Mueren dos presos en Guantánamo, uno por tuberculosis y otro por inanición
Cuba
Prisoners Defenders ha denunciado que 90.000 presos en Cuba están expuestos a “daños irreversibles” por “desnutrición forzada”
La Habana/Dos presos comunes, Alfredo Poll Imber y Ermis Bombu Moreira, de 50 y 52 años, murieron bajo custodia estatal en la Prisión Provincial de Guantánamo. La información fue divulgada este lunes por el centro de asesoría legal Cubalex, que denunció que ambos decesos ocurrieron “en medio de graves denuncias sobre las condiciones de salud y alimentación dentro del sistema penitenciario cubano”.
De acuerdo con la ONG, Poll Imber, quien cumplía una sanción de 11 años, falleció el pasado 11 de abril a causa de tuberculosis. En el caso de Bombu Moreira, murió el 7 de mayo en el Hospital Provincial de Guantánamo tras sufrir un coma metabólico, algo que ocurre cuando el cerebro no recibe los nutrientes necesarios y que está provocado por inanición.
Según testimonios recabados por Cubalex, el hombre fue trasladado desde la cárcel en “estado crítico” hacia la unidad de cuidados intensivos de emergencia del hospital. Un día antes de su fallecimiento, le otorgaron una licencia extrapenal en un procedimiento realizado durante la madrugada y con presencia de un fiscal.
La organización apunta a "una posible huelga de hambre", pero afirma desconocer las razones que le habrían podido llevar a esa protesta y "cuánto tiempo permaneció en estado de inanición".
Afirma desconocer las razones que le habrían podido llevar a esa protesta y "cuánto tiempo permaneció en estado de inanición"
De igual manera, reiteró la denuncia de que este tipo de muertes, ocurridas bajo custodia estatal, "reflejan la precariedad extrema de las condiciones sanitarias, alimentarias y médicas en las cárceles cubanas".
Apenas en abril, el centro reportó que en la prisión provincial El Típico de Las Tunas la situación alimentaria era “crítica”. En ese entonces informó que más de 300 presos permanecían sin alimento debido a la falta de suministro en 12 destacamentos. Ello generó una protesta “que estuvo cerca de convertirse en motín”. Según la información revelada por Cubalex, “la medida propuesta por el jefe de unidad fue que los paramilitares jefes de destacamento usaran sus pertenencias para proveer comida hasta que llegara el suministro oficial”.
A finales del mes pasado, la organización Prisoners Defenders también denunció que 90.000 presos en Cuba –la población carcelaria que se calcula que hay en la Isla– están expuestos a “daños irreversibles” por “desnutrición forzada”, debido a las raciones alimentarias escasas que les proporcionan.
La ONG, con sede en Madrid, publicó un informe con fotografías, testimonios y otros materiales recibidos desde varias cárceles cubanas con los que han calculado que los presos reciben 250-353 kilocalorías al día, cuando un adulto requiere alrededor de 2.553, así que la dieta en prisión “cubre únicamente entre 10–14% del requerimiento energético estimado para un adulto sedentario”.
La dieta en prisión “cubre únicamente entre 10–14% del requerimiento energético estimado para un adulto sedentario”
Con Alfredo Poll Imber y Ermis Bombu Moreira, la cifra de presos fallecidos en el país bajo custodia del Estado asciende a 127, desde enero de 2023 a la fecha, según el registro del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (Cdpc). De esas muertes, 11 se han registrado este año.
El Cdpc, en su más reciente informe sobre las condiciones carcelarias del país, publicado en octubre pasado, indica que “Cuba mantiene un sistema penitenciario incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos y con los propios mandatos de su Constitución”. Asimismo alerta que “la magnitud, sistematicidad y gravedad de las violaciones documentadas configuran una crisis humanitaria que trasciende incidentes aislados para revelar una política deliberada de degradación humana”.
Ante esas condiciones, Cubalex ha hecho hincapié en que las huelgas de hambre “son una forma extrema de protesta ante la falta de garantías, abusos, ausencia de vías efectivas de denuncia y violaciones sistemáticas de derechos humanos”. Es, insiste, una “forma de protesta que se encuentra regulada en varios instrumentos jurídicos internacionales”.