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Meliá cierra el 50% de sus hoteles en Cuba por la falta de turistas

Turismo

Los directivos de la cadena española afirman que el turismo nacional supone "la práctica totalidad de las reservas para los hoteles aún abiertos"

La situación confirma el deterioro de un mercado que durante décadas fue considerado estratégico para Meliá. / EFE
14ymedio

07 de mayo 2026 - 16:33

Madrid/La cadena española Meliá Hotels International ha reducido sus operaciones en Cuba hasta dejar fuera de servicio aproximadamente el 50% de su capacidad hotelera en la Isla. La decisión, adoptada de forma paulatina durante el primer trimestre del año, responde a la crisis energética, la escasez de combustible y la caída de las conexiones aéreas internacionales, según reconoció la compañía en sus resultados financieros, citados este jueves por el diario español ABC.

La empresa balear, una de las mayores operadoras extranjeras del sector turístico cubano, no precisó cuántos ni cuáles de sus hoteles permanecen cerrados. Sin embargo, admitió que al cierre de marzo solo mantenía en funcionamiento cerca de la mitad de su planta hotelera en el país, donde gestiona actualmente 34 establecimientos y más de 5.000 habitaciones.

La cadena reconoce además que los establecimientos aún operativos dependen casi por completo del turismo nacional, que representa “la práctica totalidad de las reservas para los hoteles aún abiertos”. Sin embargo, ese mercado resulta insuficiente para compensar la caída de los visitantes extranjeros. En la práctica, la empresa se ha visto obligada a reducir su presencia operativa en el país mientras espera una eventual normalización de los suministros energéticos y una recuperación de la demanda internacional. 

Meliá señala que la operación en Cuba se ha visto “comprometida de forma significativa” desde comienzos de año por las dificultades para obtener combustible y por el deterioro del mercado turístico

La medida amplía el ajuste anunciado en febrero, cuando Meliá informó del cierre temporal de tres de sus 35 hoteles en Cuba. La operación queda así concentrada en un número menor de instalaciones, una práctica cada vez más frecuente en el sector turístico cubano ante la falta de clientes, combustible e insumos. 

En su informe, Meliá señala que la operación en Cuba se ha visto “comprometida de forma significativa” desde comienzos de año por las dificultades para obtener combustible y por el deterioro del mercado turístico. La falta de combustible de aviación, añadió la compañía, provocó la cancelación de numerosas conexiones directas con la Isla, incluso desde Canadá, que sigue siendo el principal emisor de turistas hacia el país.

Ese desplome de vuelos terminó de agravar una demanda internacional ya debilitada. Los hoteles que permanecieron abiertos registraron entre enero y marzo una ocupación media de apenas 34,1%, una cifra muy baja para un destino que durante años recibió fuertes inversiones públicas en infraestructura turística.

La situación confirma el deterioro de un mercado que durante décadas fue considerado estratégico para Meliá. La empresa opera en polos como La Habana, Varadero, Cayo Coco, Cayo Santa María y Holguín, muchos de ellos concebidos para el turismo internacional de sol y playa. Sin embargo, la combinación de apagones, escasez de combustible, problemas logísticos y reducción de vuelos ha limitado severamente la rentabilidad de esos destinos.

En sus previsiones, la hotelera advierte que la evolución del negocio en Cuba dependerá del desarrollo de los acontecimientos, de la recuperación de los suministros y de una eventual vuelta a la normalidad

De cara a los próximos meses, la hotelera evita ofrecer un calendario claro de reapertura. En sus previsiones, advierte que la evolución del negocio en Cuba dependerá del desarrollo de los acontecimientos, de la recuperación de los suministros y de una eventual vuelta a la normalidad. Mientras tanto, la operación continuará limitada por la caída de la demanda internacional y por las medidas de compactación coordinadas en el país.

El golpe cubano también se reflejó en las cuentas globales de Meliá. La compañía obtuvo en el primer trimestre un beneficio neto de 3,3 millones de euros, un 68% menos que en el mismo período del año anterior, cuando ganó 10,5 millones. Pese a esa caída, los ingresos totales del grupo aumentaron 4,4%, hasta 460,6 millones de euros, y el RevPAR, indicador que mide los ingresos por habitación disponible, creció 8,3%.

La empresa atribuye ese comportamiento positivo a otros mercados, especialmente destinos vacacionales en España, Europa y el Caribe, donde asegura que las reservas crecen a doble dígito respecto al año anterior. También sostiene que, por el momento, las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo no han tenido un impacto relevante ni sobre la demanda ni sobre los costes, aunque mantiene una posición prudente ante un posible encarecimiento de la energía y una afectación de la capacidad aérea.

Para Cuba, en cambio, el panorama es mucho más sombrío. La Isla atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia, con apagones prolongados, déficit de generación eléctrica y dificultades crónicas para importar combustible. Esa situación afecta a la población, a las empresas estatales y también a los negocios extranjeros que dependen de una infraestructura estable para operar.

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