APOYO
Para ayudar a 14ymedio

“Si perdemos el control total del poder, nos aniquilan”, así piensa el régimen cubano

Cuba-EE UU

Un ex asesor de Obama, Ricardo Zúñiga, cree que la frustración ante la cerrazón de La Habana llevará “probablemente” a EE UU a una operación militar

Fotografía de archivo del 22 de mayo de 2026 de Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, en La Habana. / EFE / Ernesto Mastrascusa
14ymedio

25 de junio 2026 - 15:19

La Habana/Para la cúpula cubana, ceder el poder no significa perder unas elecciones o abandonar determinados privilegios, sino arriesgarlo todo. Así interpreta Ricardo Zúñiga, uno de los principales negociadores del deshielo impulsado por Barack Obama, la resistencia del régimen a emprender reformas y alcanzar un acuerdo con Estados Unidos.

Los integrantes del pequeño grupo que manda ven las cosas de esta manera: "O siguen en el poder o están posiblemente aniquilados". Ellos no se van a arriesgar a perderlo todo, "pero tampoco tienen soluciones internas para mejorar la situación del país", afirmó el ex diplomático en una entrevista con la periodista Gloria Ordaz, difundida este miércoles por Telemundo 51.

Zúñiga, que fue asesor principal de Obama para el Hemisferio Occidental, dibuja un escenario sombrío si la presión económica ejercida por la Administración de Donald Trump no desemboca en concesiones de La Habana. A su juicio, la frustración estadounidense podría terminar provocando una acción militar contra la Isla.

El ex funcionario presentó esa posibilidad como una evaluación personal y no como información sobre un plan ya aprobado por Washington. También puso en duda que una operación aérea –ya que descarta la invasión terrestre– consiguiera provocar una transición política, especialmente porque el sistema cubano no depende exclusivamente de un dirigente ni presenta las divisiones internas observadas en otros regímenes.

Ellos no se van a arriesgar a perderlo todo, "pero tampoco tienen soluciones internas para mejorar la situación del país"

El ex asesor considera que Trump ya dispone de suficiente capacidad de presión después de endurecer las sanciones contra las empresas militares y el entorno de la familia Castro. “El Gobierno del presidente Trump ya tiene la palanca. Ya tienen con qué convencer”, señaló. En su opinión, el próximo paso debería consistir en utilizar esa fuerza para conseguir transformaciones concretas, en lugar de continuar castigando una economía que ya se encuentra profundamente deteriorada.

Zúñiga conoce directamente la forma de negociar del castrismo. Durante los contactos secretos que condujeron al anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas, en diciembre de 2014, tuvo como principal interlocutor a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y alto oficial del Ministerio del Interior, ahora sancionado por Washington.

“Era una persona súper ortodoxa, con una formación del Gobierno de Fidel Castro y con una visión del mundo que jamás compartíamos y que jamás íbamos a compartir”, recordó.

Pese a esas diferencias, las dos delegaciones pudieron avanzar porque actuaban bajo instrucciones directas de Obama y Raúl Castro y tenían objetivos operacionales definidos. Aquellas conversaciones condujeron a la reapertura de las embajadas y a un amplio proceso de acercamiento que La Habana no aprovechó para emprender reformas económicas o políticas profundas.

“Estamos hablando de un momento donde la situación es bastante peor en Cuba que en 2016”, advirtió Zúñiga. “Ya tomaron las decisiones equivocadas después de la apertura iniciada por el presidente Obama. Ahora tienen que mejorar las condiciones para la población con medidas que antes resistieron y que hoy probablemente ni siquiera sean suficientes”.

El diagnóstico de Zúñiga, sin embargo, cuestiona tanto la eficacia de una intervención militar como la posibilidad de repetir el modelo de negociación del 'deshielo'

Sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, Zúñiga afirma que su aparición en espacios vinculados con las conversaciones no debe interpretarse como una prueba de que sea el heredero político de Raúl Castro. “No manda en Cuba”, afirmó el ex asesor, para quien el poder real se reparte entre “un consorcio” formado por líderes de las Fuerzas Armadas –incluyendo al conglomerado militar Gaesa–, el Ministerio del Interior, el Partido Comunista y “algunos burócratas importantes en el sector económico”. Por ello, descarta que un eventual acuerdo pueda negociarse con un único interlocutor.

Al referirse a Josefina Vidal –viceministra cubana de Relaciones Exteriores y una de las principales negociadoras del deshielo–, Zúñiga la presenta como una funcionaria “muy capaz” y profundamente identificada con la posición oficial del régimen. La describe como una negociadora firme y experimentada, que conoce bien EE UU y sabe desenvolverse con eficacia en conversaciones complejas, aunque subraya que "representa un punto de vista que ya no es adecuado para Cuba".

El diagnóstico de Zúñiga, sin embargo, cuestiona tanto la eficacia de una intervención militar como la posibilidad de repetir el modelo de negociación del deshielo. A diferencia de entonces, Washington se enfrenta ahora a una economía cubana exhausta, a una dirección política atrincherada y a una estructura de poder que percibe cualquier apertura como una amenaza existencial. Tampoco cree que el líderazgo actual del régimen sea capaz de impulsar reformas exitosas. 

“Me temo que habrá frustración en las conversaciones y pueden decidir atacar (...), pero eso no llevaría la situación a un cambio. Yo creo que es probable que así va a terminar, aunque no creo que eso sería el final, será mucho más lento, porque Cuba no es Venezuela". 

3 Comentarios
Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último