El turismo procedente de EE UU, vía rápida para conseguir las divisas necesarias para el cambio
Economía
Un informe del OMFi describe los múltiples obstáculos para aplicar las reformas anunciadas por el régimen cubano
Madrid/“Una transformación económica efectiva tendrá que pasar por una negociación con Estados Unidos”. Es una de las conclusiones más claras del análisis que hace el economista cubano residente en Cali (Colombia) Pavel Vidal en su más reciente informe del Observatorio de Monedas y Finanzas (OMFi), dedicado íntegramente a reflexionar sobre los puntos fuertes y débiles de las 176 medidas propuestas por el Gobierno para reformar parcialmente el modelo económico.
El experto, que ahora también forma parte del grupo Cuba Transformación, es contundente: “Ninguna reforma podrá desplegar su potencial si la economía cubana permanece sin acceso a combustible y aislada del comercio y los mercados financieros internacionales”. En resumen, con las sanciones vigentes, no habrá soluciones.
Vidal dedica un preámbulo a plasmar sus consideraciones sobre el paquete anunciado. A su juicio, contiene infinidad de propuestas que los economistas independientes –y Gobiernos de otros países, puntualiza– han hecho durante años mientras el régimen hacía caso omiso. Entre las medidas más destacadas por el experto, está el fin del modelo centralizado que “durante décadas ha empobrecido el país”, controlando los precios, desincentivando la inversión y limitando la productividad. Además, afecta de manera transversal a la práctica totalidad de áreas económicas.
Ni en el mejor de los casos se puede esperar que los efectos sean inmediatos, dado, sobre todo, el ruinoso estado del país
Valora que se acaben las trabas a la iniciativa privada, se mejore el acceso al financiamiento, se hable de tributos y recursos para el Estado y se favorezca la inversión del exilio, con múltiples consecuencias positivas, incluyendo los empleos mejor remunerados –un lastre hoy en Cuba, además del alivio en la escasez de bienes y servicios, y con ellos la inflación. Advierte, no obstante, que ni en el mejor de los casos se puede esperar que los efectos sean inmediatos, dado, sobre todo, el ruinoso estado del país.
Finalizado todo lo bueno, Vidal señala las tres limitaciones principales con las que se va a topar la tardía iniciativa gubernamental: “la credibilidad política e institucional de quienes anuncian las reformas, la secuencia con que se apliquen las medidas y la disponibilidad de financiamiento en un contexto marcado por sanciones, aislamiento externo y severas restricciones de divisas”.
La primera se basa en una desconfianza que proviene de la propia población, pero también del exterior. Los llamados a gestionar esas transformaciones son, mientras nadie diga lo contrario, las mismas élites que han empobrecido al país durante 70 años. “Para que una persona invierta, una empresa crezca, un emigrado coloque capital en Cuba o un inversionista extranjero asuma riesgos se requieren reglas estables, protección de los derechos de propiedad, garantías contractuales, menor discrecionalidad administrativa y mecanismos confiables para resolver conflictos”, destaca.
Añade, además, dos cuestiones no menores en el mismo sentido. Por un lado cuáles, cómo y cuándo se harán las aplicaciones prácticas de las medidas. Algunas de ellas, recuerda el economista, ya han sido avanzadas hace años y nunca se pusieron en práctica. Aunque no menciona ejemplos, el más destacado es el del fin de los subsidios automáticos, que lleva haciéndose al menos desde que Raúl Castro acababa de llegar a la Presidencia y recurrentemente vuelve a salir a colación. “La experiencia previa refuerza esas dudas”.
“El 99% de la gente quiere cambio, pero la principal oposición proviene de los tradicionalistas dentro de la clase política”
Además, Vidal abre una duda razonable. ¿Cómo se gestionarán las resistencias previsibles de sectores que pueden percibir estas reformas como una amenaza a sus privilegios, a sus funciones de control o a su visión ideológica del sistema? Hace menos de una semana, en su primera entrevista con un medio internacional, el nieto del general, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, declaró que “el 99% de la gente quiere cambio, pero la principal oposición proviene de los tradicionalistas dentro de la clase política”.
El orden de prioridades es clave, destaca el economista. “La secuencia es importante para atender primero las urgencias que hoy condicionan cualquier posibilidad de recuperación y que más dañan a la sociedad cubana: la crisis energética, la escasez de alimentos, el deterioro de la atención médica y la pérdida de ingresos reales de los hogares”, repasa. Los economistas llevan meses advirtiendo de la importancia de que los pasos a seguir se piensen en fases: estabilización y transformaciones de emergencia, reactivación productiva más amplia y estrategia de desarrollo económico y social de largo plazo. Es la misma lista que ha planteado Cuba Transformación.
“El levantamiento o flexibilización de sanciones no resolvería por sí solo los problemas estructurales del modelo cubano”
Todo ello, que explica con detenimiento, se topa con la gran limitación final: el financiamiento. Vidal destaca que la implementación de las medidas requiere recursos, entre ellos las divisas de las que Cuba ahora mismo carece, y que dejan en papel mojado cualquier intento de reforma. En este punto es cuando menciona que la clave está en Washington, ya que “el levantamiento o flexibilización de sanciones no resolvería por sí solo los problemas estructurales del modelo cubano, pero sí facilitaría los efectos positivos de las reformas de mercado”.
La vía más rápida para la recomposición económica es el turismo, para el que sería preciso, entre otras cosas, flexibilizar las restricciones a los viajes de estadounidenses y empezar a llenar unas instalaciones “infrautilizadas”. También está, como cuestión por resolver entre ambas partes, la resolución de las confiscaciones, para lo que es preciso “una solución negociada, jurídicamente viable y financieramente realista”.
Por último, Vidal cree –como apuntó también Juan Carlos Albizu en una entrevista con 14ymedio– que será útil la creación de un fondo multilateral de apoyo a la estabilización y reconstrucción económica, que incluya a gobiernos, organismos financieros internacionales, bancos de desarrollo y actores de la diáspora. Solo si se logra salvar esas limitaciones el cambio tendrá efectos reales.