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El Proyecto se posiciona como un acto de resistencia ante el caos que reina en Cuba

Entrevista

David González ha convertido su casa en "un refugio cultural para muchos jóvenes de La Habana que quizás no tengan otro lugar donde ir"

El joven David González, fundador de El Proyecto, en las escaleras de su vivienda convertida en centro cultural. / 14ymedio
14ymedio

16 de agosto 2026 - 14:07

La Habana/En una ciudad donde desde hace meses los apagones llegan a durar más de 20 horas diarias, ha surgido un espacio donde se puede disfrutar de conciertos, proyecciones de películas, exposiciones, fiestas y otras iniciativas culturales incluso cuando el sistema eléctrico nacional (SEN) está en colapso total. La entrada cuesta apenas 300 pesos (unos 50 centavos de dólar al cambio actual) porque, según declaró a 14ymedio su fundador, David González, la intención no es convertirlo en un negocio lucrativo, sino crear un refugio autosustentable en medio de la severa crisis que atraviesa la Isla.

“El Proyecto” es el nombre de este espacio de encuentro cultural y descanso del asedio político. Funciona en la propia vivienda de González, una casona colonial que pertenece a su familia, y que ahora ha sido reconvertida en un centro cultural independiente. El lugar, ubicado en la esquina de las calles 11 y 14, en el barrio habanero de El Vedado, ha ganado popularidad, sobre todo entre los jóvenes, como punto de encuentro para la cultura, la fiesta, la libertad y la resistencia.

El Proyecto se posiciona como un acto de resistencia ante el caos que reina en Cuba

“Aquí no hay dictadura, aquí no hay SEN, aquí no hay problemas con la luz ni con el agua, y todos son bienvenidos”, dijo el joven González, de 29 años, en una conversación con este diario, sentado con naturalidad en las escaleras frente a las puertas del espacio cultural. Con letreros en sus paredes como “¿Hasta cuándo?” y “La sensación del colapso”, y detalles en la decoración como un ventilador que homenajea a los jóvenes encarcelados de la plataforma independiente El4tico, El Proyecto se ha convertido también en un espacio de libertad de expresión y de inspiración para “un cambio hacia un futuro mejor” en Cuba.

Con letreros en sus paredes como “¿Hasta cuándo?” y “La sensación del colapso”, El Proyecto se ha convertido también en un espacio de libertad de expresión. / 14ymedio

“El Proyecto surge como una necesidad, como una especie de alternativa ante el caos en que estamos viviendo”, dice González. El joven, graduado en Comunicación Social y ex becario del programa británico Chevening, relata que la iniciativa comenzó con la proyección de películas y luego se extendió a fiestas y conciertos de música alternativa de distintos géneros, como jazz, folk y rock. Al principio las actividades eran gratuitas, pero el aumento del público los llevó a cobrar entrada para poder sostenerlas. Para mantener el funcionamiento durante los prolongados cortes de electricidad, el centro cuenta con baterías y estaciones de energía EcoFlow.

El espacio ha ganado popularidad sobre todo entre los jóvenes, como punto de encuentro para la cultura, la fiesta, la libertad y la resistencia. / 14ymedio

Además de conciertos, que acogen sobre todo a artistas jóvenes, El Proyecto también ha organizado muestras de artes visuales, como la realizada el pasado 10 de julio en homenaje al 11J, “una efeméride sumamente importante para nosotros como jóvenes cubanos”, dijo González a 14ymedio, en referencia a las masivas protestas ciudadanas del 11 de julio de 2021, que acabaron con una fuerte represión y más de mil manifestantes encarcelados.

La muestra del 11J fue, para González, “nuestra declaración de intenciones de una forma pacífica” y, añadió, buscaba “instar a la reflexión sobre qué estamos haciendo como cubanos en la Cuba actual”. “Fue un homenaje a todo aquel que está preso, a todo aquel que lo mismo gritó por su supervivencia, por su libertad, y que gritó por nosotros también, representándonos a nosotros como juventud, como pueblo de Cuba”.

González habló de cómo El Proyecto se posiciona como un acto de resistencia ante la desmotivación que puede generar “todas las cosas que ves alrededor: de la basura que está enfrente, de la luz que se va, el agua que no hay, de los precios que suben, de la inseguridad en la calle…”. Para el joven, se trata de “reconvertir el caos”, de usarlo como catalizador en lugar de como obstáculo y de “entender cuál es nuestra labor en medio de ese caos”.

El Proyecto ofrece conciertos de música alternativa de distintos géneros, como jazz, folk y 'rock'. / 14ymedio

“Siento responsabilidad como joven cubano, con respecto al futuro de Cuba”, dice González sobre las intenciones de El Proyecto. “Yo no creo que nosotros aquí tengamos la solución a todos los problemas estructurales que llevamos tiempo sufriendo, debido a nuestro sistema político actual, pero sí creo que de alguna forma estamos implementando cambios”.

“Creo que la sumatoria, la concatenación de pequeños gestos como los que nosotros estamos cristalizando es precisamente lo que puede llevarnos a poder lograr ese gran cambio que todos estamos soñando”, continúa González.

“Hay una obsesión muy dañina en el tejido social de que solo un grupo de personas va a implementar el gran cambio que necesitamos y creo que tiene que verse de una forma diferente: más horizontal, más humilde, donde creemos desde la parcela nuestra, desde la humildad de estos recursos”.

El Proyecto busca convertirse en un espacio abierto a diversos géneros y manifestaciones artísticas. / 14ymedio

Crear un refugio donde los jóvenes se sientan libres para expresarse artísticamente, sin obstáculos por falta de recursos o censura gubernamental, es para González el acto de “resistencia” ante la alarmante situación que atraviesa la Isla. “Y creo que de alguna forma lo hemos logrado, cuestión que me enorgullece muchísimo”, dice González, “el haber vuelto mi casa en un refugio cultural para muchos jóvenes de la ciudad de La Habana que quizás no tengan otro lugar donde ir”.

“En esa creación creo que radica precisamente nuestro mayor logro, en el hecho de lograr que la gente, sin darle la espalda a Cuba, sin darle la espalda a su realidad, pueda repensar las cosas, pueda encontrar también la esperanza en la conexión con otros seres humanos”, añade.

El Proyecto busca ser accesible a todo tipo de público “con la intención de que todos puedan ser bienvenidos, independientemente de la solvencia económica, de la ideología, de la forma de pensar”. David González insiste en que el espacio no tiene como objetivo convertirse en un negocio lucrativo: “no está configurado con la intención de sacarle dinero a la gente, está configurado con la intención de que tú puedas sentir que es un espacio económico, de que puedes venir con 500 pesos, 1.000 pesos y pasarla lindísimo”.

"Aunque todo puede estar apagado en la ciudad, nosotros vamos a seguir estando aquí, aunque se caiga el SEN tres veces seguidas”. / 14ymedio

“Y esta es nuestra forma de apoyar ese cambio, esta es nuestra forma de decir que estamos aquí, que soñamos una Cuba mejor, que soñamos un futuro”, confiesa el joven comunicador.  

El Proyecto busca acoger próximamente también representaciones escénicas, como danza y teatro, y ampliar así su programación a otras manifestaciones artísticas. Sentado en las escaleras mientras saluda a los vecinos del barrio, González confiesa que le gustaría lograr que “la gente nos vea como un faro, como una luz encendida en medio de la oscuridad”, aunque no se refiere literalmente a la electricidad, “sino desde el punto de vista del mensaje”.

“Para mí lo importante es que la gente nos asocie con la resistencia, y con el hecho de que aunque todo puede estar apagado en la ciudad, nosotros vamos a seguir estando aquí, aunque se caiga el SEN tres veces seguidas”.

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