La caída de Ali Lariyani reduce el número de figuras de la cúpula de mando iraní
Guerra
Ismail Jatib, el responsable de la inteligencia iraní muerto en un bombardeo israelí
Jerusalén/La incertidumbre política y social en Irán se incrementa aún más después de que anoche el régimen reconociera la muerte de Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, tras unos bombardeos israelíes.
Estados Unidos e Israel están matando a los pesos pesados políticos y militares más importantes de la República Islámica, en una campaña de asesinatos que ha reducido sustancialmente el número de figuras con influencia y poder en la autocracia iraní. Y que este miércoles se ha cobrado también la cabeza de Ismail Jatib, jefe de inteligencia.
Ali Lariyani era secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el órgano que toma las decisiones más importantes de defensa y seguridad en el país persa. En el ataque que acabó con la vida de Lariyani murieron también su hijo, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas, según confirmó el propio Consejo de Seguridad Nacional, citado por la agencia de noticias Mizan.
La Guardia Revolucionaria iraní también corroboró la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij (encargada de la represión ciudadana y vinculada a la Guardia). Horas antes de que Irán reconociera los hechos, Israel ya había anunciado la muerte de estos dos líderes iraníes en "ataques precisos" de su fuerza aérea.
La Guardia Revolucionaria iraní también corroboró la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij
Lariyani se había convertido en una de las figuras más importantes de la República Islámica ya incluso antes de la guerra, y tras el inicio del conflicto era el mayor peso pesado en un sistema que había sido descabezado tras la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jameneí. Alí Jameneí murió el 28 de febrero de 2026 durante la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Este miércoles, también fue ejecutado Ismail Jatib, referencia del aparato de seguridad de la República Islámica de Irán estos últimos años, en un bombardeo de Israel.
"Tras los contundentes asesinatos de altos funcionarios del régimen, el líder de facto de Irán y jefe de la organización Basij, (Ali) Lariyani y (Gholamreza) Soleimani, anoche también fue asesinado el ministro de Inteligencia iraní, (Ismail) Jatib, quien estaba a cargo del sistema interno de asesinatos y represión del régimen", recoge un comunicado del ministro de Defensa israelí, Israel Kazt.
El anuncio de la muerte de Jatib se produce un día después de que Irán reconociera las del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani, y del comandante de la milicia paramilitar Basig, Gholamreza Soleimani, también en bombardeos. Clérigo chií, con estudios de jurisprudencia en el Seminario Islámico de Qom, Jatib fue alumno de figuras clave como el Líder Supremo, Alí Jamenei.
Fue nombrado ministro de Inteligencia en agosto de 2021 por el entonces presidente Ebrahim Raisi y mantenido por Masoud Pezeskhian, cargo desde el que dirigía los servicios de inteligencia encargados de la seguridad interna, la contrainteligencia y operaciones exteriores.
También trabajó en la Oficina del Líder Supremo, Ali Jamenei, como jefe de la guardia de Irán, y en el departamento de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Ministerio de Inteligencia. Además dirigió el Centro de Protección de Información del Poder Judicial de Irán.
Se había unido a la inteligencia de la Guardia Revolucionaria en 1980, poco después de la Revolución de 1979 y participó en la guerra Irán-Irak. Fue sancionado en 2022 por el departamento del Tesoro de EE UU por su papel como jefe del Ministerio de Inteligencia de Irán, por "participar en actividades cibernéticas contra EE UU y sus aliados".
Con las fuerzas menguadas, se busca ahora a quien pueda ocupar el vacío dejado por Lariyani. Una opción es presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, ex miembro de la Guardia Revolucionaria considerado un conservador pragmático. El general de la Guardia Revolucionaria es ex jefe de policía y ex alcalde de Teherán. Qalibaf ha mantenido un alto perfil desde el comienzo de la guerra con constantes amenazas contra Estados Unidos e Israel.
También continúa activo el presidente iraní, Masud Pezeshkian, un médico que se impuso en las elecciones de 2024 y que no tiene una base de apoyo propia. La figura del presidente tiene un poder limitado en la República Islámica según su Constitución, pero ante la ausencia de otros altos cargos, Pezeshkian podría elevar su perfil.
También continúa activo el presidente iraní, Masud Pezeshkian, un médico que se impuso en las elecciones de 2024 y que no tiene una base de apoyo propia
Sigue con vida el jefe del poder judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei. Es otra figura destacada que sigue con vida y se le vio en público el pasado viernes durante la marcha del Día de Al-Quds o Jerusalén. Se trata de un ultraconservador bajo cuyo mandato la justicia iraní ha multiplicado las ejecuciones el último año y es un férreo enemigo de Occidente.
La muerte de tantos altos cargos puede abrir la puerta de nuevo a políticos que se encontraban al margen del poder en la toma de decisiones, como es el caso del ex presidente Hasán Rohaní (2013-2021). Rohaní es una figura moderada y pragmática bajo cuyo Gobierno se firmó el acuerdo nuclear de 2015 que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones, y que Trump abandonó en 2018.
Otro peso pesado es el ultraconservador Saeed Jalili, rival de Pezeshkian en las elecciones de 2024, quien ha mantenido un perfil muy bajo las últimas semanas, pero que tiene un gran peso entre los sectores más duros de la República Islámica. Ha sido descrito como un verdadero producto de la Revolución Islámica y se ha mostrado opuesto a Occidente a lo largo de toda su carrera.
Y finalmente está el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, a quien no se ha visto en público ni escuchado desde su elección la semana pasada. Desde su nombramiento no ha aparecido en público, lo que ha generado especulaciones sobre su estado de salud tras los ataques en los que murieron su padre, su madre y su esposa.
Irán ha negado informaciones sobre un supuesto traslado a Rusia para tratamiento médico. Su primer mensaje como líder fue un comunicado escrito en el que prometió represalias y llamó a cerrar el estrecho de Ormuz.