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En Cuba los abortos casi igualan a los partos y siguen faltando anticonceptivos

Salud

Las estadísticas oficiales revelan un desplome del 77% en la detección preventiva del cáncer de cuello uterino

La proporción es de 94,8 abortos por cada 100 partos, la más elevada desde 1986. / Cubadebate/ Irene Pérez
14ymedio

30 de octubre 2026 - 16:52

La Habana/En un país donde cada vez nacen menos niños, los abortos están a punto de igualar al número de partos. Cuba registró 64.850 abortos durante 2025, frente a 68.064 nacimientos vivos. La proporción es de 94,8 abortos por cada 100 partos, la más elevada desde 1986, según el nuevo Anuario Estadístico de Salud del Ministerio de Salud Pública. Las cifras oficiales aparecen en medio de una prolongada escasez de anticonceptivos, que obliga a muchas mujeres a recurrir al mercado informal o a los productos que les envían sus familiares desde el extranjero.

La situación agrava una crisis demográfica de dimensiones excepcionales en América Latina. Cuba perdió 313.414 habitantes durante 2025, alrededor del 3,2% de su población, y cerró el año con apenas 9,4 millones de residentes. Aunque la emigración sigue siendo la principal causa de esta pérdida, las defunciones (136.214 personas) prácticamente duplicaron los nacimientos. El país no solo se vacía por quienes se marchan, sino también porque mueren muchos más cubanos de los que llegan al mundo.

En 2025 nacieron 3.294 niños menos que el año anterior, razón por la que el Gobierno ha insistido en la necesidad de estimular la natalidad. Por otra parte, los preservativos, las píldoras anticonceptivas y otros métodos de planificación familiar llevan años escaseando en las farmacias estatales, pero ello no ha frenado el desplome de los nacimientos: los abortos se mantienen prácticamente en las mismas cifras de 2024, mientras su proporción respecto a los partos continúa aumentando.

En marzo de 2026, la prensa oficial advirtió de un incremento de las infecciones de transmisión sexual en Sancti Spíritus, especialmente entre los jóvenes

La escasez tampoco es una denuncia reciente. Ya en 2023, la doctora Deglis Luciano, responsable del Programa de Infecciones de Transmisión Sexual en Guantánamo, reconocía que la falta de preservativos, píldoras e inyecciones estaba contribuyendo a los embarazos no deseados y al aumento de las infecciones sexuales. Por entonces, una píldora anticonceptiva de emergencia podía costar entre 700 y 900 pesos en el mercado informal. Actualmente, en páginas de compraventa como Revolico, se anuncia por hasta 1.800 pesos.

En marzo de 2026, la prensa oficial advirtió de un incremento de las infecciones de transmisión sexual en Sancti Spíritus, especialmente entre los jóvenes, y señaló la ausencia de preservativos en el sistema sanitario como uno de los factores que agravaban la situación. La escasez afecta así tanto a la prevención de embarazos no deseados como a la protección frente al VIH y otras enfermedades.

El Gobierno intenta responder con nuevas disposiciones. En mayo de este año entró en vigor la Resolución 174/2025 del Ministerio de Salud, que ordena priorizar la entrega de anticonceptivos a los adolescentes, especialmente en los territorios con mayor fecundidad a esas edades. Sin embargo, una norma sobre el papel no garantiza por sí sola que los productos lleguen a las farmacias y consultorios. Las propias autoridades han reconocido la necesidad de recurrir a organismos internacionales para reforzar el abastecimiento.

La falta de opciones para prevenir un embarazo constituye, por tanto, un problema que trasciende las dificultades económicas de cada familia

La crisis también ha dejado al descubierto la existencia de abortos clandestinos, pese a que el procedimiento es legal y gratuito en los hospitales cubanos. En abril de 2024, el director del Hospital Hijas de Galicia, en La Habana, alertó de que cuatro mujeres habían llegado al cuerpo de guardia con hemorragias graves tras interrumpir sus embarazos fuera de las instituciones sanitarias. El médico denunció el uso irregular de misoprostol, un fármaco empleado para provocar abortos, y la existencia de personas que cobraban por realizar estos procedimientos. No existen cifras públicas que permitan conocer la magnitud actual de estas prácticas.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), que ha suministrado anticonceptivos a Cuba mediante programas de cooperación, también reconoce que persisten los embarazos no deseados y las altas tasas de aborto, particularmente entre las jóvenes. La falta de opciones para prevenir un embarazo constituye, por tanto, un problema que trasciende las dificultades económicas de cada familia.

A pesar de ello, el nuevo anuario sanitario continúa utilizando datos de 2019 para informar sobre el uso de anticonceptivos por provincias. No ofrece cifras actualizadas sobre cuántas mujeres utilizan cada método, cuáles han dejado de recibirlos ni cómo ha evolucionado su disponibilidad durante los años más duros de la crisis. El vacío resulta llamativo en una publicación que sí registra con precisión las interrupciones del embarazo.

Lejos de recuperarse tras la pandemia, el programa continúa retrocediendo y presenta su cifra más baja desde 1971

El deterioro de la atención a la salud reproductiva también se refleja en el desplome de las pruebas citológicas, utilizadas para detectar lesiones que pueden convertirse en cáncer de cuello uterino. Según el mismo anuario, las mujeres con citologías actualizadas pasaron de 871.196 en 2018 a solo 197.457 en 2025, una caída del 77,3%. Lejos de recuperarse tras la pandemia, el programa continúa retrocediendo y presenta su cifra más baja desde 1971.

La situación resulta particularmente preocupante entre las mujeres de 40 años o más, grupo para el que el Ministerio registra apenas 40,4 citologías actualizadas por cada 1.000 mujeres. Al mismo tiempo, las muertes por cáncer de cuello uterino aumentaron de 479 en 2024 a 506 en 2025. Ambas tendencias ponen de manifiesto la necesidad de examinar qué está ocurriendo con la prevención y el diagnóstico temprano.

Cuba comenzó en 2025, con apoyo internacional, la vacunación de niñas contra el virus del papiloma humano (VPH), principal causante del cáncer cervicouterino. La medida representa un avance, pero no sustituye las pruebas de detección en las mujeres adultas. Garantizar la salud reproductiva no consiste solamente en pedir a las cubanas que tengan más hijos, sino también en ofrecerles los medios para decidir cuándo tenerlos y evitar que enfermedades prevenibles o tratables a tiempo acaben costándoles la vida.

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