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Víctima de las "chapucerías" de las autoridades, la Casa de las Cien Puertas está cerrada desde 2019

Cuba

La ex directora del Museo de Arte Colonial de Sancti Spíritus denuncia los daños irreversibles en el edificio y en las piezas de incalculable valor histórico

El cierre prolongado de museos y La falta de mantenimiento del patrimonio han colocado la memoria cultural del país en una situación crítica. / 14ymedio
14ymedio

27 de enero 2026 - 15:35

La Habana/Problemas estructurales y fallas de mantenimiento que no han podido resolverse ni con las reparaciones emprendidas de manera intermitente desde antes del inicio de la pandemia. La situación calamitosa del Museo de Arte Colonial de Sancti Spíritus, conocido como la Casa de las Cien Puertas y cerrado desde 2019, es tal, que incluso la prensa oficial ha arremetido contra ella.

“Un museo cerrado es cualquier cosa menos un museo”, declara Martha Cuéllar Santiesteban, ex directora recién jubilada de la institución, a Escambray, en una nota publicada este lunes, inusualmente crítica. La mujer, quien llegó a recibir un reconocimiento especial a la mejor museóloga del país, en 2021, apunta directamente como responsables a las autoridades: “Ha habido una desacertada gestión a la hora de decidir qué hacer desde el punto vista constructivo porque durante todos estos años no se ha dejado de laborar en ese sentido. Ha habido chapucerías, demoras… todo bajo el argumento de problemas de presupuesto en la Dirección Municipal de Cultura de Sancti Spíritus".

Cuéllar concede que eso "no es incierto", pero matiza que es un problema que sufre todo el país, y objeta: "Cuando empezó esta historia a ahora, los precios de los materiales a utilizar y afectaciones han aumentado considerablemente. Tuve responsabilidad porque era la directora. Llegó el momento que ya no tenía diálogo porque siempre existían justificaciones y aposté por mi derecho de jubilación”.

En la Casa de las Cien Puertas, este deterioro ha provocado daños irreversibles tanto en la estructura del inmueble como en piezas de incalculable valor histórico.

El deterioro ha provocado daños irreversibles tanto en la estructura del inmueble como en piezas de incalculable valor histórico

“La mayor envergadura se concentra en la carpintería” apunta Yadira Castillo Rodríguez, directora del museo desde hace más de un año, quien afirma que casi el “total del monto del presupuesto anual” será destinado en esa reparación. 

Cuéllar sin embargo, agrega con preocupación que “se ha gastado dinero con premura para cumplir con alguna fecha”, y prosigue, aludiendo a la práctica habitual en la Isla del “lavado de cara”: “Se ha pintado la fachada para agradar la vista de alguien”.

Este tipo de prácticas, lamenta, “retrasan y complican la recuperación y restauración profunda del lugar”. A modo de ejemplo, define como “chapucería” el trabajo realizado en la galería del patio, que “se bajó tres veces”. Y asevera: “Se invirtió mucho en una sola área de forma innecesaria. Se perdió así el dinero para avanzar en otro objeto de obra”. 

Según Yoel Pérez Triana, quien está al frente del Sectorial de Cultura y Arte en la provincia, muchos daños han aflorado en distintas instituciones al poco tiempo de ser restauradas, pero sus palabras están llenas del voluntarismo del que suele beber el régimen: “Lo que se haga debe perdurar en el tiempo. Tenemos que trabajar desde la prioridad, impregnar la sensibilidad hacia nuestras instituciones en las direcciones gubernamentales porque precisamos estar acompañados”.

Lo que ocurre en Sancti Spíritus, en cualquier caso, no es un caso aislado. En numerosas provincias, museos e instituciones culturales llevan años cerrados o funcionan de manera parcial, mientras sus colecciones permanecen almacenadas en espacios inadecuados, sin ventilación ni condiciones mínimas de conservación. Muchas piezas no están expuestas al público, sino guardadas en cajas o locales improvisados, expuestas a la humedad y al abandono, sin un control sistemático de su estado.

En numerosas provincias, museos e instituciones culturales llevan años cerrados o funcionan de manera parcial

En 2024, durante un proceso de digitalización realizado por la Fototeca de Cuba, fue necesario descartar numerosos negativos e imágenes debido al avanzado daño por moho. Según una fuente consultada por 14ymedio, estos materiales habían alcanzado un punto de deterioro irreversible. “Las fotos con hongos ponen en riesgo al resto del archivo y deben desecharse, sin importar su valor histórico”, explicó resignada.

Ante esta desatención institucional, han surgido iniciativas independientes que intentan rescatar el patrimonio cultural con recursos muy limitados. Proyectos como Archivos del Monte o Archivistas Salvajes trabajan al margen de las estructuras oficiales y se dedican a preservar, a contrarreloj, materiales audiovisuales amateurs que en muchos casos han sido recuperados literalmente de la basura. Gracias a estos esfuerzos, se han salvado documentos que ya habían quedado fuera de cualquier política pública de conservación.

El cierre prolongado de museos y la falta de mantenimiento del patrimonio han colocado la memoria cultural del país en una situación crítica. Archivos sin ventilación, fotografías dañadas, piezas abandonadas o almacenadas durante años sin clasificación alguna evidencian un proceso continuo de degradación. Mientras no existan políticas públicas efectivas de conservación, el rescate de la memoria nacional seguirá dependiendo de iniciativas aisladas que luchan por preservar lo poco que aún sobrevive entre depósitos improvisados y desechos.

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