El petrolero ruso 'Universal' cambia de rumbo y enfría las expectativas de Cuba
Petróleo
Se le esperaba para el 5 de mayo con un cargamento de diésel, aunque su destino final nunca fue confirmado por Moscú
La Habana/El tanquero ruso Universal, señalado en los últimos días como un posible nuevo envío de combustible hacia Cuba, cambió de rumbo y se aleja de la Isla. El movimiento fue reportado por el especialista Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, a partir de servicios de seguimiento marítimo.
Según Piñón, el buque, sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea, aparece este viernes a la deriva, a 0,0 nudos, con dirección sur-sureste y a 1.581 millas náuticas de Cuba. La nave transportaría unos 300.000 barriles de diésel, de acuerdo con una estimación basada en su calado, y habría salido del Báltico ruso alrededor del 17 de marzo.
La maniobra aumenta la incertidumbre sobre un cargamento que el Gobierno cubano necesita con urgencia. La crisis energética continúa condicionando la vida diaria en la Isla, aunque en los últimos días se ha vivido un alivio parcial tras la llegada del petrolero rusoAnatoly Kolodkin, que descargó en Matanzas unos 730.000 barriles de crudo, alrededor de 100.000 toneladas. Ese envío dio un soplo de oxígeno al régimen por unas semanas, pero no resolvió la asfixia energética nacional.
El crudo del Anatoly Kolodkin tuvo que procesarse en la refinería de Cienfuegos, no en la Ñico López de La Habana, detenida por una avería. Ese desvío industrial redujo la eficiencia del alivio, ya que la instalación habanera tiene mayor capacidad para obtener diésel y otros derivados, mientras que el procesamiento en Cienfuegos limita el rendimiento real del cargamento ruso.
La propaganda estatal presentó el cargamento ruso como una victoria política frente a Washington
La propia prensa estatal dejó otra pista sobre la fragilidad del engranaje energético. Brigadas de Cupet, con apoyo de Recursos Hidráulicos, trabajan en la sustitución de un tramo de 2,7 kilómetros del ducto que bombea combustible nacional desde la refinería de Cienfuegos hasta la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes. Aunque la nota oficial habla de crudo nacional, la reparación ilustra el estado de una infraestructura obsoleta, con demasiadas roturas y parches.
En la capital, algunas zonas han recuperado electricidad por más horas y circulan más ómnibus, pero en otros puntos de la Isla los apagones continúan. Las redes oficialistas aprovecharon la tregua para celebrar una ciudad “iluminada”, aunque, según los datos del propio Gobierno, el respiro será corto, probablemente no más allá del 1 de mayo.
La propaganda estatal presentó el cargamento ruso como una victoria política frente a Washington y como prueba de que Moscú sigue dispuesto a sostener a su aliado caribeño. Pero un solo buque no cambia la estructura de una crisis que combina falta de combustible, termoeléctricas obsoletas, mala gestión, endeudamiento y dependencia externa.
El 'Universal' se ha convertido así en un termómetro de la fragilidad cubana
El Universal, identificado con el IMO 9384306, forma parte de la flota petrolera rusa bajo sanciones por la invasión de Ucrania. Su destino público aparece como for order, una fórmula ambigua que permite mantener abierta la decisión final del viaje. Esa opacidad es habitual en operaciones marítimas de alto riesgo, sobre todo cuando los buques están sujetos a vigilancia, sanciones y restricciones financieras.
No hay confirmación oficial de La Habana ni de Moscú sobre el cargamento, el destino final ni las razones del cambio de rumbo. Tampoco puede descartarse una espera táctica, un ajuste operativo o una maniobra para evitar el escrutinio. Pero el dato esencial es que el petróleo ruso prometido a Cuba no está garantizado hasta que atraque en algún puerto cubano.
El antecedente del Anatoly Kolodkin muestra el límite de esos auxilios. Washington permitió su llegada a Matanzas a finales de marzo, en una operación presentada por la Casa Blanca como excepcional y de carácter humanitario.
El Universal se ha convertido así en un termómetro de la fragilidad cubana. Si llega, apenas dará un respiro. Si se aleja, confirmará que incluso los principales aliados de La Habana tienen cada vez más dificultades para mantener encendida la Isla.