Los estudiantes de la Universidad de La Habana piden a las autoridades el cese del "hostigamiento"
Nace Acción de Reforma Universitaria, favorable al diálogo pero también a la democratización de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU)
Madrid/Los universitarios no han enterrado el hacha de guerra como parecía haber ocurrido martes, cuando los estudiantes que organizaron una sentada el día anterior en la célebre escalinata de la Universidad de La Habana para hacer publicas sus quejas, accedieron a continuar reuniéndose a puerta cerrada con las autoridades. Lejos de eso, se han organizado bajo el nombre Acción de Reforma Universitaria y se han presentado como colectivo en un comunicado que resume su próximo plan de acción.
En el texto hay una crítica firme a los hechos ocurridos el pasado lunes, cuando la Policía cortó el acceso a la escalinata, impidiendo a otros unirse al grupo inicial. Ese día “se redujo físicamente a uno de ellos, se retuvo y se sustrajo identificaciones de un grupo de estudiantes que se encontraban dentro de la universidad y se bloqueó el acceso al área. Consideramos que estas acciones son absurdas, innecesarias y constituyen una flagrante violación del derecho a la manifestación pacífica establecido en el artículo 56 de la Constitución”, denuncia el manifiesto, en el que se pide el cese de cualquier intento de “disuasión, hostigamiento, cooptación, descalificación y sabotaje”.
Acción de Reforma Universitaria manifiesta su malestar por el hecho de que la reunión prevista el día después, en el parque Victor Hugo, fue “redirigida a un aula de la universidad, lo cual violentó el espíritu abierto de este proceso”. Los estudiantes reivindican, desde las primeras líneas del comunicado, que su disposición al diálogo no sea vista como “una muestra de conformidad o debilidad” y advierten de que si sus demandas de reforma no se escuchan mediante el diálogo se volverán a convocar “formas alternativas y contundentes”. “Repudiamos cualquier acto de violencia y procuramos gue ninguno de nuestros miembros sea partícipe de uno. Exigimos un trato similar para con nosotros”.
El colectivo también destaca desde el inicio que responde a los intereses de los estudiantes y no a organizaciones políticas nacionales ni extranjeras. “No aceptamos, por tanto, el secuestro de nuestra voz y opinión por parte de ninguna institución o individuo”, avisan.
El resto del documento gira en torno a las reformas que consideran, después de recopilar ideas en las reuniones que se han mantenido, imprescindibles. La primera de ellas es que se democratice la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y los candidatos se elijan con nuevo modelo electoral que permita campañas explicativas. “La posibilidad de ser elegido para un cargo dentro de la organización no debe estar atada a los resultados académicos ni a la integralidad de los candidatos en las actividades extracurriculares, sino en la capacidad de dichos candidatos para representar al estudiantado”, consideran. A su vez, debe haber fórmulas para su destitución y reemplazo si se considera que no cumplen con su cometido.
“Establecidas y consultadas estas reformas, deben realizarse elecciones inmediatas bajo las nuevas condiciones para depurar la organización de aquellos dirigentes que hoy componen la organización y que han demostrado no ser confiables en la defensa de los derechos de sus electores y representados”, espetan.
Los estudiantes también se centran en dos aspectos más prácticos. Por un lado, una solución real a la situación generada el pasado cuando Etecsa aumentó extraordinariamente sus tarifas de internet en mayo de 2025. El diálogo que se estableció al calor de las protestas de los universitarios cerró en falso la crisis, ya que el famoso paquete de datos que se ofreció a los alumnos era entonces insuficiente y ahora lo es más, “ante las duras condiciones en las que se encuentra el país”.
Además, está la cuestión de la semipresencialidad de las clases, una medida tomada como parte del plan de ahorro ante la falta de combustible. Los estudiantes creen que debe haber un censo con “datos precisos sobre la disponibilidad de recursos tecnológicos (dispositivos y conectividad), el acceso estable a la energía eléctrica en sus hogares y la distancia geográfica que muchos alumnos, especialmente de provincias, deben enfrentar para trasladarse a las sedes universitarias”. Este es un elemento fundamental para entender si hay condiciones que puedan sostener la situación actual o es preciso suspender el curso.
El comunicado muestra la buena voluntad del colectivo hacia las autoridades al agradecer al ministro de Educación Superior, Walter Baluja García, su disposición a escucharlos y atender sus inquietudes. Con él se reunirán el próximo lunes, para hacerle llegar las demandas que recojan a nivel nacional, por lo que piden la colaboración de otros estudiantes. “La opinión de TODOS es importante para impulsar los cambios, que tanto necesitamos”, añaden.