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Las tensiones en la Pequeña Habana de Cancún se deben a "un grupo reducido" de delincuentes cubanos

Migración

Algunos amenazan a dueños de viviendas y han llegado a apoderarse de sus casas

Los cubanos Claudia Lázara Sicilia Suárez y Nicolás deben dos meses de renta de la vivienda que habitan en Cancún. / Zuelhen
Ángel Salinas

09 de octubre 2026 - 16:03

Ciudad de México/La frase apareció a inicios de octubre en una barda del Parque de Las Palapas, en Cancún, Quintana Roo, uno de los sitios más concurridos por migrantes de la Isla y en el que convergen familias, músicos y restaurantes: “Fuera cubanos que no respeten México”. Con solo seis palabras, se dejaba claro el clima de tensión ocasionado por la migración de la Isla en esta zona del país, que además es la más turística.

Para el policía municipal Enrique García, sin embargo, el mensaje “es una afrenta”. El agente reconoce a 14ymedio que hay casos de extorsión, venta de drogas, prostitución y algunos intentos de despojos de vivienda, pero que estos "son de un grupo reducido y focalizado en la zona de la Pequeña Habana".

Zuelhen es de los mexicanos que están sufriendo con la situación. Propietaria de un inmueble en la Supermanzana 504, la mujer denuncia las “amenazas de muerte” de Claudia Lázara Sicilia Suárez y su pareja, ambos cubanos. Le deben, cuenta, “dos meses de renta y además no han pagado cuatro recibos de agua y electricidad de la vivienda”.

Cuando Zuelhen se presentó en la casa para intentar hablar con ellos, narra, su inquilina se negó a abrir la puerta y desde la ventana le dijo que no se saldría porque es su casa. “¿No sabes a qué nos dedicamos?”, le gritó.

Zuelhen es propietaria de un inmueble en la Supermanzana 504, la mujer denuncia las “amenazas de muerte” de Claudia Lázara Sicilia Suárez y su pareja

La dueña del inmueble exigió los pagos pendientes “tal y como lo estipula el contrato” de un año que tiene con los cubanos. Sin embargo, la pareja de Sicilia llegó en una moto y la encaró. Le aseguró que a ellos nadie los mueve porque pertenecen a un cártel. Así, le advirtió: “Lárgate o te saco”.

Es por esas amenazas por lo que la mujer presentó una denuncia ante las autoridades, porque simplemente no pagar la renta de una vivienda en Cancún no es un delito que amerite cárcel. Lo que procede a continuación es una querella por rescisión de contrato. “Los quiero fuera, son gente conflictiva”, subraya.

Aun así, tiene miedo. En septiembre pasado fue detenido el cubano Julian Andrean por el delito de homicidio. De acuerdo con la carpeta de investigación, el hombre, de 38 años, citó al dueño de la vivienda que arrendaba en la Región 246, Supermanzana 246 para entregarle las llaves.

El propietario acudió en compañía de otras dos personas, pero antes de tocar a la puerta de la casa fueron agredidos a balazos. Una persona falleció en el lugar y las otras dos resultaron heridas.

Ernesto es otro de los afectados por la ocupación de viviendas. Según cuenta a 14ymedio, al morir el dueño de la cuartería (vecindad) en la que vive, uno de los inquilinos, un cubano al que conoce como Yaniel, llamó a otros connacionales y ahora se asumen como los nuevos propietarios.

“Me interceptó en el patio para informarme que ahora le debo pagar la renta a él”. Yaniel le advirtió que si no le parecían las nuevas condiciones recogiera sus cosas y se largara. Ernesto comenta que hasta ahora no se ha presentado nadie, ningún heredero o algún familiar del fallecido. “Esta gente se quiere aprovechar. Es un inquilino como yo, así que no le voy a pagar”.

El polo turístico, con sus antros, bares, restaurantes que dieron bonanza hace años a la Pequeña Habana, “se ha ido a pique”, lamenta el policía Enrique García. “Por las calles en las que hace años veías a turistas caminar, ahora hay cientos de cubanos”.

Este letrero apareció a inicios de octubre en una barda del Parque de Las Palapas, en Cancún. / Facebook

Hoy por hoy, no hay cifras oficiales del número de migrantes de la Isla que residen en la ciudad. Los registros actualizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son de 2020 con alrededor de 5.000 personas de la Isla. El agente dice: “La mayoría ingresó al país de manera irregular”.

“En los negocios de la avenida Yaxchilán, Uxmal, Parque de las Palapas, avenida Tulum, Plaza Ki-huic, avenida Nader y la zona circundante del Palacio Municipal encuentras banderas cubanas, playeras con la leyenda Patria y Vida, farmacias en que se surten los migrantes, negocios de mensajería en los que ofrecen enviar hasta motos”, comenta García.

“La Pequeña Habana se ha transformado. Entre los cubanos hay gente muy trabajadora y comprometida. Los que delinquen están focalizados en las Supermanzanas, ahí está el nicho en que se trabaja, se han implementado rondines y se han reducido las cifras delictivas, pero falta mucho por hacer”, expone.

A mediados de septiembre “se frustró el intento de invasión de una vivienda” gracias a una denuncia ciudadana, recuerda García. En el operativo en la calle Marañón de La Supermanzana 25 se detuvo a dos cubanos y un mexicano justo después de forzar la cerradura de la casa. 

En abril pasado un grupo de habitantes de la Supermanzana 23 manifestó su descontento. José Bello García, uno de los habitantes inconformes del municipio de Benito Juárez exigió la expulsión de 300 cubanos a los que culpó de una serie de robos con violencia. 

Algunos migrantes de la Isla aseguran que son acusaciones sin fundamento y se ha orquestado una campaña en su contra. En mayo pasado, reclamaron a la Cancillería de la Isla y a su Consulado en Cancún una respuesta pública ante el clima de hostilidad. 

En el texto, titulado La necesidad de una representación consular activa e imparcial, expresa la “profunda preocupación” de los residentes cubanos ante “la falta de un pronunciamiento oficial por parte de las instituciones”.

En los últimos años, México ha sido una de las rutas principales para los cubanos que intentan llegar a Estados Unidos, pero también un punto de bloqueo para quienes no logran cruzar, son detenidos o terminan devueltos desde territorio estadounidense. A esa situación se suman quienes quedan varados en el sur mexicano, en las oficinas migratorias o en la frontera norte, sin documentos, sin empleo estable y sin una salida clara.

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