Salen a la luz las voces de Hermanos al Rescate antes del derribo
Cuba
CNN accedió al audio registrado dentro de la única avioneta que logró escapar del ataque en 1996
La Habana/Los cubanos ya habíamos escuchado la celebración de los pilotos militares que, el 24 de febrero de 1996, acababan de destruir una avioneta civil, desarmada y con personas indefensas a bordo. “¡Le partimos los cojones!”, gritó uno de ellos después de disparar sus misiles contra una Cessna de Hermanos al Rescate, como si hubiera abatido un bombardero enemigo y no una pequeña aeronave sobre aguas internacionales.
Ahora, una grabación difundida por CNN en Español permite escuchar el crimen desde el otro lado. No desde la cabina de los cazas MiG, sino desde el avión de José Basulto, el único de los tres aparatos de Hermanos al Rescate que consiguió regresar a Florida. La cinta, conservada durante tres décadas en una colección de videos y casetes del ex piloto Reinaldo Martín, registró las comunicaciones y el temor dentro de la aeronave mientras las otras dos eran destruidas.
“Esto es oro”, afirma Martín al mostrar a CNN el casete grabado en el avión de Basulto, cuyo indicativo era Gaviota 1. El archivo permite oír también a Carlos Costa, identificado como Gaviota Charlie, y a Mario Manuel de la Peña, Gaviota Mike. “Se te pone la piel de gallina al oírlo”, confiesa Martín mientras escucha una de las voces.
“Nos van a tirar”, se escucha advertir al piloto. Luego llega el silencio
Las comunicaciones entre los cazas MiG y el puesto de mando cubano fueron interceptadas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Tres días después del crimen, el 27 de febrero de 1996, la entonces embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Madeleine Albright, hizo pública una transcripción y la presentó como prueba de que los militares cubanos sabían que atacaban avionetas civiles y celebraron su destrucción. “Esto no es cojones, es cobardía”, sentenció Albright ante el Consejo de Seguridad.
Una década después, el periodista cubano Wilfredo Cancio Isla reveló otra grabación decisiva sobre el crimen. Publicada en El Nuevo Herald en agosto de 2006, la cinta recogía una reunión en la que Raúl Castro reconocía haber dado a varios generales facultades para derribar las avionetas sin esperar autorización. “Túmbenlos en el mar cuando se aparezcan y no consulten”, se le escucha decir. Cancio contrastó la autenticidad de la voz con especialistas y con Alcibíades Hidalgo, antiguo secretario personal de Raúl Castro.
Sin embargo, hasta ahora no se había difundido la cinta con el audio registrado desde la cabina de las víctimas. Costa pilotaba una de las Cessna junto a Pablo Morales, mientras De la Peña conducía la otra, acompañado por Armando Alejandre Jr. Los cuatro murieron cuando los cazas cubanos dispararon misiles aire-aire contra las avionetas.
El micrófono conectado a los auriculares de Basulto registra el desconcierto y el pánico dentro de la cabina. “Nos van a tirar”, se escucha advertir al piloto. Luego llega el silencio. “Charlie”, llama Basulto, tratando de comunicarse con el avión de Costa. Pero no hay respuesta. “Mike”, insiste. Tampoco responde nadie.
“Es la primera vez que escucho la grabación de Basulto diciendo que somos los siguientes, que nos van a disparar”
“Los dos han caído. Derribaron ambos aviones”, explica Martín durante el reportaje. Para entonces, las Cessna habían sido pulverizadas y sus restos habían caído al estrecho de Florida.
Una investigación de la Organización de Aviación Civil Internacional concluyó que ambos aparatos fueron destruidos fuera del espacio aéreo cubano. El primero se encontraba a unas 18 millas de la costa y el segundo a más de 30 millas, cuando el límite territorial cubano era de 12. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos determinó además que no se dio a las víctimas ninguna advertencia que les permitiera aterrizar o abandonar la zona.
La nueva grabación muestra también la reacción de Sylvia Iriondo, que viajaba como pasajera en el avión de Basulto y sobrevivió porque el tercer aparato consiguió escapar. “Es la primera vez que escucho la grabación de Basulto diciendo que somos los siguientes, que nos van a disparar”, cuenta Iriondo ante las cámaras de CNN. Para ella, lo ocurrido no admite matices ni eufemismos: “Dispararon a aviones civiles desarmados e indefensos en espacio aéreo internacional”.
“Somos los siguientes”, advierte Basulto. “La otra destruida. La otra destruida”, se oye después
CNN recuerda que las familias ya habían escuchado otras grabaciones del ataque, algunas entregadas por el FBI y otras reproducidas durante un proceso judicial federal. Pero el casete hallado en el archivo de Martín conserva algo diferente: las últimas comunicaciones de los tripulantes y el instante en que quienes viajaban en la tercera avioneta comprendieron que podían ser las próximas víctimas.
“Somos los siguientes”, advierte Basulto. “La otra destruida. La otra destruida”, se oye después. Las víctimas fueron Carlos Costa, veterano de la Infantería de Marina estadounidense; Mario Manuel de la Peña, de 24 años; Armando Alejandre Jr., nacido en Nueva Jersey y padre de familia, y Pablo Morales, un antiguo balsero que había sido rescatado antes por Hermanos al Rescate. Tres eran ciudadanos estadounidenses y el cuarto era residente legal.
Para Mirta Méndez, familiar de una de las víctimas, la acusación presentada recientemente en Estados Unidos contra Raúl Castro y varios militares cubanos no puede convertirse en otro gesto simbólico. “No podemos tener una acusación que se quede guardada en un cajón”, sostiene.
Cuando CNN le pregunta cómo imagina a Raúl Castro compareciendo ante la Justicia a sus 94 años, responde: “No importa. Todavía está activo y dando órdenes. Así que, si no puede caminar, en silla de ruedas; si no puede sentarse, en camilla”.