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El salario medio no llega a 10 dólares en Cuba y el sector estatal sigue hundido

Economía

Las ventas de bienes y servicios caen más de un 32% y casi 400 empresas estatales reportan pérdidas millonarias

Mientras que un trabajador de la agricultura apenas percibe un promedio de 6.903 pesos mensuales (8,7 dólares al cambio informal), el sector de la construcción encabeza la tabla con 14.743 pesos (18,66 dólares). / Granma
14ymedio

13 de octubre 2026 - 18:00

Madrid/Ni mil pesos ha subido en un año el salario medio del sector estatal en Cuba. De 6.667,3 pesos entre enero y agosto de 2025, pasó a 7.354,2 pesos en el mismo período de este año, según las cifras publicadas este martes por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), en su informe Indicadores seleccionados del sistema empresarial y presupuestado. Al cambio informal –el que usa la inmensa mayoría de habitantes de la Isla– no llega hoy a 9,5 dólares.

Si a ello se le suma la inflación –de 25% la interanual y de 4,92% la mensual, según los números más recientes registrados– puede concebirse la miseria que es para los trabajadores del Estado un incremento de apenas el 6,12%.

Las brechas salariales entre las distintas ramas económicas reflejan, además, las prioridades distorsionadas de la Administración pública. Mientras que un trabajador de la agricultura apenas percibe un promedio de 6.903 pesos mensuales (8,7 dólares al cambio informal de este martes), el sector de la construcción encabeza la tabla con 14.743 pesos (18,66 dólares), seguido por el suministro de electricidad, gas y agua (13.376 pesos, 16,9 dólares) y la explotación de minas y canteras (12.590 pesos, 15,9 dólares). Por su parte, sectores clave para el bienestar social como la educación y la salud pública se quedan rezagados con salarios medios de 8.824 (11,1 dólares) y 7.005 pesos (8,8 dólares) respectivamente, incapaces de competir con los precios del mercado informal que asfixian el día a día de las familias cubanas.

De haber registrado más de un billón de pesos en el período anterior, la facturación global del sistema empresarial cayó hasta los 697.188,9 millones de pesos

Por otra parte, mientras el fondo de salarios devengado escaló a más de 115.225 millones de pesos, la eficiencia de la economía nacional cayó del 50,5% en el mismo período del año anterior al 44,9%. Es decir, está pagando más dinero por menos trabajo y por menos bienes disponibles.

Porque más allá de los sueldos al alza, la Onei revela un dato mucho más serio del aparato productivo estatal: las ventas de bienes y servicios se desplomaron más de un 32% en comparación con los primeros ocho meses de 2025. De haber registrado más de un billón de pesos en el período anterior, la facturación global del sistema empresarial cayó hasta los 697.188,9 millones de pesos.

El golpe es particularmente evidente en el comercio minorista, el termómetro directo del consumo de la población. Las ventas minoristas sufrieron un retroceso del 29,6%, sumando apenas en un mercado marcado por el desabastecimiento crónico de productos básicos. La gastronomía y los servicios estatales han perdido terreno aceleradamente frente a las dinámicas de la economía privada y sumergida. Además, la brecha territorial vuelve a remarcar la hipertrofia de la capital: La Habana acaparó más del 68% del total de las ventas minoristas del país, dejando al resto de las provincias en una situación de indigencia comercial casi absoluta.

El deterioro de los ingresos comerciales ha pasado una factura devastadora al balance financiero de las empresas. Las utilidades acumuladas antes de impuestos cayeron un 27,9%, situándose en 109.441,9 millones de pesos. Asimismo, la cantidad de empresas estatales insolventes aumentó un 34%: ya son 382 las entidades del Estado que acumulan pérdidas, sumando un saldo negativo superior a los 8.956 millones de pesos. En provincias como Holguín, el balance global del sector empresarial cerró directamente en terreno negativo, impulsado por los pésimos rendimientos de las industrias locales.

En el comercio estatal minorista, por ejemplo, casi la mitad de las cifras tuvieron que ser estimadas por falta de reportes fidedignos

Al analizar la anatomía de estas pérdidas por actividades económicas, el informe oficial deja al descubierto el fracaso de sectores clave para el desarrollo del país. Sorprendentemente, la explotación de minas y canteras concentró el 38,8% de todas las pérdidas del sector empresarial, seguida por las industrias manufactureras (15,5%), el comercio y reparación de efectos personales (10,0%) y el transporte, almacenamiento y comunicaciones (8,5%). Incluso la mítica industria azucarera, reducida hoy a una sombra de lo que fue, representó un 8,5% del boquete financiero provocado por las empresas improductivas.

A pesar de que el informe intenta ofrecer una lectura equilibrada al destacar que el 61,5% de las grandes empresas continúan generando la mayor parte de las ventas netas y las utilidades, los indicadores de consistencia metodológica del propio documento muestran el descontrol administrativo. Para varios renglones comerciales y contables, los porcentajes de datos directos no imputados –es decir, la información real recopilada sin recurrir a estimaciones o vacíos de reporte– cayeron a niveles cercanos al 50%. En el comercio estatal minorista, por ejemplo, casi la mitad de las cifras tuvieron que ser estimadas por falta de reportes fidedignos.

Mientras el régimen continúa proclamando desesperadas medidas para intentar reflotar la economía y presumiendo de ajustes salariales que la inflación devora antes de llegar al bolsillo, los propios datos oficiales de la Onei confirman lo que la calle experimenta a diario: un sistema empresarial hipertrofiado, ineficiente y con pérdidas millonarias, financiado a costa de un peso cubano que cada día vale menos.

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