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Cuba recibió en abril apenas 30.551 visitantes, otro mazazo para el turismo

Turismo

En los cuatro primeros meses de 2026 llegaron a la Isla 328.608 viajeros internacionales, un 55,8% menos que en el mismo período del año anterior, según la Onei

Las reseñas evidencian desde mucho antes de la crisis actual servicios irregulares, trabajadores desmotivados y una relación calidad-precio cada vez menos competitiva. / 14ymedio
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23 de mayo 2026 - 09:55

La Habana/Más que una mala racha, el turismo cubano atraviesa una caída estrepitosa y sin señales claras de recuperación a corto plazo. La Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei) puso cifras este viernes al derrumbe al informar que entre enero y abril llegaron a la Isla 328.608 visitantes internacionales, menos de la mitad de los 742.990 registrados en igual período de 2025. El retroceso, de 55,8%, confirma que uno de los sectores clave para la entrada de divisas no enfrenta una simple temporada floja, sino una crisis de fondo.

En el mes de abril arribaron apenas 30.551 visitantes internacionales, el peor registro mensual en lo que va de año. Enero había comenzado con 184.833, todavía sostenido por la temporada alta; febrero cayó a 77.663; marzo bajó a 35.561; y abril terminó de dibujar una curva descendente que deja poco margen al optimismo.

La Onei distingue entre viajeros y visitantes internacionales. En total, Cuba recibió hasta abril 528.271 viajeros, un 46,4% menos que en el mismo período del año anterior. Pero la cifra clave para medir el turismo es la de visitantes internacionales, categoría que incluye a quienes llegan por ocio, negocios u otros motivos personales, por menos de un año y sin ejercer una actividad remunerada en el país. Ahí el desplome es mucho más severo: 414.382 visitantes menos que en los cuatro primeros meses de 2025.

Rusia, presentada en los últimos años por las autoridades cubanas como una tabla de salvación ante la pérdida de turistas europeos, tampoco resistió

El hundimiento alcanza a los principales mercados emisores. Canadá, durante décadas el sostén más fiel del turismo cubano, aportó 125.444 visitantes entre enero y abril, frente a 346.109 en igual etapa del año pasado. La caída es de 63,8%, un golpe especialmente duro para polos como Varadero, Cayo Coco o Holguín, acostumbrados a depender del viajero canadiense durante la temporada alta.

Rusia, presentada en los últimos años por las autoridades cubanas como una tabla de salvación ante la pérdida de turistas europeos, tampoco resistió. De ese país llegaron 21.050 visitantes, un 54,5% menos que en 2025. La cifra queda lejos de las expectativas oficiales y muestra que los acuerdos, las promociones y la retórica de “mercado estratégico” no bastan cuando fallan los vuelos, el combustible y la calidad del servicio.

Estados Unidos registró 21.066 visitantes, con una caída de 56,7%. La comunidad cubana en el exterior, otro de los pilares del flujo hacia la Isla, también se redujo de forma notable: 46.173 visitantes, un 41,2% menos que en los primeros cuatro meses del año anterior. Ni siquiera los viajes familiares, que antes amortiguaban los malos resultados del sector, escapan al deterioro económico, al encarecimiento de los pasajes y al desgaste de las condiciones internas.

El deterioro acumulado del destino Cuba va más allá de Washington

Las menores caídas entre los países seleccionados por la Onei corresponden a China y Argentina, aunque sus volúmenes siguen siendo modestos. China aportó solo 7.490 visitantes, un 17,1% menos, y Argentina 13.256, una reducción de 18,1%. Son retrocesos más moderados, pero insuficientes para compensar el desplome de Canadá, Rusia, Estados Unidos y la diáspora cubana.

La crisis no se explica solo por la estadística. En los últimos meses, la falta de combustible ha golpeado directamente las operaciones aéreas, ha obligado a reajustar rutas y ha aumentado la incertidumbre para aerolíneas, agencias y viajeros. A ello se suman los apagones, el deterioro de los servicios, la escasez de alimentos y el mal estado de buena parte de la infraestructura turística y urbana. Cuba sigue vendiendo playas, historia y cultura, pero cada vez le cuesta más garantizar una experiencia mínimamente estable.

El Gobierno atribuye buena parte de la debacle a las sanciones estadounidenses y al impacto del bloqueo petrolero sobre la economía nacional. Ese factor pesa, sobre todo en el abastecimiento de combustible y en las operaciones logísticas. Pero el deterioro acumulado del destino Cuba va más allá de Washington. Las reseñas evidencian desde mucho antes de la crisis actual servicios irregulares, problemas de transporte, trabajadores desmotivados por salarios insuficientes y una relación calidad-precio cada vez menos competitiva frente a otros destinos del Caribe.

El contraste regional agrava la imagen. República Dominicana y México han logrado capitalizar la recuperación turística posterior a la pandemia, mientras Cuba sigue alejándose de sus mejores años. La apuesta oficial por construir hoteles, muchos de ellos vinculados al entramado empresarial militar, queda ahora frente a un número cada vez menor de visitantes dispuestos a apostar por la Isla. 

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