APOYO
Para ayudar a 14ymedio

Las colas se desbordan en La Habana para comprar balitas de gas licuado

Gas

A falta de electricidad este es un recurso fundamental para poder cocinar en los barrios sin gas de la calle

La mayoría de los que esperan para comprar una balita de gas en los establecimientos de Cupet son personas mayores. / 14ymedio
Darío Hernández

13 de febrero 2026 - 14:53

La Habana/Comienza a ponerse el sol en Regla y, bajo un cielo rojizo, la gente continúa amontonada en una fila que empezó a armarse mucho antes de las tres de la tarde. La mayoría de los que esperan para comprar una balita de gas en los establecimientos de Cupet son personas mayores; muchos utilizan el tanque vacío, o el carrito con el que lo transportan, como asiento para aliviar el cansancio. 

A las seis de la tarde llega el camión cargado de gas;y al fin, dos horas después, la multitud avanza lentamente, entre discusiones y alboroto.

No todas las colas de la capital son iguales: algunas están mejor organizadas que otras. Una muchacha que, mientras espera, revisa Facebook en su celular, cuenta a voz en cuello que “su madre en el Cerro cogió la balita desde la una de la tarde, imagínate tú”, sin despegar los ojos del teléfono.

El protocolo –publicado en un grupo de Telegram– indica que la cola debe priorizar al grupo de personas que lleva más tiempo sin reponer la balita; en este caso, los de agosto. Pero la realidad es que la organización depende del criterio de los trabajadores de cada punto de venta. Por ejemplo, en la calle Obispo de Guanabacoa se armó “tremendo alboroto”, según cuentan vecinos a 14ymedio, porque se decidió despachar únicamente 150 balitas de gas a los primeros que llegaron. “Muchos de ellos son personas que llevan días marcando o son mensajeros, así que los de agosto se quedaron sin balita otra vez”.

El protocolo indica que la cola debe priorizar al grupo de personas que lleva más tiempo sin reponer la balita. / 14ymedio

Este martes la Empresa de Gas Licuado (GLP) anunció la distribución de cilindros para la población de las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, con una previsión de 15.000 unidades diarias, repartidas de manera “equitativa”, supuestamente priorizando, por ubicación geográfica, las zonas con mayor densidad de clientes. El documento contemplaba la comercialización de un solo cilindro por contrato, la organización de los puntos de venta a partir de la estructura de clientes, así como la fecha de la última adquisición. En el caso de los mensajeros registrados, solamente estarían autorizados para la compra de un cilindro por cliente al día. Sin embargo, la realidad que se observa en las calles dista mucho de lo establecido y revela un caos muy alejado del protocolo.

Yamila, una vecina de Nuevo Vedado que habló con 14ymedio, se siente muy afortunada por no tener que participar de ese “calvario”: “Por suerte, el gas de la calle está funcionando bien, no sé yo si es porque es nacional. No cubre toda la ciudad ni nada que se le parezca, pero para quienes lo tenemos es una bendición contar con ese servicio”.

La creciente demanda de balitas de gas –que en el mercado informal ya pueden alcanzar precios de hasta 30.000 pesos– se ha disparado en el último mes como consecuencia del recrudecimiento de la crisis energética. Ante la escasez de gas y de electricidad, muchas personas han comenzado a recurrir al carbón y la leña para cocinar, una práctica extendida desde hace años en el oriente del país, pero que hoy se vuelve cada vez más frecuente en algunos barrios de La Habana. 

Jamaica ha sido el proveedor tradicional de gas licuado para Cuba, pero, tras la sanción impuesta por el Gobierno de Donald Trump a partir del pasado 30 de enero a todo país que suministre combustible a la Isla, se interrumpieron los envíos. El 1 de febrero, el tanquero cubano Emilia volvió vacío al puerto de Cienfuegos después de un intento frustrado de comprar GLP en Kingston.

2 Comentarios
Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último