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Trump, a un paso de la Casa Blanca con 265 votos frente a los 215 de Clinton

Las filas de votantes están siendo especialmente largas en los estados bisagra. (Captura)

08 de noviembre 2016 - 14:26

Washington/(Con información de agencias).-El candidato presidencial republicano, Donald Trump, está a un paso de la Casa Blanca con 265 votos electorales -necesita 270- en 26 estados, frente a los 215 que aglutina su rival, la demócrata Hillary Clinton, en 18, según las proyecciones de resultados de las elecciones celebradas ayer.

Trump se ha hecho con los estados clave más decisivos, como Florida, Pensilvania, Ohio y Carolina del Norte, mientras que Clinton venció en otros de menor peso como Virginia y Colorado, según las proyecciones de las cadenas de televisión estadounidenses.

Donald Trump, se impuso hoy en Pensilvania, uno de los estados clave con más votos electorales y tradicionalmente demócrata, y se convirtió en el primer aspirante de su partido en ganar allí desde que lo hiciese George H. W. Bush en 1988.

Pensilvania otorga 20 votos electorales de los 270 necesarios para ser elegido presidente y es, por tanto, el estado con más peso en el mapa electoral de entre los llamados pendulares (donde el voto está dividido entre republicanos y demócratas), después de Florida, que tiene 29 y que también fue a parar a Trump.

Ese resultado complica enormemente el panorama para la candidata demócrata, Hillary Clinton, que tendría que ganar casi todos los estados que quedan en juego -y que en varios casos se inclinan por el magnate- para llegar muy justa a los 270 votos necesarios.

Se trata además de un duro golpe psicológico para Clinton, que escogió ese estado para hacer el lunes su gran acto de cierre de campaña, en la ciudad de Filadelfia, la más afín a la ex secretaria de Estado.

Trump, por su parte, visitó el estado varias veces en los últimos días y su esposa, Melania, protagonizó allí su único mitin en solitario la semana pasada, con el fin de atraer el voto de las mujeres.

Pero ni siquiera muchos de los simpatizantes de Trump confiaban en su victoria en Pensilvania, que fue muy ajustada, por apenas un punto porcentual, según las proyecciones de los principales medios.

"Es muy difícil que un republicano gane Pensilvania", reconocía en declaraciones a Efe la maestra retirada Dotty Lista, de 61 años, que acudió el pasado jueves al mitin de Melania Trump en la localidad de Berwyn y aseguraba, sin embargo, no creer demasiado en las encuestas.

El candidato republicano logró aglutinar el voto rural y de las zonas siderúrgicas y mineras del oeste del estado, alrededor de Pittsburgh.

Mientras tanto el estado de Florida hizo honor a su fama de volátil al dar al candidato republicano Donald Trump una victoria decisiva para su objetivo de llegar a la Casa Blanca, después de haber favorecido a los demócratas en dos elecciones presidenciales.

Trump, que considera a Florida su segundo hogar, por su lujosa casa al borde del mar en Palm Beach (al norte de Miami), venció a Clinton en Florida por unos 134.000 votos y se llevó los 29 votos electorales que otorga este estado al ganador en su territorio.

Los pronósticos de que se iba a producir un empate en Florida que condicionaría el resultado final de esta elección, como ocurrió en el año 2000 cuando George W. Bush se impuso sobre Al Gore por poco más de 500 votos de este estado, no se cumplieron.

Oficialmente no ha sido declarado ganador, pues las normas electorales de Florida establecen que no basta con el escrutinio primario, pero varios medios, Fox News, la emisora pública NPR y el diario The Washington Post entre ellos, avalaron el triunfo de Trump en base a proyecciones sobre el computo oficial.

De acuerdo con la División de Elecciones de Florida, con 9.330.621 votos escrutados, el millonario neoyorquino tenía un 49,14 % (4.585.431 votos) y la exsecretaria de Estado el 47,72 % (4.452.494).

Florida había dado la espalda al Partido Republicano en las dos elecciones presidenciales anteriores: en 2008, cuando prefirió a Barack Obama antes que a John McCain, y en 2012

Florida había dado la espalda al Partido Republicano en las dos elecciones presidenciales anteriores: en 2008, cuando prefirió a Barack Obama antes que a John McCain, y en 2012, cuando redobló la apuesta por el ya presidente estadounidense, que en este caso tenía como rival a Mitt Romney.

Obama estuvo en las últimas semanas varias veces en Florida haciendo campaña por Clinton, pero no bastó con ese empujón para que la demócrata se hiciera con tan crucial estado.

Clinton apeló en Florida al voto latino, que se volcó en ella en parte por sus promesas de apoyar una reforma migratoria integral en sus primeros 100 días de gobierno pero también por el temor que despertaron los anuncios de Trump de que deportará a los inmigrantes indocumentados y construirá un muro entre Estados Unidos y México.

El mensaje de Clinton que más caló entre los floridanos parece ser el de registrarse como elector e ir a votar.

El estado tenía 12,8 millones de personas habilitadas para votar en estas elecciones y la División de Elecciones contabilizó por lo menos 9,3 millones de votos, entre los que votaron hoy y los que lo hicieron por correo o en la votación adelantada.

Más de 6,5 millones de electores optaron por estas dos últimas formas de votar.

Si Clinton le hizo guiños al electorado latino de Florida en general a lo largo de la campaña, Trump apuntó al final hacia los cubanos del sur del estado con promesas de revertir todo el proceso de acercamiento de Obama a Cuba.

En una de sus visitas de campaña a Miami, Trump estuvo en la sede de la Brigada 2506, que reúne a los sobrevivientes de los cubanos que participaron en 1961 en una operación para invadir Cuba organizada por la CIA (central de inteligencia) estadounidense.

Allí no solo prometió acabar con el deshielo con el Gobierno de Raúl Castro iniciado por Obama, sino que denunció las violaciones de los derechos humanos en Cuba y elogió a las Damas de Blanco y otros opositores que luchan por la libertad.

Aún es pronto para determinar cuanto influyó ese mensaje entre los cubanos exiliados y cuanto peso tienen estos en una Florida cada vez más diversa

Aún es pronto para determinar cuanto influyó ese mensaje entre los cubanos exiliados y cuanto peso tienen estos en una Florida cada vez más diversa, con venezolanos y colombianos en aumento en el sur, y puertorriqueños en el centro del estado.

Una señal del peso de los cubanos-estadounidenses puede ser el hecho de que cuatro candidatos republicanos a puestos en el Congreso y el Senado de ese origen ganaron hoy la reelección.

El senador Marco Rubio, nacido en Miami de padres cubanos y quien compitió con Trump por la nominación republicana, ganó al demócrata Patrick Murphy, y tres cubano-estadounidenses, Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, renovaron sus puestos de representantes por Florida en la cámara baja.

En estas elecciones Cuba no ha sido un tema candente, pese a que son las primeras desde el inicio del acercamiento entre los dos países después de más de medio siglo de enemistad.

"Los acontecimientos que han pasado en estos últimos dos años nos han empujado a dar a conocer nuestro punto de vista", dijo a Efe este lunes Humberto Díaz-Argüelles, presidente de la Brigada 2506, que agrupa a los supervivientes de la invasión de Bahía Cochinos (Cuba) y apoyaba a Trump en esta elección.

Sobre la decisión del grupo de apoyar por primera vez en su historia a un candidato presidencial estadounidense, Díaz-Argüelles asegura que tiene que ver con su rechazo al proceso de normalización de relaciones con Cuba iniciado por el presidente estadounidense, Barack Obama.

Lo importante para los brigadistas en esta votación era que Hillary Clinton, la candidata demócrata, prometió seguir la política de Obama hacia Cuba y eso significa, consideró Díaz-Arguelles, hacer "más concesiones" a los Castro.

Mientras tanto el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, rehusó hoy aclarar si aceptará el resultado de las elecciones presidenciales que se están celebrando este martes en Estados Unidos.

"Veremos cómo van las cosas hoy", afirmó Trump, preguntado sobre si acatará el veredicto de las urnas en la cadena de televisión Fox News.

"Con suerte, saldrán bien y no nos tendremos que preocupar, lo que significa que, con suerte, ganaremos", subrayó el magnate neoyorquino, quien insistió en su teoría de que en Estados Unidos rige un sistema electoral "amañado" y "corrupto".

"Quiero ver que todo sea honesto", reiteró el candidato republicano.

Trump hizo esas declaraciones después de votar, junto a su esposa, Melania Trump, en la ciudad de Nueva York, donde aseguró que todo está saliendo "muy bien".

"Todo pinta bien, las cosas están saliendo muy bien", afirmó el multimillonario en unas breves declaraciones a los periodistas que se encontraban en el interior del centro de votación poco antes de depositar su voto.

El magnate neoyorquino llegó minutos antes de las 11.00 hora local (16.00 GMT) a una escuela pública del centro de Manhattan, muy cerca de su rascacielos Trump Tower.

Su rival demócrata, Hillary Clinton, fue más madrugadora y acudió a ejercer su derecho a primera hora, hacia las 08.00 hora local (13.00 GMT), en un centro de votación en la localidad de Chappaqua, en el estado de Nueva York, donde tiene fijada su residencia.

Trump esperará los resultados en el hotel Hilton Midtown de Nueva York, donde ha convocado a sus seguidores a partir de las 18.30 hora local (23.30 GMT), mientras que Clinton hará lo mismo en el centro de convenciones Javits Center de Manhattan.

Los primeros centros de votación de Estados Unidos, en el estado de Vermont, abrieron hoy sus puertas a las 5:00 hora local, en unas elecciones en las que los estadounidenses deben elegir presidente entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

El magnate votó en la ciudad de Nueva York minutos antes de las 11.00 hora local en una escuela pública del centro de Manhattan, acompañado de su esposa, Melania Trump. El candidato republicano aseguró que todo está saliendo "muy bien".

Clinton votó hacia las 8.00 hora local (13.00 GMT) en una escuela de Chappaqua, en el condado de Westchester, donde fijó su residencia para poder presentarse como candidata a senadora por Nueva York, con un mandato que mantuvo desde 2001 y 2009. La candidata demócrata acudió al centro de votación acompañada de su marido, el expresidente Bill Clinton (1993-2001).

En unas breves declaraciones a los periodistas, destacó la importancia del momento y dijo confiar en su victoria. "Espero ganar", afirmó. "Hay mucha gente involucrada en esto, y hay una gran responsabilidad en juego", agregó.

Poco más de una hora después de abrir los colegios electorales en la costa este de Estados Unidos han comenzado a formarse filas de personas para votar, lo que augura una alta participación en unos comicios marcados por la impopularidad de los dos principales candidatos.

Medios locales informan de largas filas en Raleigh (Carolina del Norte), el lugar elegido por la candidata demócrata Hillary Clinton para cerrar ayer su campaña y un centro urbano clave para hacerse con un estado péndulo que podría garantizarle la victoria.

El candidato demócrata a vicepresidente, Tim Kaine, votó a primera hora de la mañana hoy en Richmond (Virginia) y aseguró en entrevista con la CNN que ya a esa hora temprana había personas esperando en filas para ejercer su derecho.

Se han registrado largas esperas en algunos colegios, especialmente en estados bisagra como Nevada, donde los hispanos han acudido en masa a ejercer su derecho al voto

Durante la apertura de los colegios para depositar el voto por anticipado en persona en las últimas semanas se han registrado largas esperas en algunos colegios, especialmente en estados bisagra como Nevada, donde los hispanos han acudido en masa a ejercer su derecho al voto.

En el estado de Pensilvania, uno de los que el candidato republicano Donald Trump espera poder arrebatar a los demócratas el Departamento de Estado (encargado de los procesos electorales) ha repartido avisos recordando que aquellos que interfieran con el derecho al voto en los colegios pueden ser condenados a hasta 8 años de cárcel.

En sus mítines en Pensilvania, Trump conminó a sus seguidores a vigilar qué tipo de personas acudían a depositar su papeleta y evitar fraude, un problema sobredimensionado por algunos republicanos. La petición de Trump ha sido vista como un intento de disuadir del voto a minorías.

Se espera que las filas de votantes se repitan en los estados del centro y oeste del país que por franja horaria abren más temprano.

Muchos estadounidenses eligen la primera hora de la mañana o después de finalizar la jornada laboral para votar, ya que en Estados Unidos este día no es festivo, algo que, según algunos legisladores, afecta a la participación de minorías o grupos de población más desfavorecidos.

Clinton, ex secretaria de Estado y ex primera dama, parte en estos comicios con una ventaja de 3,2 puntos porcentuales frente al polémico magnate neoyorquino Donald Trump, según la media ponderada de encuestas que realiza la web Real Clear Politics.

Ese cálculo medio de las encuestas otorga a Clinton una intención de voto del 45,4%, frente al 42,2 de su rival republicano, mientras que el candidato del Partido Libertario, el exgobernador de Nuevo México Gary Johnson, tiene un apoyo del 4,8% y la aspirante del Partido Verde, Jill Stein, cuenta con un 1,8%.

Clinton, ex secretaria de Estado y ex primera dama, parte en estos comicios con una ventaja de 3,2 puntos porcentuales frente al polémico magnate neoyorquino Donald Trump

En un país de 9,8 millones de kilómetros cuadrados que abarca seis husos horarios, la apertura y cierre de los centros de votaciones es progresiva: comienza en el estado de Vermont y pasa por otros estados de la costa este y del medio oeste hasta terminar en la costa oeste y en territorios más lejanos, como Hawai.

En Vermont los centros de votación están administrados por los municipios, en vez de por las autoridades estatales, y por ello los colegios electorales más madrugadores abrieron a las cinco de la mañana, mientras que los que hayan decidido dormir más abrirán sus puertas a las 10 hora local, como muy tarde.

El principal rival de Clinton en las primarias por la candidatura presidencial demócrata, el independiente Bernie Sanders, representa en el Senado al estado de Vermont, que tradicionalmente se inclina por este partido en las elecciones.

Después de Vermont, abren las votaciones a las 6:00 hora local en Connecticut, Indiana, Kentucky, Maine, Nueva Jersey, Nueva York y Virginia.

A las 6:30 hora local comienza a votar Carolina del Norte, Ohio y Virginia Occidental, a los que siguen media hora más tarde los estados de Florida, Delaware y Georgia, Nuevo Hampshire, Maryland, Massachusetts, Pensilvania, Rhode Island y Carolina del Sur, así como el Distrito de Columbia, donde se halla la capital federal.

En los estados con la hora central de Estados Unidos, Illinois y Luisiana son los más madrugadores, al abrir los centros de votación a las 6:00 hora local.

Una hora más tarde, a las 7:00 hora local empezarán a acudir a las urnas los habitantes de los estados de Iowa, Kansas, Alabama, Michigan, Minesota, Misisipi, Oklahoma, Tennessee, Dakota del Sur, Texas y Wisconsin.

El presidente de EE UU, Barack Obama, acudió a las urnas de manera adelantada el 7 de octubre en Chicago

Los ciudadanos de Arkansas comenzarán a votar media hora más tarde, a las 7:30 hora local, mientras que Nebraska lo hará a las 8:00 hora local.

Entre los estados de la zona horaria de la Montaña, Arizona abre las puertas de sus centros de votación a las 6:00 hora local; mientras que Colorado, Montana, Nuevo México, Utah y Wyoming lo harán a las 7:00 hora local, y los estadounidenses de Idaho podrán votar a partir de las 8.

Los estados de California, Nevada, Oregón y Washington acuden a las urnas a las 7:00 hora local, mientras que los últimos estados en abrir los centros de votación serán Alaska y Hawai a las 7:00 hora local.

El presidente de EE UU, Barack Obama, acudió a las urnas de manera adelantada el 7 de octubre en Chicago (Illinois) y votó por Clinton, con quien el mandatario se disputó en 2008 la nominación demócrata y a quien ha apoyado activamente para que le suceda en la Casa Blanca.

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