesa, no pueden ocultar su admiración.

Y es que los Cocodrilos, cuando ha terminado ya la mitad de la primera vuelta de esta Serie 56, llevan 13 victorias consecutivas, seis barridas y un saldo de 22 juegos ganados con solo dos perdidos, para un asombroso average de 917. Además, comandan la ofensiva con promedio de 344 y un slugging de 488, cuando la media en la temporada es de 285 y 388 respectivamente, y su pitcheo tolera solo 2,67 carreras limpias por juego. Solo palidecen en la defensa, con 974, mientras el promedio de la campaña es de 977.

Pero no pocos opinan que la racha triunfal de los Cocodrilos es lógica si tenemos en cuenta que se trata más bien de un equipo nacional que de uno provincial

Es de destacar el trabajo del lanzador Jonder Martínez, que lleva 5 victorias sin derrota —a la cabeza, junto a Vladimir García, de los Tigres, y a Yariel Rodríguez, de los Toros camagüeyanos— y, a sus 38 años, es de los pocos peloteros que sigue activo tras 20 temporadas, en las que acumula 164 triunfos y 135 reveses, ocupando el puesto 14 del pitcheo nacional, detrás de Faustino Corrales, que ganó 172 partidos.

Pero no pocos opinan que la racha triunfal de los Cocodrilos es lógica si tenemos en cuenta que se trata más bien de un equipo nacional que de uno provincial, pues Mesa —a diferencia de otros managers— ha tenido suficiente poder para formar un elenco con jugadores que en su mayoría vienen de otras provincias. No por gusto los han bautizado como la legión extranjera y hay quien bromea diciendo que al zar de la pelota cubana lo dejaron escoger refuerzos desde antes de empezar la campaña.

Lo cierto es que este equipo no puede pedir mejores condiciones para hacerse este año con la corona del béisbol nacional. Aparte de la calidad de sus jugadores, está también el hecho de que, en general, la serie actual es de bastante baja calidad, debido, entre otras razones, al creciente número de atletas que se marchan en busca de un mejor futuro en la Gran Carpa o que son autorizados por los directivos cubanos a participar en otras ligas del mundo.

Nadie duda de que los Cocodrilos carezcan de algún rival serio en esta temporada. Los Tigres de Roger Machado pueden asestarles algún zarpazo, pero tendrán que esforzarse mucho si quieren poner en peligro la hegemonía matancera. Camagüey, que ha demostrado tanta inspiración, tendría que mantener una embestida de muy largo aliento.

Sin embargo, hasta los fanáticos de Matanzas saben que podría resultar ingenuo un exceso de optimismo, pues no sería la primera vez que, tras una temporada regular muy brillante, a su equipo le haya faltado "bomba" para, a la hora decisiva, alzarse con el máximo trofeo. De ahí que a Víctor Mesa, en la propia tierra de los Cocodrilos, le llamen irónicamente Compay Segundo.

Otro factor que va contra la calidad del torneo es la emergencia económica, que obliga a realizar los juegos a las dos de la tarde, en un horario en que se supone que la gente debe estar trabajando y en que el sol achicharra

Otro factor que va contra la calidad del torneo es la emergencia económica, que obliga a realizar los juegos a las dos de la tarde, en un horario en que se supone que la gente debe estar trabajando y en que el sol achicharra tanto a los peloteros como al escaso público que se atreva a meterse en el horno de un estadio. Y mejor ni hablar de la pobre cobertura que, por una u otra razón, están dando los medios.

Pese a todas sus ventajas, los problemas contra la ética deportiva y las indisciplinas siguen centrándose a cada rato en este equipo y en su célebre director que, en definitiva, siempre sale bien librado de sus escaramuzas, pero que nos deja también el desagradable sabor de un espectáculo trucado, acanallado.

Los aficionados querríamos que la pelota conservara algo del viejo fulgor y volviera a ilusionarnos. Hay que ver qué hacen ahora los punteros frente a los Cazadores de Artemisa. Muchos desean que la racha triunfante de los Cocodrilos se prolongue y haga historia, e inclusive iguale o supere la de Villa Clara, que ganó 18 partidos al hilo allá por los 80, cuando el propio Víctor Mesa nos deslumbraba con su genio de jugador estrella.

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