La muerte de un liniero en Cárdenas apunta a la falta de medios de seguridad para esos profesionales
Matanzas
Ni la empresa eléctrica ni los medios oficialistas han dado información hasta ahora sobre el accidente
La Habana/Osmani Rosales Núñez, trabajador de la Empresa Eléctrica de Cárdenas, falleció este sábado por una descarga eléctrica mientras realizaba labores de reparación en la zona de Tenería entre Neptuno y Ceres, en la ciudad de Cárdenas, en la provincia de Matanzas. La noticia fue divulgada por el usuario Christian Arbolaez en su perfil de Facebook y también retomada por La Tijera.
Según el reporte, Osmani, de 39 años recién cumplidos y quien residía en Cristina y Portilla, fue trasladado aún con vida al Policlínico Moncada y luego fue llevado al hospital, “donde los médicos intentaron reanimarlo sin éxito”.
“Yo fui testigo, lo vi caer y fue muy doloroso”, dijo una usuaria en los comentarios al post de Arbolaez. “Lo vi cuando llegó al hospital. Hicieron todo lo que pudieron por reanimarlo, pero en verdad sabía que era difícil, estaba todo quemado”, agregó otra persona.
La publicación se llenó de elogios para Rosales Núñez, de quien destacan su calidad humana y cercanía, pero también de condenas por las condiciones en que trabajan los operarios. “Situaciones como esta deberían evitarse. Trabajan con pocos materiales de protección física y además con demasiado riesgo. Mira cómo termina la vida de este muchacho que de seguro dejó una familia destrozada”, remarcó un usuario.
“Situaciones como esta deberían evitarse. Trabajan con pocos materiales de protección física y además con demasiado riesgo”
Sobre el hecho, ni la empresa ni los medios provinciales han publicado una sola línea hasta ahora.
La muerte del trabajador ocurre en medio de una crisis energética que en Cárdenas ha derivado en protestas ciudadanas por cortes de más de 26 horas, mientras en Matanzas los apagones han llegado a superar las 67 horas consecutivas sin electricidad, como denunció la periodista local Yirmara Torres.
Accidentes similares se han registrado los últimos años en el país. En septiembre del año pasado, el liniero Cleivi Pujada Castro perdió la vida mientras realizaba labores de reparación en un circuito de la subestación Playa Baracoa, en Bauta, provincia de Artemisa. El trabajador de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) falleció tras entrar en contacto con una línea de alta tensión, de acuerdo con el testimonio de un colega que divulgó lo ocurrido.
“Sucedió un accidente fatal en el que mi compañero y hermano Cleivi Pujada Castro perdió la vida. Me siento sorprendido porque siempre fue un hombre muy estricto con las medidas de seguridad”, escribió en Facebook su compañero Alden Daniel García. Según su relato, Pujada Castro hizo contacto con una línea de 7.800 voltios, descarga que le provocó la muerte.
Otro liniero, Osmani Hernández Madroza, sufrió quemaduras severas mientras trabajaba en una avería en San Miguel del Padrón
Días antes, otro liniero, Osmani Hernández Madroza, sufrió quemaduras severas mientras trabajaba en una avería en San Miguel del Padrón, cuando reparaba un conductor partido con el que hizo contacto, resultando en la amputación de sus dos brazos debido a las quemaduras. Según un comunicado difundido entonces por la Unión Eléctrica (UNE), el trabajador, de 35 años, fue trasladado de urgencia al hospital Miguel Enríquez –conocido como La Benéfica–, donde fue atendido de inmediato.
En marzo de 2024, Leonel Carroso Machín, un liniero de la Empresa Eléctrica de La Habana, cayó de un poste en el municipio de Boyeros y falleció. Tras el accidente, el trabajador fue trasladado a un hospital para ser operado, pero no sobrevivió a la intervención.
Ese mismo año, en octubre, un incendio en la patana turca Belgin Sultan, anclada en la bahía de La Habana, dejó ocho lesionados: tres cubanos y cinco empleados turcos de Karpowership. Días más tarde, los trabajadores extranjeros Halil Karadeniz y Fuat Türkyilmaz fallecieron en el hospital Hermanos Ameijeiras a causa de las heridas.
Cada accidente que sale a la luz pública intensifica las críticas hacia la UNE por las condiciones de riesgo en que laboran sus empleados
Cada accidente que sale a la luz pública intensifica las críticas hacia la UNE por las condiciones de riesgo en que laboran sus empleados, con equipos de protección insuficientes o inexistentes. En 2024, la propia empresa compartió imágenes de obreros retirando cenizas dentro de la caldera de una termoeléctrica sin guantes, nasobucos ni gafas, lo que reforzó la percepción de que la alta siniestralidad no es casualidad.
Las estadísticas oficiales confirman la gravedad de la situación de inseguridad en los entornos laborales en el país: durante el primer semestre de 2025, se registraron 15 muertes a causa de 436 accidentes de trabajo, de acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei).
Antes, en 2024, 52 cubanos murieron en su centro de trabajo, es decir, uno por semana. Aunque la cifra total de accidentes disminuyó de 1.498 en 2023 a 934 en 2024, el índice de fallecidos por cada mil lesionados se disparó de 33,7 en 2023 a 53,3 en 2024, un aumento cercano al 60%.