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Rosa María Payá presenta en Madrid un plan de transición para Cuba en tres fases

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La propuesta contempla desmantelar el aparato represivo, distribuir ayuda humanitaria, constituir un gobierno provisional de 36 meses máximo y convocar elecciones libres

La cita, “Cuba en el Umbral”, se celebró en el Hotel Wellington y precedió a la XXX Cumbre Iberoamericana. / 14ymedio
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04 de noviembre 2026 - 04:34

Madrid/La opositora cubana Rosa María Payá presentó este martes en Madrid su plan de transición democrática para Cuba en un encuentro que se vio brevemente interrumpido por la irrupción de una médica cubana que se acercó al escenario diciendo “Abajo el bloqueo”.

Se trataba de Lucía Céspedes Ocampo, médica cubana con una clínica privada en Guadalupe, territorio francés, que apareció en septiembre en la televisión estatal cubana agradeciendo a Díaz-Canel.

“Esa muchacha, si está en disposición de escuchar, está invitada de vuelta”, respondió Payá. “Esta propuesta es para todos los cubanos. Incluso los que hoy todavía están trabados en las instituciones totalitarias de esa dictadura. Porque ellos también necesitan la liberación. Y porque sus familias también están sufriendo”, añadió.

Payá se encontraba en ese momento en el ecuador de la presentación, en la que expuso su plan de tres fases, que abarcan la salida del poder de la familia Castro, la disolución de la Seguridad del Estado y un Gobierno provisional de entre 18 y 36 meses, sin posibilidad de prórroga. Las elecciones libres son la culminación del proceso.

La primera fase del plan, denominada “liberación”, exige el fin de la represión y el restablecimiento de los derechos fundamentales. “No hay transición con represión”, advirtió la hija del fallecido opositor Oswaldo Payá.

Lucía Céspedes Ocampo, que interrumpió el acto de ayer, apareció en septiembre en la televisión estatal cubana agradeciendo a Díaz-Canel. / 14ymedio

Armando Ibarra, coordinador del área de seguridad, detalló la disolución de la policía política, las brigadas de respuesta rápida y los mecanismos de vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolución. “En la nueva Cuba las armas obedecerán a la ley y a los cubanos, no al Partido Comunista”, afirmó. La propuesta subordina las Fuerzas Armadas al poder civil, contempla retirar los servicios de inteligencia rusos y chinos y transferir el conglomerado militar Gaesa a la administración civil.

La segunda fase, de “estabilización y reconstrucción”, comenzaría con ayuda humanitaria. Yaxys Cires, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, explicó que durante los primeros 180 días se distribuirían alimentos, agua y medicamentos, con un despliegue inicial en 72 horas. Se crearían una autoridad nacional y centros logísticos. La asistencia sería gratuita y sin condicionamientos políticos.

“La economía cubana tiene dinero. Lo que pasa es que lo tiene mal ubicado”, sostuvo el economista Elías Amor Bravo, que propuso reducir el peso estatal, fortalecer la propiedad privada, controlar la inflación y atraer inversiones.

El politólogo y escritor cubano Julio M. Shiling, asesor del área de justicia transicional, planteó investigar los crímenes del régimen, depurar las instituciones y restituir o indemnizar las propiedades confiscadas, “con pleno derecho de permanencia para los ocupantes”. También propuso investigar a Gaesa y tomar como punto de partida la Constitución de 1940, adaptada a la actualidad. “Hay que esclarecer, responsabilizar, reparar, privar y romper con la simbología de esa dictadura”, sostuvo.

La tercera fase, de “democratización”, culminaría con un plebiscito constitucional vinculante y elecciones plurales. El abogado Mijail Bonito Lovio explicó que en los primeros 90 días se crearían organismos autónomos, entre ellos un servicio nacional electoral y una contraloría. “La ley de transición democrática se concibe como una norma provisional con un fin claro”, señaló, para establecer un camino jurídico que permita devolver la soberanía a los cubanos en un plazo máximo de 36 meses.

“El objetivo final de este plan no es administrar la transición”, afirmó Payá, que insistió en devolver a los cubanos su derecho a decidir y reunificar la nación dentro y fuera de la Isla.

La cita, “Cuba en el Umbral”, se celebró en el Hotel Wellington y precedió a la XXX Cumbre Iberoamericana, marcada por la escasa asistencia de mandatarios. Cuba estará representada por el canciller Bruno Rodríguez, sin Miguel Díaz-Canel, y solo diez de los 22 gobernantes convocados tenían prevista su presencia. Horas antes, Payá se había reunido en Madrid con el presidente chileno, José Antonio Kast, y la presidenta del Senado de Chile, Paulina Núñez, a quienes agradeció públicamente su solidaridad con los cubanos.

“El objetivo final de este plan no es administrar la transición”, afirmó Payá. / 14ymedio

“Ya no estamos exclusivamente denunciando la dictadura, estamos preparando la República”, afirmó la fundadora de Cuba Decide y coordinadora de Pasos de Cambio, plataforma que integra esa iniciativa. El proyecto desarrolla elAcuerdo de Liberación, presentado en Miami en marzo junto a Orlando Gutiérrez Boronat, de la Asamblea de la Resistencia Cubana, con el respaldo de organizaciones opositoras dentro y fuera de la Isla.

Entre los asistentes estuvieron el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, varios eurodiputados y representantes diplomáticos de Estados Unidos, Chile y países europeos. Ramdin consideró que, después de casi 70 años sin resultados, era hora de replantearse el sistema cubano. También pidió liberar incondicionalmente a los presos políticos y defendió una transición pacífica encabezada por los cubanos, aunque precisó que su postura no había sido acordada por los Estados miembros de la organización.

El eurodiputado polaco Arkadiusz Mularczyk advirtió que derribar el comunismo no basta para garantizar la democracia. Reclamó preservar los archivos de la policía política, juzgar los abusos y evitar que las antiguas élites conserven el poder económico. También intervino mediante un mensaje el canciller dominicano Víctor Ito Bisonó, quien apoyó el cambio democrático.

Desde Cuba enviaron mensajes grabados Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, e Iván Hernández Carrillo, coordinador de los sindicatos independientes. Soler exigió la excarcelación de los presos políticos, la exclusión del Partido Comunista de la transición y tribunales que garanticen justicia para las víctimas. Hernández Carrillo reclamó protección social y garantías laborales. “Sin libertad sindical no hay democracia verdadera en el mundo del trabajo”, afirmó.

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