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Libros para salvaguardar un país que se pierde

Libros del mes

De la Habana de Jorge Mañach a los "raros" de Vicente Echerri, septiembre trae rescates, memorias y nuevas miradas sobre Cuba

Una ciudad, sus iglesias, ciertos personajes condenados al margen, un país que se desmorona o una memoria personal encuentran refugio este mes entre cubiertas. / Collage
14ymedio

04 de octubre 2026 - 08:05

La Habana/Septiembre ha dejado sobre la mesa del lector cubano libros muy distintos, pero unidos por una obsesión que atraviesa buena parte de nuestra literatura: conservar lo que desaparece. Una ciudad, sus iglesias, ciertos personajes condenados al margen, un país que se desmorona o una memoria personal encuentran refugio este mes entre cubiertas.

La primera recomendación obliga a regresar un siglo. Casa Vacía acaba de publicar una nueva edición de Estampas de San Cristóbal, de Jorge Mañach, acompañada por un extenso estudio introductorio de Duanel Díaz Infante. El rescate tiene algo de celebración centenaria: los textos aparecieron originalmente en El País en 1925 y el volumen comenzó a circular a principios de 1927. Pedro Marqués de Armas recordó este septiembre que las ediciones anteriores –la de Editorial Trópico, en Madrid, de 1995, y la habanera de Ateneo, de 2000– llevaban años agotadas.  

Vale la pena volver a ese Mañach que observa una Habana sacudida por automóviles, turismo, publicidad y una americanización acelerada. El libro fue recibido entonces como una suerte de "guía sentimental" de la capital, aunque su verdadero atractivo está en la mirada sobre una ciudad que teme perder su personalidad mientras se moderniza. La nueva edición permite, además, releer esa tensión desde una Habana contemporánea que tiene problemas bastante diferentes: ya no crecer demasiado aprisa, como lamentaba Mañach, sino sobrevivir a su deterioro.  

Una ciudad, sus iglesias, ciertos personajes condenados al margen, un país que se desmorona o una memoria personal encuentran refugio este mes entre cubiertas

También mira directamente a la capital Iconografía en las iglesias católicas de La Habana, de Rafael Lago Sarichev, publicado por Hurón Azul. Es un volumen de grandes dimensiones –538 páginas, formato de 210 por 280 milímetros y precio de 49 euros– que funciona a la vez como inventario, guía y obra de consulta. Reúne fotografías realizadas por el propio autor de santos, advocaciones marianas, representaciones de Cristo y otras imágenes conservadas en numerosos templos habaneros, acompañadas de biografías y explicaciones de símbolos cristianos. La editorial lo presentó este mes como un intento de subsanar precisamente la falta de identificación e información sobre muchas de esas figuras.  

Lago (La Habana, 1967), diseñador gráfico e investigador patrimonial, lleva años ocupado en cementerios, arte funerario y patrimonio religioso. De ahí que este libro pueda leerse también como un archivo visual: cuando tantas edificaciones religiosas sufren humedad, abandono y pérdidas patrimoniales, fotografiar, identificar y describir se convierte en una forma de preservar.

Otro libro volvió a la actualidad gracias a Madrid. El poeta y narrador Rafael Vilches Proenza presentó el 24 de septiembre Salón del reino, publicado por Ilíada Ediciones, en la Asociación Élida. El volumen, que Vilches describió como una especie de "cuaderno secreto", tuvo una historia accidentada: según ha contado, fue el último manuscrito suyo retirado de una editorial cubana por la Seguridad del Estado antes de abandonar la Isla y logró salir de Cuba en diciembre de 2022, llevado por uno de sus hijos. La presentación madrileña, a cargo del escritor Omar Parada, volvió a poner en circulación un poemario concebido como registro de un país, pero también de una transformación personal.  

Las lecturas de septiembre parecen ponerse de acuerdo en algo: los libros también sirven para guardar aquello que un país corre el riesgo de perder

La memoria es igualmente el combustible de Raros testigos, de Vicente Echerri, publicado en junio por Fulgencio Pimentel y presentado el 26 de septiembre en la librería Rafael Alberti de Madrid junto a Antonio Muñoz Molina y Antonio José Ponte. Echerri reconstruye las vidas de siete cubanos que conoció personalmente: Alberto Guigou, Germán Puig, Jorge Oliva, Juan Guerra, Manuel Rodríguez de Bustamante, Adrián Montoro y Heberto Padilla.  

Son perfiles, pero también fragmentos de autobiografía y de historia cultural cubana. Los siete personajes recorrieron caminos muy distintos, aunque comparten heterodoxia, desplazamiento y exilio. En el trasfondo asoma Los raros de Rubén Darío, un volumen en el que el nicaragüense compiló semblanzas de autores malditos o marginados.

Entre Mañach observando La Habana de hace un siglo, Lago catalogando los santos que todavía habitan sus templos, Vilches salvando un manuscrito de la Isla y Echerri rescatando del olvido a siete compatriotas, las lecturas de septiembre parecen ponerse de acuerdo en algo: los libros también sirven para guardar aquello que un país corre el riesgo de perder.

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