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La Policía busca los autores de la destrucción de un busto de Martí en La Habana

Profanación

Otro monumento al “Héroe Nacional” vandalizado en Guanabacoa, además de una estatua de mármol de Antonio Maceo en Las Tunas

Monumento a José Martí vandalizado en un parque de Guanabacoa este fin de semana. / 14ymedio
14ymedio

24 de agosto 2026 - 14:57

La Habana/Un busto de José Martí fue vandalizado en la comunidad de Valle Grande, en el municipio habanero de La Lisa, durante el apagón de la madrugada de este domingo, que ya se había prolongado por más de 20 horas. El hecho fue descubierto en la mañana de ese día, cuando el monumento apareció decapitado, y desde entonces agentes policiales investigan lo ocurrido.

El busto de Martí situado en el parque de Valle Grande quedó “hecho añicos” y “decapitado”, según la información proporcionada por vecinos de la comunidad a 14ymedio. Para la Policía, el acto tiene connotaciones políticas por tratarse de un monumento al “Héroe Nacional”, algo especialmente relevante en un país cuyo Código Penal contempla delitos como la “difamación de los héroes y mártires”.

Las mismas fuentes aseguran que, durante noches recientes de apagones, el monumento ya había sido atacado y parcialmente deteriorado, presuntamente como forma de protesta. La comunidad de Valle Grande, al igual que otras zonas del municipio de La Lisa, de la capital y del país, ha sido escenario de cacerolazos en los meses recientes, mientras Cuba atraviesa su peor crisis desde 1959.

La Policía ha iniciado una investigación para identificar a los responsables. Según los vecinos, los agentes han recogido huellas dactilares en el lugar y han comenzado a interrogar a posibles testigos y sospechosos. La investigación ha generado temor entre los residentes, que prefieren no ofrecer más información por miedo a posibles represalias.

Durante noches recientes de apagones, el monumento ya había sido atacado y parcialmente deteriorado, presuntamente como forma de protesta

El busto de Martí en Valle Grande no fue el único que sufrió actos de vandalismo este fin de semana en la capital. En el Parque Martí de Guanabacoa, otro monumento dedicado al mismo prócer amaneció manchado con pintura amarilla, según pudo documentar 14ymedio en el lugar. El busto fue emplazado en la primera mitad del siglo XX con el auspicio de la Logia Masónica Hijos de la Luz y se convirtió en un sitio de homenaje a José Martí, quien también era masón, por lo que el ataque ha provocado especial indignación entre miembros de la comunidad masónica.

“Esto no es sólo una acción contra el Gobierno sino contra la historia: de Cuba, de Guanabacoa y de la Masonería”, escribió un vecino del municipio en redes sociales.

Otro episodio reciente de acciones contra símbolos de la historia oficial de Cuba ocurrió este mismo mes en Las Tunas, donde un busto de mármol de Antonio Maceo fue derribado de su pedestal y quedó con daños visibles en el rostro. El ataque ocurrió en la madrugada del 9 de agosto en el parque dedicado al mártir independentista, y provocó la condena de las autoridades culturales de la provincia. Su destrucción fue interpretada por críticos del Gobierno como una expresión más del “deterioro del respeto” hacia los símbolos históricos en medio de la crisis.

Los actos contra monumentos y símbolos de la Patria han aparecido en distintos momentos de la historia del régimen cubano, casi siempre interpretadas por las autoridades como expresiones de “contrarrevolución”. Desde los primeros años posteriores a 1959, la alteración, destrucción o profanación de símbolos vinculados al poder y a la historia oficial ha sido presentada por la Seguridad del Estado y los medios oficiales como una forma de enfrentamiento político.

Los actos contra monumentos y símbolos de la Patria han aparecido en distintos momentos de la historia del régimen, interpretadas por las autoridades como “contrarrevolución”

Uno de los casos más reconocidos en los últimos años ocurrió en enero de 2020, cuando varios bustos de José Martí en La Habana fueron cubiertos con sangre de cerdo. Las acciones fueron reivindicadas en redes sociales por el grupo Clandestinos, que las presentó como una forma de protesta contra el Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Las imágenes circularon ampliamente y provocaron una fuerte reacción de las autoridades. La prensa estatal calificó a los autores de “contrarrevolucionarios”, “viles” y “apátridas”.  

La Policía cubana detuvo posteriormente a varias personas y presentó el caso como una operación organizada para desacreditar al Gobierno. El caso terminó con penas de prisión extraordinariamente elevadas. En diciembre de 2020, el Tribunal Provincial Popular de La Habana condenó a tres acusados por delitos relacionados con los hechos. Panter Rodríguez Baró recibió una pena de 15 años de prisión por “difamación de las instituciones y organizaciones y de los héroes y mártires” y “daños a bienes del patrimonio cultural”. Yoel Prieto Tamayo fue condenado a nueve años por los mismos delitos, mientras que Jorge Ernesto Pérez García recibió un año de prisión por difamación.

Estos precedentes sitúan las acciones recientes en Valle Grande como expresiones de descontento atrevidas, teniendo en cuenta las consecuencias penales que pueden acarrear este tipo de actos en Cuba. El creciente malestar de la población ante la situación actual parece estar llevando a los ciudadanos a anteponer sus formas de protesta al temor a posibles represalias.

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