Las ventas de combustible de EE UU a Cuba ya superan las entregas de Venezuela en tiempos de Chávez
Cuba-EE UU
En julio, llegaron más de 3,2 millones de barriles, el equivalente de tres petroleros rusos
La Habana/“Mira, una guagua. Pide un deseo”, le dijo hace unos días una madre a su hijo en la calle Reina, en Centro Habana, como si el ómnibus que acababa de aparecer fuera una estrella fugaz. Sin embargo, en las últimas semanas se ve más transporte público en las calles de La Habana, además de muchos vehículos estatales, lo que lleva a mucha gente a preguntarse de dónde están sacando el combustible, si hay un bloqueo petrolero?”.
Los datos publicados este miércoles por la Administración de Información Energética estadounidense (EIA) muestran que en julio se exportaron a Cuba 3.222.000 barriles de productos petroleros, un récord que pulveriza los registros anteriores. Este volumen equivale a tres tanqueros rusos como el 'Anatoly Kolodkin', que llegó a Cuba a finales de marzo con 730.000 barriles de crudo, apenas suficientes para fabricar unos 360.000 barriles de diésel.
Del total, 2.654.000 barriles fueron de diésel, 554.000 de gasolina, 12.000 de lubricantes y 2.000 de otros derivados. El diésel, utilizado entre otras cosas por el transporte pesado, ómnibus, maquinaria y grupos electrógenos, representó más del 82% del volumen.
El salto es extraordinario. En junio, Estados Unidos había enviado 778.000 barriles, que ya suponían un récord para 2026. Pero el volumen de julio fue 4,1 veces superior. Más llamativo aún: durante todo el primer semestre habían entrado desde EE UU 1,67 millones de barriles, de manera que en un solo mes llegó casi el doble de combustible que en los seis meses anteriores juntos.
El valor de las exportaciones también venía creciendo aceleradamente. En julio, las compras cubanas de combustibles y derivados estadounidenses ascendieron a 61,1 millones de dólares, frente a 47,8 millones en junio, y acumularon 156,8 millones desde comienzos de año.
Hay, además, una diferencia clave con otras etapas de la relación energética de Cuba con sus aliados. Los registros disponibles no muestran en la última década un mes en que Venezuela, Rusia o México hayan enviado por sí solos a la Isla más de 3,22 millones de barriles. Incluso Venezuela, cuando todavía suministraba unos 90.000 barriles diarios en 2016, equivalía a alrededor de 2,7 millones al mes.
La comparación, sin embargo, favorece todavía más el dato de julio. Buena parte de los antiguos suministros llegaba en forma de crudo, que debía ser refinado en Cuba para obtener gasolina, diésel y otros derivados. Los envíos de Estados Unidos, en cambio, son productos ya terminados y listos para el consumo, sobre todo diésel.
Según la EIA, producir un barril de gasolina requiere aproximadamente el equivalente de 2,1 barriles de crudo, mientras que un barril de diésel exige entre dos y tres barriles de crudo según el tipo de refinería y el proceso, aunque el resto del crudo genera simultáneamente otros derivados. Por eso, los 3,22 millones de barriles de productos terminados enviados desde EE UU en julio representan una disponibilidad efectiva de combustibles mucho mayor de la que sugiere una comparación simple con antiguos cargamentos de crudo.
Pero los números plantean además otra cuestión logística. El experto en energía Jorge Piñón compartió con este diario una de sus inquietudes: ¿quién, aparte de las estatales Cupet o Cimex, dispone en Cuba de capacidad suficiente para almacenar 3,2 millones de barriles en un solo mes, además del combustible que pudiera quedar de cargamentos anteriores?
La pregunta apunta a una de las zonas más opacas del nuevo negocio, porque Washington autoriza las ventas de combustible únicamente al sector privado cubano, y Cupet fue incorporada en junio a la lista de entidades sancionadas por Estados Unidos.
El auge del combustible forma parte de una transformación comercial mucho mayor
El problema del almacenamiento ya había aparecido unos meses antes. La empresa estadounidense Vanguard Energy proyectó enviar a la Isla unos 250.000 barriles de gasolina y diésel y había negociado el uso de tanques de Cupet para almacenar este combustible destinado, según la compañía, exclusivamente a clientes privados. El proyecto quedó suspendido después de las nuevas sanciones estadounidenses contra la petrolera estatal.
El auge del combustible forma parte de una transformación comercial mucho mayor. Entre enero y julio, Estados Unidos exportó a Cuba mercancías por 674 millones de dólares, un 61,8% más que durante el mismo período de 2025. Solo en julio fueron 148,9 millones, el mayor registro mensual desde que el Census Bureau comenzó a contabilizar ese intercambio en 1992.
En apenas tres años, EE UU pasó del décimo puesto a convertirse en el principal proveedor de Cuba, por delante de España y China, aunque el comercio es prácticamente de una sola dirección.
Los datos sobre las exportaciones petroleras de EE UU parecen dar la razón al ministro cuando se queja de que Washington pretende crear una situación de “dependencia” económica
Las cifras añaden otra contradicción al discurso del Gobierno cubano. En el estreno de su programa radial Criterio Compartido, el pasado 23 de septiembre, Miguel Díaz-Canel afirmó: “Hace nueve meses que no entra un barco de combustible”, y utilizó esa situación para explicar las dificultades de la economía y los servicios públicos. La afirmación ignoró, entre otros episodios, la llegada del Anatoly Kolodkin.
La situación también resulta paradójica frente al discurso del ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien este martes volvió a denunciar la política que permite vender combustible al sector privado cubano. En cambio, los datos sobre las exportaciones petroleras de EE UU parecen dar la razón al ministro cuando se queja de que Washington pretende crear una situación de “dependencia” económica al favorecer las ventas de empresas estadounidenses en detrimento de los socios tradicionales del régimen.
Para los habaneros que vuelven a encontrarse una guagua en Reina, Galiano o Infanta, las discusiones son otras. En una de esas guaguas, que viajaba esta semana casi vacía, un hombre se preguntaba sorprendido por la falta de pasajeros. “¿Será que la gente ya se acostumbró a que no hay guaguas y ni siquiera espera en las paradas?”.