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El aumento de la mortalidad infantil en Cuba es culpa del embargo, dice un 'think tank' de EE UU

Salud

El estudio omite la responsabilidad del régimen, que ha descapitalizado el sector sanitario para invertir en la construcción de hoteles para turistas

La mortalidad infantil en la Isla pasó de 4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018, a 9,9 en 2025 / 'Cubadebate'
14ymedio

28 de abril 2026 - 16:05

La Habana/Un informe del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR), con sede en Estados Unidos, publicado este lunes, asegura que el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba desde 2017 “fue probablemente la causa” del dramático aumento de la mortalidad infantil en la Isla, que pasó de 4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018, a 9,9 en 2025, un incremento de 148%.

El estudio, que desde el título replica el mantra del régimen ante cualquier problema que enfrenta el país (Las sanciones estadounidenses y el fuerte aumento de la mortalidad infantil en Cuba), cita a Alexander Main, director de Política Internacional del CEPR y coautor del informe, quien asegura que “la política de máxima presión de Trump sobre Cuba ha causado la muerte de muchos bebés y, aunque aún no contamos con datos de los últimos meses, es muy probable que ahora estén muriendo más bebés, incluso a un ritmo mayor que el año pasado, como consecuencia del actual bloqueo estadounidense de combustible contra Cuba”.

El centro de investigación, considerado de izquierdas, apoyado por economistas como Joseph Stiglitz y Robert Solow y que se sostiene mayormente de donaciones, asegura que, si la tasa de mortalidad en la Isla se hubiera mantenido en su nivel de 2018, “aproximadamente 1.800 bebés menos habrían muerto entre 2019 y 2025”. El CEPR compara lo registrado en Cuba con países como Argentina, Brasil, Colombia, México y Jamaica, que, a excepción solo de Brasil, experimentaron descensos o estancamiento en las tasas.

No obstante, sin hacer énfasis en ello, el informe –replicado por Cubadebate en su portada de este martes– termina por achacar buena parte de la pauperización del sistema de salud de Cuba a la pandemia –y no al embargo de EE UU–, al señalar que “el crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita fue del -10,7 % en 2020, uno de los peores de la región”.

Termina por achacar buena parte de la pauperización del sistema de salud de Cuba a la pandemia, y no al embargo de EE UU

“A diferencia de la mayoría de los demás países de la región y del mundo, Cuba no experimentó una recuperación significativa tras la pandemia durante los años posteriores. El crecimiento anual promedio del PIB per cápita entre 2020 y 2024 fue de tan solo el 0,4%, en comparación con el promedio regional, de 3,2%. Durante este período, la calidad de la atención médica y el acceso a los servicios de salud en Cuba se deterioraron drásticamente debido a la escasez generalizada de medicamentos e insumos médicos y a la emigración de muchos profesionales de la salud”, indica.

En ningún momento, los autores señalan que el Gobierno sigue mandando a miles de médicos en misiones internacionales y que la venta de estos servicios ha servido en el último decenio a financiar la construcción de hoteles de lujo para un sector turístico en plena decadencia, en lugar de dedicar esos fondos a mejorar la calidad de la atención sanitaria.

Para la realización del informe, personal del CEPR visitó centros de salud en Cuba en la primavera de 2024 “y observó, de primera mano, algunos de los crecientes desafíos que enfrentaba el sector sanitario. Había escasez de suministros médicos básicos y esenciales, como jeringas, inhaladores e incluso solución salina”.

“Conocimos a un joven médico que lamentaba ser el único graduado de su promoción que seguía ejerciendo la medicina en Cuba”, quien atribuyó la problemática “a la disminución de los salarios de los médicos”, que, recién egresados, pueden obtener 5.060 pesos, insuficiente para lo más indispensable, si se toma en cuenta que un cartón de huevo puede costar hasta 3.000 pesos

Atribuyó la problemática “a la disminución de los salarios de los médicos”

“En el Instituto Nacional de Oncología, supimos que el personal médico tenía grandes dificultades para obtener productos químicos básicos de laboratorio y no podía acceder a repuestos para equipos de radioterapia; como resultado, no podían tratar a muchos pacientes con cáncer de manera oportuna. El instituto llegó a tener 60 físicos médicos (especializados en el tratamiento del cáncer) y ahora solo contaba con 16. Anteriormente tenía 16 anestesiólogos y ahora solo contaba con cinco”, abunda el centro.

El informe hace un breve recorrido por la epidemia de chikunguña y dengue que azotó a Cuba el año pasado y que cobró la vida, en su mayoría, de menores de edad. “La gravedad de estos brotes probablemente sea consecuencia de las sanciones”, dice el texto, que omite, primero, la displicencia del Gobierno ante los primeros reportes que inundaban las redes sociales, incluyendo muertes, desde mediados de año, y su silencio ante la magnitud del problema, que apenas fue abordado con seriedad a finales del año pasado, casi cuatro meses después del brote.

Tampoco señala que estas enfermedades provocadas por arbovirus, que en condiciones normales presentan una mortalidad relativamente baja, se convirtieron en una amenaza mayor debido a las condiciones higiénicas, sanitarias y de alimentación deterioradas en el país. La combinación de brotes epidémicos, falta de recursos médicos, insuficiencia en medicamentos y la vulnerabilidad nutricional de muchos niños generó un escenario que las autoridades reconocen ahora como una situación de emergencia sanitaria.

Otro punto no abordado por el CEPR son las consecuencias de las decisiones gubernamentales, pues las problemáticas que vive el sistema de salud no han sido solo consecuencia del “bloqueo” o la pandemia. El médico Ernesto René, que trabajó durante 34 años en el Programa Materno Infantil (Pami) en Ciego de Ávila, alertaba desde 2021 que se perdían profesionales con experiencia “por políticas y decisiones en la provincia de sus directivos de forma totalmente equivocadas y carentes de ciencia y de experiencia”. Además, añadía que no se cuidaba al personal que labora, por lo que “la falta de motivación ha llevado al abandono, lo cual ha llevado a niveles de mortalidad impropios en el país para este siglo, conduciendo a problemas secundarios como la depresión entre las familias de quienes pierden un bebé o a la madre”.

Las problemáticas que vive el sistema de salud no han sido solo consecuencia del “bloqueo” o la pandemia

El centro de investigación, en una de las conclusiones del informe, señala que el actual bloqueo estadounidense de combustible, que ha impedido que casi todos los envíos de combustible lleguen a Cuba, “ha empeorado aún más una situación ya de por sí crítica”.    

La tasa de mortalidad infantil de un país se considera un indicador clave de la salud general de una población, así como de su acceso a una atención médica de calidad. Por ello, las cifras del país son desoladoras, debido a que, hace una década, la tasa en Cuba se encontraba entre las más bajas del hemisferio occidental, incluso menor que la de Estados Unidos, con 4,3, frente a una tasa regional promedio de 15,6 y una tasa de Estados Unidos de 5,8.

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