La Habana pone sus esperanzas en 20 camiones chinos para recoger la basura
Cuba
El Gobierno anuncia que invirtió más de un millón de euros en una flota que no resolverá la crisis de desechos de la capital
Madrid/Un lote de 20 camiones y más de 240 contenedores de origen chino para la recogida de basura fue presentado este domingo por el Gobierno cubano. La inversión se dio a conocer durante un recorrido de la viceprimera ministra Inés María Chapman por la base logística del municipio de Playa, en La Habana, acompañada también por el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, según reportó Canal Caribe.
Aunque los equipos son de fabricación china, no forman parte de las donaciones que el país asiático ha entregado a Cuba en los últimos años. China ya había presumido recientemente de la donación de triciclos eléctricos destinados a ese propósito. En este caso, Canal Caribe enfatizó que el proyecto tuvo un costo de “más de 1.000.000 de euros”, pagado “al 100%” por el Gobierno cubano.
Especialistas explicaron al medio oficial algunas de las “novedades” de la tecnología incorporada a los equipos: los contenedores, del tipo Ampliroll, tienen capacidades de entre cinco y 10 toneladas, mientras que los camiones cuentan con aire acondicionado, frenos de montaña y caja de cambios de ocho velocidades.
Los contenedores serán colocados en “puntos de acopio” de distintos municipios de la capital. Las autoridades reconocieron, también con insistencia, que el sistema no constituye una solución definitiva para la preocupante crisis de recogida de desechos sólidos que enfrenta la ciudad. “Eso va a resolver una parte del problema que tenemos hoy, crítico, pero no es la solución definitiva”, admitieron.
“Eso va a resolver una parte del problema que tenemos hoy, crítico, pero no es la solución definitiva”
El proyecto fue concebido “por las máximas autoridades de La Habana”, en conjunto con los ministerios de Transporte e Industria y “actores económicos”, señaló el medio. Los funcionarios anunciaron además reuniones en las circunscripciones y los Consejos Populares para explicar el funcionamiento del sistema y promover una mayor disciplina entre los ciudadanos, con el objetivo de garantizar que la recogida funcione.
La crisis de los desechos sólidos ha convertido a La Habana en una ciudad difícil de transitar, con grandes acumulaciones de basura por sus calles y barrios. Los vertederos improvisados suelen incendiarse –de forma espontánea o provocada– y generar humo tóxico, lo cual ya ha sido señalado por las autoridades como un riesgo para la salud. La acumulación de residuos junto a salideros de aguas albañales agrava las condiciones sanitarias y propicia la proliferación de insectos, en un verano caluroso en el que se han reportado brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos e incluso muertes por dengue, que hubieran sido evitables en otras condiciones.
En febrero de este año, solo 44 de 106 camiones recolectores de la ciudad estaban operativos por falta de diésel y deterioro mecánico. La Habana necesitaría entre 20.000 y 30.000 contenedores para evitar los enormes basureros, pero solo cuenta con unos 10.000, y muchos en mal estado. Las autoridades cubanas, como acostumbran, han atribuido repetidamente la crisis a factores externos o a la conducta de los ciudadanos, entre ellos las sanciones de EE UU y la falta de disciplina en el manejo de los desechos.
Se han reportado brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos e incluso muertes por dengue, que hubieran sido evitables en otras condiciones
Mientras el Gobierno apuesta por los camiones chinos, otras iniciativas para aliviar la crisis han quedado estancadas. Es el caso del proyecto de desarrollo local El Rampeño, en El Vedado, que pretendía recoger la basura con triciclos eléctricos. Su organizador, Pedro Garcés, presidente del Consejo Popular Rampa, reconoció en su canal de Telegram que el objetivo del proyecto “no se ha logrado concretar”.
El funcionario atribuyó el fracaso del proyecto a varios factores, entre ellos, la falta de triciclos, que debían ser donados “por parte del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el Gobierno central”, y que no se consiguió “la culminación de la solinera de 23 y J”, necesaria para cargar los vehículos eléctricos.
Este diario visitó dicha solinera para comprobar su estado y constató que los paneles solares ya están instalados, pero faltan los aditamentos para cargar los vehículos, una situación que, según los encargados del lugar, “va a demorar” en solucionarse.
Garcés pidió por el mismo canal a los vecinos “redoblar la vigilancia y salir al combate si desean lograr un entorno agradable” y lamentó: “La indisciplina social sigue siendo un cáncer que nos va consumiendo poco a poco y es muy triste que suceda”.
Un recorrido de 14ymedio por las calles que atendería el proyecto muestra que los residentes han intentado seguir las instrucciones de Garcés: bolsas de basura organizadas y colgando de los árboles, a la espera de ser recogidas por la flota de triciclos que debía cubrir la zona.
Otros puntos, sin embargo, muestran focos de basura sin recoger, que amenazan con crecer porque, para la concreción del proyecto, se organizó la retirada de los tanques para facilitar la recogida por la flota de triciclos eléctricos.