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Siete cubanos deportados por EE UU encuentran apoyo en un albergue de Tapachula

Migración

“Esta gente ha pasado más de la mitad de su vida en EE UU y en México no tienen a nadie”

Un grupo de cubanos deportados que se encuentra en Tapachula. / Captura de video
Ángel Salinas

10 de abril 2026 - 16:27

Ciudad de México/Tapachula, en el estado de Chiapas, se ha convertido en el epicentro de las deportaciones desde EE UU de cubanos, haitianos, mexicanos y salvadoreños. “México hace el trabajo sucio, hoy acepta a gente que el Gobierno de Donald Trump no quiere, personas con antecedentes y ancianos, gente a la que abandonan sin papeles ni dinero”, dice el abogado Jacinto Gómez. 

En el albergue Jesús el Buen Pastor del Pobre y el Migrante, hay siete cubanos. El mayor, cuenta a 14ymedio Olga Sánchez Martínez, directora del centro, tiene unos 65 o 75 años.. “Esta gente ha pasado más de la mitad de su vida en EE UU, tienen hijos, familia, bienes, pero fueron expulsados y en México no tienen a nadie”.

Doña Olga, como le dicen los migrantes, ha aceptado a estos cubanos sin importar su historial. “Necesitan ayuda, la mayoría tiene en promedio entre 40 y 50 años, y muchos de ellos han pasado días sin comer y durmiendo en la calle”.

En el albergue, ubicado a casi 20 minutos del centro de Tapachula, los migrantes encuentran un lugar para dormir, bañarse, comer, “por el tiempo que necesiten”. El establecimiento, que recibe a migrantes desde hace décadas tiene capacidad para 1.500 personas, pero alberga ahora mismo solamente 90. Además de cubanos, “hay nicaragüenses, haitianos, salvadoreños, africanos y mexicanos”.

Pese a que fueron expulsados, los nacionales de la Isla, –cuenta Sánchez–, “tienen la esperanza de regresar cuando salga Trump” de la Casa Blanca. “Están esperando cambios”. 

El albergue Jesús el Buen Pastor del Pobre y el Migrante tiene capacidad para 1.500 personas, / Facebook

Más de 500 cubanos han sido deportados por EE UU entre marzo y lo que va de abril. El director del Centro de Dignificación Humana, Luis Rey García Villagrán, denunció la apatía de las autoridades ante las solicitudes de regulación migratoria. Les permiten llenar las formas y “en el mejor de los casos les piden esperar de entre tres a cuatro meses para recibir un correo que nunca llegará”.     

El albergue es sostenido por Sánchez Martínez, quien cuenta con una tienda: “de ahí sale el dinero para cubrir los gastos de luz, agua, la comida”. El gobierno del estado le ayudó este año en la remodelación de los baños. “Las autoridades de salud acuden dos veces por semana al sitio para brindar atención médica”. 

Sánchez inició en 1992 su apoyo a migrantes, a las personas que “se caían del tren y perdían piernas o un brazo”, cuenta, refiriéndose a la ruta en ferrocarril que llaman La Bestia, vagones de carga que recorren México de sur a norte transportando todo tipo de mercancías y al que se suben escondidos los migrantes. Lo hizo incluso cuandolas autoridades la asediaban para terminar con la ayuda. “Se fue el tren y los migrantes siguieron llegando, primero unos cuantos, luego fueron miles y saben que comida y techo no les faltará”.

Durante el día, los migrantes salen en busca de trabajo, “lo hay en las fincas, cosechando plátano, papaya, café”. Por su condición, los salarios son bajos, perciben 150 pesos (un poco más de 8 dólares) cuando el salario promedio es de 270 pesos (15,60 dólares) al día.

Mientras algunos cubanos deportados tienen la esperanza de poder regresar a EE UU, otros han manifestado su deseo por regresar a la Isla. Uno de ellos es William Herrera López, que en marzo pasado dijo a Diario del Sur que ante la falta de oportunidades en Tapachula estaba buscando el apoyo de México para retornarlo a su país. “Ya tengo 53 años y quisiera que me mandaran a mi país. Allá tengo a mi madre, hermanos, sobrinos y una casita humilde donde puedo estar, no aquí en un lugar que no conozco y completamente solo”.    

Óscar Rodríguez, otro de los expulsados por EE UU, lamentó: “Acá es difícil el trabajo, está mal pagado y no alcanza. La verdad no queda más que pedir que nos regresen a Cuba o que nos den la oportunidad de movernos a otra parte de México, porque en Tapachula está complicado”.

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