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Entre dos orillas y un basurero, el puente olvidado de Matanzas

Deterioro urbano

La falta de mantenimiento y la acumulación de desperdicios deterioran el paso peatonal que comunica Versalles con La Marina 

En la ciudad conocida por sus puentes, algunos han dejado de ser motivo de orgullo para convertirse en una preocupación cotidiana. / 14ymedio
Julio César Contreras

11 de octubre 2026 - 08:46

Matanzas/La mujer se protege del sol con una sombrilla mientras avanza hacia el río Yumurí. A pocos pasos, un joven esquiva los desniveles del pavimento. Ambos se dirigen al puente peatonal que une los barrios de Versalles y La Marina, una estructura donde el óxido, la basura y la falta de mantenimiento se han convertido en compañeros habituales de los transeúntes.

Cuando este 12 de octubre Matanzas celebre sus 333 años de fundada, difícilmente esta pasarela aparecerá entre las imágenes escogidas para festejar el aniversario. En la ciudad conocida por sus puentes, algunos han dejado de ser motivo de orgullo para convertirse en una preocupación cotidiana. El llamado puente del tubo, situado a escasos metros del emblemático puente de La Concordia, es uno de ellos.

Antes de llegar a sus escaleras, el caminante debe enfrentarse a un vertedero que ocupa buena parte del acceso. Botellas plásticas, cartones, latas oxidadas, ramas secas y desperdicios domésticos forman una montaña junto a una zanja por donde corren aguas albañales. El hedor se mezcla con el calor y atrae insectos. A pocos metros, las fachadas cubiertas de enredaderas y las palmas ofrecen una postal tropical que contrasta con tanta inmundicia.

“Siempre me ha gustado este puente chiquito porque no hay riesgo de tener un accidente con los carros, pero la verdad que la situación con el vertedero es insoportable”, asegura Filiberto, un jubilado que diariamente cruza para visitar a sus nietos en La Marina.

"Como la gente de Comunales no viene a realizar el saneamiento, la basura ha ido ganando terreno". / 14ymedio

“Me consta que los vecinos se han quejado hasta donde han podido. Sin embargo, como la gente de Comunales no viene a realizar el saneamiento, la basura ha ido ganando terreno. Empezó por un pedacito y ya le falta cada vez menos para llegar hasta las escaleras”, lamenta.

El basurero no es el único obstáculo. Los escalones presentan desniveles y carecen de pasamanos en algunos tramos. Sobre el puente, una gruesa tubería metálica, utilizada durante décadas para abastecer de agua potable a los barrios cercanos y actualmente en desuso, conserva una costra de herrumbre. A su alrededor, la estructura muestra grietas y las barandas han desaparecido por secciones.

“Para subir y bajar tengo que ir poco a poco, de escalón en escalón, porque de lo contrario pierdo el equilibrio”, explica Filiberto, quien teme que un tropiezo termine en una caída.

El deterioro viene de lejos. En julio de 2019, un reportaje de Radio 26 denunciaba que casi tres metros de baranda habían terminado en el río y señalaba a los pescadores que utilizaban la pasarela como plataforma para lanzar sus redes. La publicación describía también la suciedad y los malos olores que acompañaban a los peatones. Siete años después, las imágenes muestran que aquellos problemas siguen presentes y se han agravado.  

"Hay un buen tramo que ya está sin barandas y si uno se descuida puede terminar en el río, que está bastante sucio”. / 14ymedio

“Camino pegándome lo más que puedo a la tubería. Hay un buen tramo que ya está sin barandas y si uno se descuida puede terminar en el río, que está bastante sucio”, advierte el jubilado. “Si continúan robándose los alambrones y no le hacen una buena reparación, dentro de un tiempo ningún viejo podrá pasar por aquí”.

Los más jóvenes tampoco atraviesan el lugar con tranquilidad. Melissa, estudiante de preuniversitario, vive a una cuadra y conoce las historias de asaltos que circulan entre los vecinos. Por las noches, asegura, la oscuridad convierte el paso en un sitio todavía más inquietante.

“Esto se pone más oscuro que una boca de lobo”, comenta. Incluso de día prefiere caminar por el costado donde las barandas permanecen completas, aunque el espacio resulte más estrecho.

“No tengo ni idea de cómo pueda estar la estructura por debajo, pero me niego a pensar que haya peligro y aun así dejen el paso abierto”, añade.

Decenas de personas continúan cruzando diariamente el llamado puente del tubo, porque el deterioro no elimina la necesidad de llegar al otro barrio. / 14ymedio

Desde el vecino puente de La Concordia, las columnas de concreto parecen resistir sin dificultades. Sin embargo, el verdadero estado de sus apoyos requiere una evaluación especializada. Mientras tanto, decenas de personas continúan cruzando diariamente, porque el deterioro no elimina la necesidad de llegar al otro barrio.

En vísperas del aniversario, Matanzas volverá a celebrar su historia, sus ríos y su arquitectura. El puente del tubo, sin monumentales arcos ni placas conmemorativas, seguirá prestando servicio entre desperdicios y metales oxidados. Una ciudad puede presumir de sus puentes, pero también debería garantizar que sus habitantes lleguen sanos y salvos a la otra orilla.

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