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El tren que descarriló en Camagüey llevaba contenedores supuestamente varados en Jamaica

Cuba

Salieron de la vía 14 de los 27 vagones, impidiendo el paso de un ferrocarril con 873 pasajeros, que fueron llevados a La Habana con ómnibus

Entre los contenedores podían verse algunos de la naviera francesa CMA CGM, que había paralizado sus envíos a Cuba a mediados de mayo. / Ministerio del Transporte
14ymedio

21 de agosto 2026 - 11:48

Madrid/La línea de ferrocarril entre La Habana y Santiago de Cuba se encuentra interrumpida desde este jueves, cuando descarriló un tren de carga a la altura de la localidad de Piedrecita, en Camagüey. El vehículo hacía el trayecto Artemisa-Holguín y, a la luz de las imágenes difundidas por el oficialismo, transportaba mercancías desde el puerto de Mariel, la principal terminal comercial de la Isla.

Entre ellos, de hecho, podían verse contenedores de la naviera francesa CMA CGM, que había paralizado sus envíos a la Isla a mediados de mayo, a raíz de la amenaza de sanciones que suponía el decreto 14404 del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fechado el 1 de mayo. No hay noticia pública de que la compañía haya retomado sus arribos a Cuba, pero en el buscador de la compañía figura que desde el pasado julio, tres buques de CMA CGM han llegado a Mariel procedentes de Kingston, Jamaica.

En ese puerto, denunció el oficialismo el mes pasado, se encontraban varados cinco contenedores con material médico. Es de suponer que llegaron en alguno de los navíos arribados a la terminal artemiseña: el Alexandria el 27 de julio, el Ceara el 28 de julio o el Iremos el 15 de agosto.

En cuanto al accidente en Camagüey, según la publicación de Ferrocarriles de Cuba, se salieron de la vía 14 de los 27 vagones del convoy. De ellos, 25 llevaban contenedores, pero estos no sufrieron ningún daño. En ese mismo post, se informaba de que se estaban tomando medidas para atender a los pasajeros de otro tren que en ese momento viajaba de Guantánamo a la capital, y que vio detenida su marcha al afectarse la llamada Línea Central.

“En condiciones muy complejas con la disponibilidad de combustible, se ha organizado el traslado de la totalidad de los pasajeros hacia sus distintos destinos”, decía el organismo en un reporte posterior. Los 873 usuarios de ese convoy serían repartidos en un total de 25 ómnibus.

La mayor cantidad de ellos tenían como terminal la capital. Entre Camagüey y La Habana, se fletaron 15 vehículos para 625 pasajeros, y dos más entre Sancti Spíritus y La Habana, para 81 pasajeros.

“En cumplimiento del protocolo establecido se creó una comisión investigadora para esclarecer las causas y condiciones que provocaron la ocurrencia del hecho”

“En cumplimiento del protocolo establecido se creó una comisión investigadora para esclarecer las causas y condiciones que provocaron el hecho”, indicaba también la institución, que añadía que al lugar del accidente acudieron tanto funcionarios de la Administración del Transporte Ferroviario como agentes de la Policía y del Ministerio del Interior.

Este tipo de accidentes son más frecuentes en los últimos años en la Isla. El pasado 2 de junio, un tren de pasajeros con 900 personas a bordo, también en la ruta entre Santiago de Cuba y La Habana, descarriló a la altura de Las Tunas, sin heridos que lamentar. Aunque las autoridades dijeron entonces que investigarían las causas, desde entonces no han vuelto a pronunciarse. 

El anterior incidente ferroviario se produjo en noviembre del año pasado, cuando un tren de pasajeros que cubría la ruta La Habana-Sancti Spíritus sufrió un percance en las cercanías del municipio de Placetas, en Villa Clara, sin que se reportaran heridos entre los viajeros ni la tripulación.

Las Tunas, precisamente, ha registrado al menos tres de estos incidentes en menos de dos años. Aparte del mencionado, ocurrió otro en Jobabo, en agosto de 2024, cuando el tren Manzanillo-La Habana descarriló sin heridos ni daños de consideración, y en Bartle, en octubre de 2025, con 577 pasajeros a bordo. Tampoco se reportaron lesionados.

El deterioro del sistema ferroviario cubano, afectado por la falta de mantenimiento, el envejecimiento del parque de locomotoras y la escasez de piezas ha convertido a los descarrilamientos en un síntoma más de la crisis del transporte nacional. Se calcula que el 67% de las vías y el 40% de las infraestructuras necesitan mantenimiento en el país.

El Gobierno ha anunciado en los últimos años modernizar tanto las vías como la maquinaria con inversión extranjera –de Francia y de Rusia, principalmente–, pero las mejoras no se concretan.

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