El doble reto del presidente de Colombia: los daños del sismo y el legado nefasto de Gustavo Petro
Análisis
Abelardo de la Espriella da la prioridad a la seguridad, la lucha contra la criminalidad y el rescate del sistema de salud
Bogotá/Un par de días transcurrieron tras la insólita ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, la noche del viernes en Cali, cuando la mañana de este lunes, a las 7:34 am, un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió a varias regiones del país, con un balance de cientos de muertos y heridos, además de enormes daños en varias ciudades.
La contingencia y la urgencia, impuestas por el sismo, redefinieron la agenda presidencial en el corto plazo, pero los retos para el nuevo Gobierno siguen siendo los que fueron abundantemente comentados en la campaña electoral.
De la Espriella, al posesionarse en una ciudad diferente a la capital del país, no sólo desafió la tradición, sino que envió un mensaje claro respecto a su apuesta por la descentralización. El Gobierno tendrá sedes alternas en diferentes ciudades del país y mantendrá un diálogo directo con alcaldes y gobernadores. Desde el Congreso se le ha recordado al mandatario que representantes y senadores son un puente al diálogo con las regiones y un canal de comunicación con las instancias locales.
El escenario del primer discurso del presidente, en un batallón, no fue casualidad. De la Espriella eligió rendir tributo y honores a la Fuerza Pública como el primer paso para restablecer la moral de las Fuerzas Militares. La seguridad es el gran tema de preocupación nacional y explica, en gran medida, el triunfo de Abelardo de la Espriella quien hizo de éste un tema central durante su campaña.
El gobierno de izquierda abdicó en sus obligaciones, en tanto control y monopolio de la fuerza, resguardo del territorio nacional y protección de los ciudadanos
La “paz total”, la gran bandera de su predecesor, Gustavo Petro, evidenció su rotundo fracaso. El gobierno de izquierda abdicó en sus obligaciones, en tanto control y monopolio de la fuerza, resguardo del territorio nacional y protección de los ciudadanos mientras que los grupos criminales se expandieron, duplicaron su pie de fuerza y aumentaron su presencia en el país. Hubo condescendencia, gabelas y pactos ilícitos con criminales, mientras que masacres, secuestros, extorsiones, criminalidad, quema de vehículos en carreteras, cultivos de coca y presencia de narcotráfico en diferentes zonas han ido al alza. El nuevo gobierno tendrá que avanzar en recuperar el control sobre el territorio, así como en cuestiones de cooperación y de inteligencia en la lucha contra el crimen transnacional. Su vinculación al Escudo de las Américas –la iniciativa de seguridad del presidente estadounidense, Donald Trump, a la que se han sumado gobiernos de derecha como Argentina, Chile o El Salvador– será clave para este propósito.
La crisis de la economía, déficit y exceso de gasto público de la administración saliente han llevado a una situación comparable a la que impuso la pandemia. El exceso de burocracia y la corrupción con sus consecuentes efectos pesan sobre las finanzas públicas. Se espera que la inversión privada repunte y fomente el consumo interno para mitigar el impacto de las medidas de ajuste que se avecinan.
La crisis de la salud es uno de los tres principales problemas que hoy más preocupan a los colombianos. Los otros dos son la corrupción y la inseguridad. El Gobierno de Petro llevó a la implosión del sistema de salud que, sin ser perfecto, había sobrevivido durante tres décadas. Las propuestas de Petro para reformar el sector de la salud fracasaron en el Legislativo, pero como ha explicado Ricardo Ávila en El Tiempo, la demolición del esquema de salud se ejecutó por la puerta de atrás para reemplazarlo por un sistema de carácter público. Parte de la estrategia de Petro incluyó el estrangulamiento financiero de las entidades prestadoras del servicio de salud. Es indispensable evitar el derrumbe total del sistema de salud y hacerlo nuevamente funcional. La programación oportuna de intervenciones, cirugías, tratamientos, así como la entrega de medicamentos esenciales son asuntos prioritarios.
El viernes se confirmaron algunos movimientos claros respecto al cambio de rumbo en la política exterior colombiana
El otro gran tema tiene que ver con la política exterior. El ex presidente Iván Duque publicó una columna en la revista Semana, en días pasados, indicando que Colombia precisa recuperar una política exterior de Estado que no esté al servicio de ideologías, sino que vuelva a ser todo aquello que dejó de ser (profesional, experta, pragmática, orientada a resultados). Duque sostiene que se debe reconstruir la relación estratégica con Estados Unidos, fortalecer vínculos con los aliados, especialmente con Israel, y con socios naturales como son los países latinoamericanos. La política exterior, plantea el ex presidente, debe apoyar la reconstrucción de la democracia en Venezuela y el genuino reclamo de libertad en Cuba transcurridas más de seis décadas de dictadura, además de recuperar el prestigio de la diplomacia y defender los intereses del país.
El viernes se confirmaron algunos movimientos claros respecto al cambio de rumbo en la política exterior colombiana. Por un lado, el anuncio de Estados Unidos de ayudas por mil millones de dólares, por el otro el restablecimiento y profundización de relaciones con Israel y con Marruecos, ello ha quedado ratificado este lunes cuando dos comunicados de la Cancillería de Colombia notificaron el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y de Marruecos sobre el Sáhara Occidental con la consecuente suspensión del reconocimiento a la entidad denominada República Árabe Saharaui Democrática que hiciera Petro el día que asumió el poder.
Finalmente, Colombia debe prepararse para la crisis por eventos climáticos extremos. Analistas observan que la distancia entre el discurso y la realidad del gobierno de izquierda sobre la transición energética fue abismal. Habrá escasez de agua, gas y apagones. El período más crítico será el primer trimestre de 2027.