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EE UU añade 43 empresas chinas a su lista de entidades sancionadas por trabajo forzoso

Guerra comercial

Pekín acusó a Washington de "apartarse gravemente" del consenso alcanzado para mantener estables sus relaciones económicas

Barcos en el puerto de Tianjin, China. / EFE/EPA/Jessica Lee
EFE

01 de agosto 2026 - 10:25

Washington/El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE UU anunció este viernes la incorporación de 43 empresas chinas a la lista de entidades sancionadas bajo la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur (UFLPA). La medida bloquea la entrada al mercado estadounidense de productos fabricados por esas compañías, al presumirse que están vinculadas al uso de trabajo forzoso en la región china de Xinjiang.

Con esta ampliación, que entrará en vigor el próximo 3 de agosto, la lista sumará 187 entidades, un aumento del 30% respecto a la cifra actual y la mayor expansión desde la creación del mecanismo.

Según el DHS, las empresas incorporadas operan en sectores como el aluminio, la confección, el cobre, el algodón y el procesamiento de tomates. La agencia sostiene que habrían utilizado materiales procedentes de Xinjiang o participado en programas de traslado y contratación de uigures, kazajos, kirguises y otros grupos considerados víctimas de persecución.

El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que el Gobierno de Donald Trump impedirá la entrada al mercado estadounidense de productos elaborados por estas compañías para evitar que los trabajadores del país compitan con bienes fabricados mediante "mano de obra esclava".

La decisión se enmarca en la estrategia comercial de la Administración de Donald Trump para mantener vigentes sus aranceles globales

El DHS señaló además que, desde la entrada en vigor de la UFLPA, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha bloqueado más de 24.300 envíos valorados en cerca de 1.000 millones de dólares.

La decisión se enmarca en la estrategia comercial de la Administración de Donald Trump para mantener vigentes sus aranceles globales con un nuevo mecanismo legal basado en el trabajo forzado.

Una semana atrás, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) impuso aranceles adicionales del 10% a productos de 14 economías y del 12,5% a mercancías de otras 46, al considerar que esos países no hacen lo suficiente para impedir que bienes elaborados con trabajo forzoso entren en sus mercados.

La propuesta, que afecta a un total de 60 economías –entre ellas China, la Unión Europea, México, Canadá, Japón, India y Ecuador–, busca complementar la aplicación de la UFLPA y otras medidas dirigidas a excluir de las cadenas de suministro estadounidenses productos vinculados a abusos laborales. Washington sostiene que estas prácticas perjudican tanto a los derechos humanos como a la competitividad de los trabajadores y fabricantes estadounidenses.

Según el ministerio, las restricciones estadounidenses "carecen totalmente de base fáctica" y constituyen un acto de "coerción económica"

China acusó este sábado a Estados Unidos de "apartarse gravemente" del consenso alcanzado entre ambos países para mantener estables sus relaciones económicas y comerciales, tras la decisión de Washington de ampliar las sanciones contra 43 empresas chinas por su presunta vinculación con trabajo forzoso en Xinjiang. Pekín calificó la medida de "coerción económica".

El Ministerio de Comercio chino señaló este sábado que la decisión estadounidense fue anunciada apenas un día después de la videoconferencia entre el vice primer ministro He Lifeng, principal negociador comercial de Pekín, y el secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, y el representante de Comercio, Jamieson Greer.

Según el comunicado, durante la reunión ambas partes mantuvieron un intercambio "franco, profundo y constructivo" sobre la estabilidad de las relaciones económicas y comerciales bilaterales.

Según el ministerio, las restricciones estadounidenses "carecen totalmente de base fáctica" y constituyen un acto de "coerción económica" mediante el uso de la legislación estadounidense. Pekín afirmó además que las medidas perjudican los derechos e intereses legítimos de las empresas afectadas y socavan la estabilidad de las cadenas globales de suministro.

El Gobierno chino reiteró asimismo que "no existe el llamado trabajo forzoso en Xinjiang", instó a Washington a dejar de "difamar" a la región y de "reprimir injustificadamente" a las empresas chinas, y aseguró que adoptará las "medidas necesarias" para proteger los derechos e intereses legítimos de sus compañías.

La conversación entre He, Bessent y Greer se produjo en medio de las persistentes tensiones comerciales entre ambas potencias, pese al acercamiento mostrado tras la cumbre que los presidentes Xi Jinping y Donald Trump mantuvieron en mayo en Pekín, donde acordaron ampliar la cooperación y estabilizar la relación bilateral.

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