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El Gobierno cubano aprobó la entrada de capital estadounidense en el sector minero, según el Miami Herald

Cuba

El diario revela cómo los legisladores cubanoamericanos frustraron un acuerdo entre Trump y el castrismo para suministrar combustible a cambio del control estadounidense de Cupet

Las minas de níquel en Moa, Holguín, estaban operadas por la canadiense Sherritt International. / Cubadebate
14ymedio

10 de septiembre 2026 - 10:40

Madrid/El régimen cubano ha dado luz verde a la adquisición de la participación de la canadiense Sherritt International en las minas cubanas por parte de una empresa estadounidense, según contó una fuente conocedora de las negociaciones al Miami Herald, que preserva su anonimato por lo delicado del asunto. El medio no revela cuál de las dos aspirantes a sustituir al gigante minero se habría llevado el gato al agua. 

Por el hueco que dejó tras su salida de Cuba en mayo –forzada por las sanciones de Donald Trump–, compiten Gillon Capital –propiedad de la familia de Ray Washburne, ex asesor del presidente Donald Trump y uno de los principales donantes de su campaña–, y que llegó a firmar un acuerdo preliminar con la empresa canadiense el mismo mayo, y un grupo internacional respaldado en EE UU por el gigante Glencore. 

La información aparece en una exclusiva del Miami Herald en la que desgrana detalles, revelados ahora por su fuente, sobre las negociaciones entre Cuba y EE UU, presuntamente frustradas por los políticos cubanoamericanos. Desde que las conversaciones se filtraron, en el mes de febrero, ha habido un constante tira y afloja entre las posiciones del presidente, Donald Trump, más proclive a alcanzar un acuerdo, y los representantes republicanos de Florida, que necesitan satisfacer a un exilio que no quiere ni oír hablar de pactos con el castrismo. En medio está Marco Rubio, empujado a satisfacer a ambas partes. 

En medio está Marco Rubio, empujado a satisfacer a ambas partes

Esa idea, compartida por muchos, la confirma ahora con su fuente el diario de Miami, que desbroza cronológicamente cómo han encallado las conversaciones, que se remontan a principios de año, cuando la Administración estadounidense ofreció un acuerdo energético a Cuba. El plan pasaba por garantizar a la Isla petróleo y combustibles a cambio de la privatización de Cupet , que sería adquirida por una o más empresas estadounidenses. Parte del plan incluía la salida de Miguel Díaz-Canel de la cúpula gubernamental, pero no se mencionan más cambios políticos. 

Esa fue la oferta que hicieron llegar a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del ex presidente y conocido como El Cangrejo, justo después de la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero, y con la amenaza del fin del flujo petrolero desde el país sudamericano sobre sus cabezas. Calculaban, los expertos, que eso y el bloque petrolero que introdujo después Washington, dejarían a la Isla sin reservas en semanas, lo que les obligaría a aceptar.

Según el Herald, el permiso concedido en febrero para que empresas estadounidenses vendieran a privados en Cuba fue un gesto de buena voluntad por parte de EE UU, como por la de Cuba lo era autorizar a los privados a importarla. Pero el régimen no estaba satisfecho con que los estadounidenses quisieran apropiarse por completo de sus reservas a través de Cupet. Por eso, los enviados de Trump ofrecieron una alternativa para adquirir la empresa de manera conjunta con el Gobierno cubano y sumar a inversores de otros países. Una de las condiciones, eso sí, era resolver las reclamaciones de propiedad de ExxonMobil contra la estatal del petróleo. 

De acuerdo con las fuentes, el régimen cubano comenzó a valorar esta oferta que vendría a solucionar los problemas de la población y, por ende, los suyos. Con déficits eléctricos crecientes, tampoco la economía tenía oportunidad de recuperarse y el descontento no le beneficiaba. Pero entonces Axios filtró las negociaciones y el exilio se clamó. 

Según el Herald, los representantes cubanoamericanos no dieron crédito al saber que Rubio –que había manifestado siempre las mismas opiniones que ellos hacia la cúpula castrista– estuviera tejiendo negocios con el nieto favorito de Raúl Castro. Alguno, incluso, tildaron de falsas las conversaciones y muchos expresaron, en voz alta y baja, su temor a que ocurriera como en Venezuela, donde la población ha visto como los estadounidenses se llevaron el control de su petróleo pero le dejaron al chavismo.

Los representantes cubanoamericanos no dieron crédito al saber que Rubio –que había manifestado siempre las mismas opiniones que ellos hacia la cúpula castrista– estuviera tejiendo negocios con el nieto favorito de Raúl Castro

"El pueblo cubano merece libertad, no otro acuerdo para mantener al mismo régimen en el poder. Lo dejé claro: nada de negociaciones con la familia Castro para preservar una dictadura. El futuro de Cuba debe decidirlo su pueblo, no una dinastía", dijo maría Elvira Salazar. 

Aunque en La Habana, aceptaron –a disgusto, según la fuente– reformas para liberalizar la economía en algunos aspectos, insistieron en que había una línea roja. Al parecer, el propio Rodríguez Castro dijo que, “con la bendición de sus abuelos, estaba abierto a todo tipo de reformas económicas y acuerdos con Estados Unidos, pero que el gobierno estadounidense no podía dictar cómo debían ser gobernados los cubanos”. 

La fuente también definió a El Cangrejo como “elemento impredecible” y afirmó que al nietísimo no le había traído nada bueno su protagonismo. Aparentemente, sus días disfrutando del lujo con cierto anonimato, habían acabado, lo que no era de su agrado. Para colmo, Díaz-Canel empezó a ocupar más espacio, adoptando un discurso de resistencia para contentar a los ortodoxos.  

Al final, "los cubanos aún no estaban listos", afirma la fuente del Herald.

Lo que vino después fue un abandono por parte de Washington de la estrategia conciliadora, que terminó en una catarata de sanciones y la acusación a Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. 

En estos meses, las conversaciones están aparentemente estancadas, algo que afirmó también el canciller, Bruno Rodríguez, al presentar el informe sobre los daños del “bloqueo” de EE UU. Sin embargo, el combustible a los privados continúa llegando y el contrato para entrar en el sector minero pone de manifiesto que algo sigue moviéndose. 

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