Deportados por EE UU y solicitantes de asilo avanzan en la caravana que salió de Tapachula
Tapachula
José Luis González denuncia trabajos mal pagados y rentas caras, “el cubano sin papeles está pasmao en Tapachula”, afirma
Ciudad de México/“El cubano sin papeles está pasmao en Tapachula y los viejos deportados por EE UU peor, ahí andan deambulantes”, dice a 14ymedio José Luis González. Este habanero se unió a la Caravana Sueño Sin Fronteras, que este jueves salió con alrededor de 800 migrantes, algunos deportados por EE UU, procedentes de Cuba, Haití, Honduras, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Colombia, con destino a la Ciudad de México.
Este hombre de 28 años cuenta que no hay trabajo en la región y los que encuentran, reciben mala paga. González, que lleva casi año y medio en la ciudad fronteriza con Guatemala, estuvo trabajando casi cinco meses en fincas bananeras y cafeteras, “tremenda pincha, mi hermano, por 10 horas al día daban 200 pesos (11,82 dólares)”.
Los gastos han consumido a varios migrantes que se ven obligados al alquiler de cuartos en grupo. “La paga al mes sin ducha es de 1.600 pesos (casi 100 dólares), con ducha 1.800 pesos (106 dólares) mensuales”. Para González la caravana le permitirá evadir los retenes y poder salir del estado y dirigirse a Monterrey, en el estado de Nuevo León, donde hay más trabajo y mejor remunerado.
Con el grupo, asegura el migrante, “caminan muchos viejos” que fueron expulsados por el Gobierno estadounidense de Donald Trump y que “se han tirado a pie con la esperanza de cruzar a EE UU, porque allá tienen familia”.
Un cubano que prefirió el anonimato y que fue deportado hace siete meses señaló a EFE que en Tapachula prácticamente “ya no tiene vida” y duerme en las calles, no tiene comida ni papeles para permanecer en esta ciudad.
“Yo vengo de Estados Unidos, a mí me deportó Trump, tengo 62 años y estoy ‘secuestrado’ en Tapachula”, expresó a la misma agencia.
Otros cubanos que llegaron junto con su compatriota dijeron que quieren libertad, ser hombres de trabajo y esperar que termine el Gobierno de Trump para irse a Estados Unidos y seguir allá en labores agrícolas y en los tráileres en California.
“Hasta donde los pies me lleven”, dice otro de los migrantes de la Isla mientras avanza junto con el contingente. “Tapachula es una prisión de humanos donde no te dejan ir para ningún lado y muchos como yo, sin dinero, dormimos en la calle y con los policías estás al corre y corre para que no te metan preso”.
Osmel García Pérez, otro de los connacionales de la Isla que fue deportado por EE UU, asegura que la travesía hasta la carretera Costera “va bien”, el objetivo es avanzar hacia Huehuetán, donde será la primera parada para “descansar”.
Este hombre, que sobrevivía vendiendo agua en Tapachula, afirma que en la caravana hay mucha gente inconforme con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y el Instituto Nacional de Migración (INM). “No le dan el documento y los traen a pura cita y firma. Unos llevan 30, otros 50 y no saben cuándo les resuelven la solicitud de asilo”.
La hondureña Denisse Zacarías manifestó su molestia con la Comar y aseguró que “no le resolvió” su situación migratoria de asilo. Ahora busca llegar a Monterrey donde hay más oportunidades y mejores salarios. “Uno emigra porque quiere ver más resultados para la familia y ayudarles”. Su intención es establecerse en México.
La directora de Relaciones Internacionales y Desarrollo Transfronterizo en Tapachula, Denisse Lugardo, confirmó a 14ymedio que tan solo en Tapachula, “hay más de 80.000 solicitudes de asilo ante la Comar”. La demora en los procesos, dice, es porque “día con día aumentan y entonces la capacidad de respuesta se aminora”. Luis Rey García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana, confirma la cifra. “La mayoría son compañeros haitianos, unos 30.000 o 32.000; hay otros 20.000 o 25.000 cubanos, hay venezolanos”.