Un grupo de Dubái sugiere llamar Trump Island un futuro complejo turístico de lujo en cayo Santa María
Cuba
- En su primera entrevista a un medio extranjero, El Cangrejo asegura que "el 99% de los cubanos quiere cambio, al que solo se oponen los tradicionalistas"
- El artículo señala la firma de "memorandos de entendimiento sobre turismo, aviación, salud e industria farmacéutica"
Madrid/La primera entrevista concedida a un medio internacional de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nietísimo del viejo general y conocido como El Cangrejo, ha sido para The National, un diario de prestigio en inglés editado en Abu Dabi, pero la intervención no ha estado muy a la altura. Lo más interesante que aporta el supuesto interlocutor en la negociación de La Habana con EE UU es una crítica a la facción ortodoxa del régimen, contra la que –opina– el Gobierno actual debe luchar. “El 99% de la gente quiere cambio, pero la principal oposición proviene de los tradicionalistas dentro de la clase política”, sostiene.
La entrevista, en la que participa también Carlos Luis Jorge Méndez, viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, es casi en realidad contexto para contar que ambos –que forman parte de una generación más joven– han firmado varios memorandos de entendimiento con el grupo emiratí Ali Abdulla Bin Haidar. El medio sostiene que el consultor y director ejecutivo de esta empresa de súper lujo ubicada en Dubái –propiedad del empresario del mismo nombre–, el egipcio Ahmed Faisal, se ha convertido en discreto intermediario entre Cuba y los países del Golfo.
“En turismo tenemos dos memorandos de entendimiento. En aviación, en salud y farmacéutica, uno en cada sector”, afirma Faisal. “Tenemos otros tres en proceso relacionados con minerales, minería y fertilizantes; uno más para turismo; otro para puertos; y otro para pesca”, sumó el consultor, al que los funcionarios cubanos llaman –dice el medio– “el arquitecto” y que calificó de “histórico” el momento por la cantidad de acuerdos para una Cuba “post-sanciones”.
Los funcionarios cubanos llaman a Faisal “el arquitecto”, que calificó de “histórico” el momento por la cantidad de acuerdos para una Cuba “post-sanciones”
Exactamente de eso depende todo. El régimen cubano ha anunciado ya su batería de medidas para abrir la economía, pero no se sabe cuál será la reacción de la Casa Blanca, de quien depende casi todo. Porque con las sanciones vigentes, cualquier negocio sigue penalizado.
El acuerdo más llamativo es precisamente uno que apela directamente a la fe en que EE UU aceptará el escenario propuesto. Ali bin Haidar, presidente del grupo, ha firmado una carta de intenciones con el Gobierno cubano para adquirir –aunque la ley solo permite, y el régimen lo ha subrayado, arrendar– terrenos en cayo Santa María para la construcción de un complejo turístico de lujo. Según el diario, el proyecto podría llamarse Isla Trump si las negociaciones con la organización del presidente –de lo que se deduce que las tienen– resultan exitosas. Aunque no hay un acuerdo firmado como tal, hay bocetos, afirman, con dos torres y cúpulas doradas.
Otro acuerdo citado es el que ha firmado el grupo egipcio Mag con la minera estatal Commercial Caribbean Nickel S.A. (CCN), una explotación de Cajálbana, en Pinar del Río. La empresa enviará un equipo técnico para evaluar los recursos geológicos y la infraestructura y reunirse con los funcionarios de cara a la creación de una empresa mixta si todo prospera. El níquel también aparece como fuente de interés en el artículo.
“Si se levantan las sanciones, Cuba necesitará una inversión sustancial en muchos sectores”, señala Mohamed Atta Gad, presidente de Mag. “En muchos sentidos, es un mercado sin explotar con un enorme potencial”. El directivo destaca algo que, de ser cierto, es una anomalía: la flexibilidad y fluidez de los procedimientos con la parte cubana. “El único obstáculo importante son las sanciones estadounidenses”, zanjó.
The National afirma que también ha habido reuniones con los sectores petrolero y gasístico, además de llevarse, la parte cubana, una garantía: la continuidad de la cooperación médica con Catar, Arabia Saudita y Kuwait.
“Nos encontramos en un momento particularmente especial porque esas transformaciones se han acelerado”, afirma el viceministro Méndez a The National. “Estamos impulsando una mayor participación del sector privado en la economía, no solo mediante la apertura de más actividades a la iniciativa privada y el fomento de la inversión extranjera en prácticamente todos los sectores, sino también creando un entorno empresarial más favorable y competitivo a nivel internacional”, insiste.
Eso sí, con cuidado de dejar claro, a través de una acrobacia lingüística, que esto no es una traición a los principios de la Revolución. “Quisiera aclarar que no estamos privatizando la economía. Lo que estamos haciendo es dar mayor participación al sector privado en la economía, prácticamente en todos los sectores”. El funcionario afirmó que el sistema no va a cambiar, solo se va a “modernizar” la economía.
En cuanto a otra pregunta relativamente incómoda, las indemnizaciones por confiscaciones de los años 60, el viceministro se abrió a un acuerdo sin mencionar –como sus jefes previamente– contrapartidas por los daños del embargo
The National pregunta explícitamente sobre el futuro de Gaesa, el conglomerado militar que controla un altísimo porcentaje de la economía de la Isla, pero Méndez elude responder. “No creemos que la cuestión sea revisar ningún grupo empresarial o entidad en particular”, contesta. En cuanto a otra pregunta relativamente incómoda, las indemnizaciones por confiscaciones de los años 60, el viceministro se abrió a un acuerdo sin mencionar –como sus jefes previamente– contrapartidas por los daños del embargo. “Estamos dispuestos a buscar un acuerdo… que sea satisfactorio para todas las partes, considerando tanto a las empresas extranjeras que estaban en Cuba y fueron nacionalizadas, como buscando también acuerdos que sean aceptables para los cubanos que en algún momento emigraron del país”, dijo.
Habló también el funcionario de medidas prácticas, desde la ventanilla única a cumplir con otros estándares internacionales, pero el nietísimo, a pesar de llevarse la atención, solo acertó a incurrir en lugares comunes. “Somos un grupo de jóvenes líderes que hoy tenemos altas responsabilidades en la dirección del Gobierno cubano bajo el liderazgo del general de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañados por un amplio grupo de colegas de diferentes edades y generaciones, todos con la mirada puesta en un punto central: el bienestar del pueblo cubano”, dijo, y habló de que su cometido era integrar rápidamente las reformas.
The National hace una radiografía del país y sus problemas, dibuja el panorama inflacionario e incorpora gráficos a la información, además de contar con las opiniones de varios expertos politólogos y economistas, algunos de ellos muy vinculados al régimen. Pero al final deja una reflexión imprescindible. “En las calles de La Habana, donde el peso se devalúa a diario y los cortes de luz pueden durar hasta 22 horas, la ejecución de estos planes será el mayor desafío. Que los acuerdos que se firman ahora se conviertan en la base de una verdadera apertura dependerá de decisiones que se toman mucho más allá de las fronteras de Cuba. Como dijo un empresario anónimo: ‘Si no hacen esto, este país se hundirá como nunca antes’”.