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Muere una enfermera en Cienfuegos tras ser agredida por reclamar la vacunación de un niño

Violencia

El caso reabre el debate sobre las presiones y sanciones que sufren los trabajadores sanitarios cubanos

La Dirección General de Salud de Cumanayagua confirmó este lunes el fallecimiento y transmitió sus condolencias al esposo y las hijas, pero omitió cualquier referencia al ataque. / Maribel Pupo/Facebook
14ymedio

02 de noviembre 2026 - 13:37

Madrid/Maribel Pupo, una enfermera del departamento de Vacunación del Hospital Docente Aracelio Rodríguez, en Cumanayagua, Cienfuegos, murió tras permanecer varios días en estado crítico por una agresión que sufrió el pasado jueves a manos del padre de un niño al que había reclamado que llevaran a vacunarse. La víctima recibió un golpe que provocó su caída y graves lesiones en la cabeza, según denunció el comunicador independiente Niover Licea.

La Dirección General de Salud del municipio confirmó este lunes el fallecimiento y transmitió sus condolencias al esposo y las hijas de Pupo, pero omitió cualquier referencia al ataque, denunciado previamente por Licea y por el perfil Última Hora.

La enfermera fue intervenida quirúrgicamente en Cienfuegos y permaneció en estado crítico. Licea sitúa su fallecimiento entre las siete y las ocho de la noche del domingo 1 de noviembre, mientras que la Dirección de Salud señala que ocurrió este lunes. Las exequias fueron anunciadas para esta misma tarde, a las dos, en la funeraria de Cumanayagua.

Niober Licea denunció que el presunto agresor permanecía en libertad mientras Pupo estaba hospitalizada

El comunicador independiente denunció también que el presunto agresor permanecía en libertad mientras Pupo estaba hospitalizada. No se ha difundido información oficial sobre su situación judicial.

“Mi tía no era una noticia, no era un nombre en una publicación”, escribió Alianny Villazon Pupo, quien se identificó como sobrina de la víctima, en los comentarios a la publicación de Facebook en la que Niover Licea informó del fallecimiento. “Era una hija, una madre, una hermana, una tía, una mujer trabajadora que dedicó su vida a cuidar de los demás ejerciendo como enfermera”. La joven exigió justicia y aseguró que la familia no permitirá que su muerte caiga en el olvido.

En los comentarios a esa misma publicación, varios trabajadores sanitarios denunciaron las presiones que reciben para conseguir que las familias cumplan con las vacunaciones infantiles y otras pruebas médicas.

Rosa América Castillo Ferrer relató las exigencias de sus superiores cuando había niños atrasados con sus vacunas. “Vi acoso constante de mis supervisores y jefes de área por la vacunación tardía de algunos niños”, escribió. En ocasiones, aseguró, tenía que ir a las viviendas y esperar a que los padres recogieran a sus hijos del círculo infantil para vacunarlos. “El sistema de salud cubano tiene que cambiar de exigirle al personal de salud por las irresponsabilidades de los pacientes”, reclamó.

Liuby García advirtió de que una enfermera puede ser “severamente sancionada por incumplimiento” si no hace todo lo posible para conseguir que un paciente se vacune. “Definitivamente no es elección del personal de salud”, sostuvo.

Por su parte, Niuvys Pérez, quien se identificó como enfermera, defendió la autonomía de los pacientes y “el derecho que tienes de recibir o no un tratamiento”. También cuestionó que algunos trabajadores sanitarios lleguen a “exigir o maltratar de palabras a un paciente o familiar”.

Las presiones descritas por estos trabajadores sanitarios también tienen consecuencias para los pacientes. Una vecina de La Habana relató a 14ymedio que durante años la enfermera de su consultorio insistió en que se sometiera a una prueba citológica en el policlínico de la zona, pese a que prefería realizársela en otros centros médicos. La insistencia llegó, según cuenta, a que su nombre apareciera en un mural público de mujeres que no habían cumplido con el examen.

“La presión que recibe el personal médico para reportar que todas esas pruebas y vacunas que deben hacer han sido hechas es demencial y lo descargan en el paciente”, considera una vecina de La Habana

“La presión que recibe el personal médico para reportar que todas esas pruebas y vacunas que deben hacer han sido hechas es demencial y lo descargan en el paciente”, considera la mujer, quien aclara: “Nada justifica el horror de lo que le ha pasado a esta enfermera”.

Por su parte, Idalmis Echevarría Bermúdez, quien se identificó como amiga de Pupo, comentó en la publicación de condolencias de la Dirección de Salud de Cumanayagua: “Una vida perdida sin estar enferma, porque una enfermedad se justifica, pero por responsabilidad de otra persona es imperdonable, es algo que pudo ser evitado”.

La muerte de Maribel Pupo se suma a otros casos de enfermeras asesinadas en Cuba en los últimos años. En febrero de 2023, Neisa López, de 29 años, fue asesinada en Bayamo. El agresor era un ex policía al que la joven había atendido como enfermera y que, según su familia, la acosó después de que ella renunciara a ese trabajo.

En enero de este año, otra enfermera, de 58 años, que trabajaba en un campamento penitenciario de Jatibonico, Sancti Spíritus, murió a manos de un recluso cuando regresaba a su casa.

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